Descubren detalles inéditos de la vida de un mamut hace 17.000 años

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Un magnífico estudio descubre la vida de un mamut y merece la portada de Science de este mes
Un magnífico estudio descubre la vida de un mamut y merece la portada de Science de este mes

El trabajo de un paleontólogo siempre resulta sorprendente. Si a cualquiera de nosotros le entregasen un pequeño trozo de hueso es muy probable que no pudiéramos decir gran cosa de él. Quizá podríamos determinar si perteneció a un ser humano o quizás a un animal, tendríamos bastantes dificultades para diferenciar o a qué parte del cuerpo corresponde, y seguramente ni siquiera podríamos adivinar su edad aproximada. Sin embargo, con las técnicas adecuadas y con algunos métodos realmente brillantes, estos detectives del pasado son capaces de describir gran parte de las aventuras y desventuras que ese pequeño trozo de hueso ha experimentado. Pueden averiguar qué dieta llevaba, qué enfermedades padeció o incluso, como publica un nuevo estudio, son capaces de determinar dónde vivió y se movió durante su vida.

El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) es una de las imágenes más reconocibles de la gran Edad de Hielo, ha protagonizado películas de animación, es la estrella de muchos museos arqueológicos y sin embargo no sabemos demasiado sobre este gigante extinto. Por evolución y aspecto se asemeja mucho a nuestros actuales elefantes pero… ¿vivían igual?, ¿comían lo mismo?, ¿se comportaban igual? Un estudio realmente interesante aparecido esta semana en Science, analiza gran parte de los movimientos de un mamut, desde su nacimiento hasta su muerte. Esto incluye su periodo como bebé y juvenil, probablemente en una manada mayor, luego como adulto en edad productiva y finalmente como adulto mayor en declive durante sus, aproximadamente, veintiocho años de vida. Todo ello, gracias al análisis de los isótopos recogidos de un trozo de colmillo procedente de un mamut encontrado en Alaska y analizado por investigadores de la Universidad de Fairbanks.

Usando las técnicas más conocidas sabemos que es un mamut macho (basándonos en el cromosoma X único encontrado en el análisis genético), sabemos que vivió hace unos 17.000 años (gracias al análisis de carbono 14) pero además, el estudio de los isótopos en el interior del colmillo nos revelan todos sus movimientos… que fueron muchos.

Los colmillos de los elefántidos (incluyendo este mamut) se desarrollan y crecen de manera similar a los anillos de un árbol, ofreciéndonos un registro detallado de la vida de cada animal si se saben leer bien. Los años más jóvenes de la vida del mamut se conservan en la punta y las etapas adultas en la base. Pero además este nuevo trabajo, que merece la portada de este mes en Science, analiza los isótopos de estroncio almacenados en este colmillo para rastrear sus movimientos de una manera muy ingeniosa.

Durante los fríos días del Pleistoceno, el mamut lanudo masticaba una variedad de plantas para alimentarse. Estas plantas contenían diferentes isótopos, como el estroncio, que se introdujeron en el cuerpo del mamut a través de la digestión y se convirtieron en parte de los tejidos del animal, incluyendo los colmillos. Las diferentes plantas, de diferentes localizaciones y regiones donde se alimentó el mamut poseían firmas diferentes de estroncio que se han conservado en sus colmillos y que nos dicen dónde estuvo ese mamut.

El análisis de esas firmas de estroncio en el colmillo nos descubre las frecuentes migraciones y traslados que ese mamut realizó durante su vida, formando así un mapa que cubre gran parte de la actual Alaska y el noroeste de Canadá. Sus primeros pasos fueron en el interior de Alaska, cerca de la cuenca del río Yukón hasta que cumplió dos años y fue capaz de moverse junto al resto de la manada hacia las cadenas montañosas de Brooks, algo que continuó haciendo durante los siguientes 14 años de su vida, en migraciones del norte hacia el sur junto a su manada. Después de este punto, a partir de los 16 años, algo cambió en la vida del mamut y su rango se incrementó aún más, pasando más tiempo en elevaciones más altas de la cordillera de Brooks y acercándose a latitudes del Círculo Polar Ártico. Estos continuos movimientos y migraciones del mamut nos indican que su comportamiento es muy similar al de los elefantes actuales, cubriendo grandes áreas de terreno y recorriendo a lo largo de su vida el equivalente a dos veces la vuelta a la Tierra.

“Ver los datos emerger casi en tiempo real fue como estar viendo una serie de televisión sobre el curso, movimiento y comportamiento de la vida de este mamut ante nuestros propios ojos”, explica Christina Barron-Ortiz, una de las autoras principales del estudio. “Los colmillos se han revelado como un increíble archivo de información biológica y ahora también nos muestran su recorrido vital hace miles de años”.

Los últimos centímetros del colmillo del mamut, en la base más ancha, registran el final de su vida. El macho no se movió tanto. Su residencia se localizaba en el área norte de Brooks Range y ya no se aventuraba tanto hacia las cumbres como cuando era más joven. En ese lugar murió, probablemente de hambre. Otros isótopos, principalmente oxígeno, nos cuentan que el mamut resistió hasta finales del duro invierno o principios de primavera, una época marcada por la escasez de comida y el frío intenso.

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Referencias científicas y más información:

Wooller, Matthew J., et al. «Lifetime Mobility of an Arctic Woolly Mammoth». Science, vol. 373, n.o 6556, agosto de 2021, Science DOI:10.1126/science.abg1134

Riley Black “Woolly Mammoths Roamed Far and Wide Just Like Living Elephants” Smithsonian

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