Italia y Francia reclaman soluciones europeas tras su enfrentamiento por el Ocean Viking

Italia y Francia quieren una solución europea a la crisis migratoria... Roma y París llevan enfrentados desde la semana pasada por el conflicto por el barco humanitario Ocean Viking.

La embarcación, que recogió a 230 personas en el Mediterráneo, ha atracado finalmente en la ciudad francesa de Tolón después de que el gobierno de Italia se negara a asignarle un puerto para desembarcar. El Ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha planteado la cuestión en el Consejo de Asuntos Exteriores. "Hemos puesto sobre la mesa la cuestión migratoria, que es un problema europeo. No es un problema entre Italia y Francia, o entre Italia y Alemania. He sido muy claro: he defendido que para nosotros el problema tiene que ser afrontado y resuelto a nivel comunitario", ha asegurado.

El nuevo gobierno italiano, líderado por la política de extrema derecha Giorgia Meloni, ha pedido un código de conducta para los buques de las ONGs.

Además, junto con otros tres países mediterráneos -Grecia, Malta y Chipre-, ha firmado una carta en la que exige un "mecanismo eficaz, justo y permanente de reparto de la carga" a nivel de la Unión Europea para los migrantes que llegan por mar.

Tras el conflicto, la tensión entre Roma y París ha empezado a calmarse después de una llamada telefónica entre sus jefes de Estado: Emmanuel Macron y Sergio Mattarella. Según la UE y la legislación internacional, todo barco debe desembarcar a las personas que ha salvado "en el lugar seguro más próximo".

Algo que ha recordado recientemente la Comisión Europea tras el incumplimiento de Italia y el enfado de Francia. El portavoz del gobierno del país galo, Olivier Véran, ha mostrado su disconformidad. "Denunciamos una medida unilateral, inaceptable, no pragmática, ineficaz e injusta, tomada por el gobierno italiano, que necesita una respuesta europea", ha lamentado Véran.

Ante el conflicto Francia ha suspendido su proceso de reubicación de los solicitantes de asilo desembarcados en Italia, que empezó en junio gracias a un mecanismo voluntario acordado entre 18 Estados miembros de la UE y ha reforzado los controles en la frontera franco-italiana.

Bruselas ha pedido la celebración de un Consejo de Asuntos de Interior extraordinario para tratar la cuestión, aunque aún no hay una fecha asignada.