La zona DOGSO expone la doble moral de Isaac Fouto con los árbitros

Luis Tejo
·7 min de lectura
Árbitro enseñando una tarjeta roja a un jugador de la Atalanta mientras que otro del Real Madrid está en el suelo.
Remo Freuler, de la Atalanta, ve la tarjeta roja tras derribar al madridista Mendy. Foto: Tiziana Fabi/AFP via Getty Images.

Si has estado, amigo aficionado al fútbol residente en territorio español, pendiente de la información durante la última semana, es posible que un nuevo término misterioso haya llegado a tu vida. DOGSO no es un nuevo modelo de coche recién salido al mercado, ni las siglas de la enésima reforma educativa que hayan improvisado los políticos. Son unas siglas totalmente ligadas al mundo del balón: corresponden a las iniciales de "Denying an Obvious Goal Scoring Opportunity", que puede traducirse del inglés como "negar una oportunidad obvia de marcar gol". O, como llevamos diciendo toda la vida, las "ocasiones manifiestas de gol" de las que tanto hablan los árbitros.

La "zona DOGSO" es un sector del campo, no marcado en el césped pero definido por líneas imaginarias, que debe ayudar a los árbitros a determinar si un lance del juego es merecedor de tarjeta roja o no. Se supone que si, dentro de sus límites, se produce una falta que corte una posibilidad clara de anotar, el defensa implicado ha de ser expulsado. Así lo cuenta Isaac Fouto, periodista de la COPE y de Gol, incluyendo además un gráfico que especifica los límites de este espacio tan peligroso para los zagueros.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Fouto dice que "existe en el reglamento", pero no es cierto: en las 17 normas aprobadas por la FIFA y la International Board no hay mención alguna a este concepto territorial. Créenos, lo hemos comprobado. Aunque se trate de una tarea larguísima y farragosa, esa es una misión de los periodistas: evitarte a ti la molestia. Y si no te fías, puedes dedicar el tiempo que necesites a buscar por tu cuenta el dato, aunque si te mueres de aburrimiento en las 132 páginas de regulaciones, no digas que no se te había avisado. Sí hay referencias abundantes a las citadas "ocasiones manifiestas de gol", pero nada sobre una parte concreta del campo en la que la infracción merezca un castigo u otro.

¿Significa esto que todo esto es un invento? Tampoco es eso. La zona DOGSO es un ente al que se hace referencia en la documentación. Pero no en las reglas del juego, sino en circulares internas del Comité Técnico de Árbitros, incluyendo la famosa nº 3 de la temporada 2017/18 a la que tanto se ha aludido últimamente. Es preciso insistir en que esto no es "la regla", sino que se trata de material propio del colectivo arbitral que sirve para ayudarles en la aplicación de las normas vigentes en momentos puntuales. Pero en última instancia, no deja de tratarse de lances del juego interpretables en el momento según las circunstancias y el criterio del propio juez, que es quien tiene la decisión final.

¿Por qué tanto revuelo por un tecnicismo legal que no debería importar a nadie más que a los propios colegiados y, si acaso, a la prensa encargada de hablar de fútbol (para poder hacerlo con conocimiento de causa)? Porque, como sabrás si no te has refugiado en una cueva aislada de la civilización últimamente, el pasado miércoles 24 se disputó el partido de ida de octavos de final de la Champions League entre la Atalanta y el Real Madrid. Y hubo una jugada determinante: la expulsión del centrocampista Remo Freuler, del equipo italiano, cuando apenas había transcurrido poco más de un cuarto de hora del primer tiempo.

Freuler cometió falta sobre Mendy cuando este corría con el balón hacia la portería bergamasca, aunque no directamente, sino un tanto escorado hacia el exterior. ¿Ese desvío hacia afuera permite hablar de "ocasión manifiesta de gol"? El alemán Tobias Stieler entendió que sí y sacó la cartulina roja a pasear. Muchos aficionados y analistas consideran la decisión injusta y creen que, como mucho, una amarilla habría sido suficiente, lo que no habría condicionado el partido al obligar a los italianos a jugar más de una hora con un hombre menos. Sin embargo, otros como Fouto usaron esta "zona DOGSO" para defender que la expulsión era correcta.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

La polémica nuestra de cada día. Hechos subjetivos sobre los que el árbitro decide (para eso está) y en cuyo análisis posterior acaso influye más el color de la camiseta que lleve el espectador que lo que corresponda según las reglas. Lleva pasando toda la vida y seguirá así hasta que el fútbol desaparezca, o hasta que lo jueguen robots; lo que antes ocurra.

Los hinchas, por supuesto, pueden decir al respecto lo que les dé la gana, faltaría más. El problema es que un profesional de la información también lo haga, ya sea por pura ignorancia o por afán consciente de manipulación. Porque quién sabe: lo de Fouto podría tratarse de un simple error de comprensión de texto, como todos hemos tenido alguna vez y seguiremos teniendo. Ningún redactor está libre de pecado. Pero visto lo visto, resulta como mínimo sospechoso.

Damos un pequeño salto en el tiempo y el espacio. De la Champions nos vamos a la Liga, y de Bérgamo a Villarreal. Cambiamos también la identidad del equipo visitante, que procede igualmente de Madrid pero en lugar de vestir de blanco liso lleva rayas rojas (aunque esta vez, por algún motivo difícil de explicar, le hicieran recurrir a la segunda indumentaria, azul oscura). Y nos encontramos ante una jugada muy parecida.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Luis Suárez aprovechó un despiste defensivo para robarle la pelota a Raúl Albiol y lanzarse hacia la portería de Sergio Asenjo. Igual que en el caso de Mendy días antes, su trayectoria no era clara hacia la portería, sino que apuntaba un poco hacia el exterior. Pero se encontraba dentro de los límites de la ya célebre "zona DOGSO" y no había ningún otro defensa del conjunto castellonense que se interpusiera en su camino. Así que, por pura coherencia, el defensa amarillo debía haber sido expulsado también cuando derribó al atacante del Atlético de Madrid.

De Burgos Bengoetxea, sin embargo, consideró que bastaba con una amarilla. ¿Hizo bien o mal? De nuevo, se trata de una circunstancia interpretable; no cabe reprochárselo al juez bilbaíno porque decidir al respecto entra dentro de sus potestades y no fue él el implicado en el partido de Champions de varios días atrás. Mientras tanto, Isaac Fouto, sorprendentemente, se contradijo a sí mismo: lo que valía en el caso de Mendy aquí no se aplicaba porque de repente él se atribuía la potestad de decidir qué es ocasión manifiesta y qué no, utilizando para justificarse un pantallazo de al menos un segundo antes del momento clave (lo que, considerando la velocidad a la que corren los futbolistas, implica una diferencia sustancial).

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Parece, por tanto, que no se trata de una cuestión de interpretar correctamente o no el reglamento. La sensación que transmite un punto de vista tan volátil es que no pretende buscar la verdad ni ofrecer un punto de vista sensato, sino retorcer la realidad cuanto haga falta para que favorezca los intereses de un equipo determinado. Fouto sabrá si, con la trayectoria que lleva a sus espaldas, le compensa el riesgo de quedar como un portavoz interesado más que como un profesional serio de la comunicación. Al menos ha tenido el detalle de firmar su opinión con nombre y apellido, de manera que la reputación y la credibilidad afectadas serán únicamente las suyas; por una vez, por variar, no tendrán que pagar justos por pecadores.

Más historias que te pueden interesar: