Islandia aboga por prohibir la circuncisión y penas de hasta seis años de cárcel

El proyecto de ley ya se encuentra en el Parlamento islandés y será debatido en las próximas semanas pese a la multitud de voces en contra que ha levantado la iniciativa. A favor, quienes defienden que la circuncisión contradice la convención de Naciones Unidas sobre los derechos del niño. En contra de la prohibición, quienes aseguran que la medida atenta contra la “libertad religiosa”.

El proyecto de ley para prohibir la cincuncisión en Isladia por motivos que no sean médicos se debatirá en las próximas semanas en el Parlamento. (Foto: EFE/EPA/FAZRY ISMAIL)

La principal razón porque la que Islandia está estudiando convertirse en el primer país europeo que prohíbe la circuncisión es el hecho de que, según sus argumentos, no es compatible con los derechos del niño recogidos por Naciones Unidas y que, si bien la libertad de culto ha de garantizarse, esta no puede exceder los límites de los derechos del niño.

Así, el proyecto de ley contempla penas de hasta seis años de cárcel para quien practique la circuncisión más allá de razones médicas. Además, los defensores de la prohibición aseguran que esta operación, que consiste en cortar una parte del prepucio, muchas veces se lleva a cabo en condiciones no adecuadas y por líderes religiosos en lugar de médicos.

“Existe un alto riesgo de infecciones en tales condiciones que pueden conducir a la muerte”, especifica el texto de la propuesta de ley recogido por El Mundo. Se añade que la circuncisión por motivos religiosos o culturales debería llevarse acabo a una edad determinada, cuando los niños comprendan las implicaciones de la acción en sí.

Silja Dögg Gunnarsdóttir, parlamentario del partido progresista de centroderecha, defiende que “todos tienen derecho a creer en lo que quieran, pero los derechos de los niños están por encima del derecho a creer” y se ha mostrado convencido de que si finalmente Islandia aprueba la medida, “otros países lo seguirán”.

En contra, la comunidad judía y árabe, que lo consideran una ataque a la libertad de culto. Moshe Kantor, presidente del Congreso Judío Europeo, achaca la iniciativa a “la ignorancia sobre la práctica sobre la práctica y su efecto sobre los niños judíos, en lugar de enviar un mensaje de que los judíos ya no son bienvenidos en Islandia”.

En la misma línea se han pronunciado tanto el imán del Centro Cultural Islámico de Islandia, Ahmad Seddeeq, como el presidente de la Iglesia Catolica de la UE, el cardenal Reinhard Marx. Ambos hablan de ataque a la libertad religiosa.