Israel siente el aliento de Irán en su frontera norte

Vista de la localidad de Metula, situada en el extremo norte de Israel, en la frontera entre Israel y el Líbano. EFE

Metula (Israel), 7 dic (EFE).- Israel ve desde hace años a Irán como su principal amenaza, un temor que hoy se siente más cerca que nunca en el extremo norte del país.

Con Hizbulá afianzada en el Líbano y el avance de ésta y otras milicias respaldadas por Irán en Siria, a ojos israelíes la presión de Teherán llama literalmente a sus puertas.

"No tenemos una frontera con Irán, pero ahora Irán tiene una frontera con nosotros". Así es como un alto responsable israelí le explicó recientemente la situación al analista militar del periódico Haaretz, Amos Harel.

Para Jonathan Spyer, especialista en Oriente Medio, se trata de una situación "nueva y volátil", sobre todo en lo que respecta a la influencia iraní en la castigada Siria.

En la ciudad de Kiriat Shmoná, a apenas unos kilómetros del Líbano, la vida transcurre con aparente calma. La gente compra en centros comerciales, toma café y discute el último caso de corrupción política.

También reina la tranquilidad en la pequeña localidad de Metula, situada a un paso de la frontera, aunque allí la presencia militar es evidente, con convoyes circulando por las carreteras, soldados haciendo prácticas y montes coronados por puestos de observación del Ejército israelí.

Desde esos puestos no sólo se ve el Líbano, sino también los Altos del Golán (territorio ocupado por Israel desde 1967) y las montañas de Siria.

La guerra civil en ese país está cada vez más controlada por el Gobierno de Bachar al Asad, respaldado por Rusia y por Irán y Hizbulá, que se han anotado una victoria importante con su intervención en ayuda de Damasco.

La gran preocupación israelí ahora mismo es la posibilidad de que Irán aproveche la situación para afianzarse en Siria y, por ello, en los últimos días ha atacado varias instalaciones militares en suelo sirio, supuestamente bases iraníes o de sus milicias aliadas.

"Esto es Israel enviando un mensaje a la comunidad internacional, diciendo que no van a vivir con eso y que si los iraníes están aquí, al otro lado de la frontera de los Altos del Golán, van a bombardearles", explica Harel.

Según este analista, esos ataques van a continuar y no es descartable que la situación pueda derivar en un conflicto más amplio.

"Es un juego muy delicado", asegura Harel, que recalca que ahora mismo ninguna de las dos partes está interesada en una guerra.

La gran variable regional es el ambicioso príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, que parece decidido a plantar cara a Irán y que podría beneficiarse de una guerra entre Israel y los aliados de Teherán en la zona.

Algunos analistas ven ese objetivo detrás de la reciente crisis política en el Líbano desatada con la dimisión (posteriormente retirada) del primer ministro, Saad Hariri, y su confusa estancia en Riad.

Para Spyer, la situación en la frontera del Golán es a priori la más peligrosa, por tratarse de un área "sin reglas", aunque no cree que Hizbulá y otros grupos tras los que se esconde Irán quieran abrir un nuevo frente mientras no se haya finiquitado la guerra siria.

El ánimo guerrero tampoco parece alto en Israel. El último conflicto con Hizbulá, en el año 2006, dejó un número importante de bajas y la percepción es que hoy la milicia chií libanesa es aún más fuerte.

Según los expertos, Hizbulá podría tener hasta 100.000 misiles -muchos capaces de alcanzar cualquier punto de Israel- con los que abrumar las defensas israelíes.

En la frontera, hoy por hoy, no se respira ambiente de conflicto, "pero las cosas pueden torcerse muy rápido", avisa Harel.

"Siempre estamos a dos errores de una guerra", recuerda.

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