El irreversible ennegrecimiento de los pulmones de un fumador de 52 años impacta a un grupo de doctores

Este vídeo muestra unos pulmones totalmente congestionados después de sufrir el efecto del tabaco durante 30 años e irreversiblemente ennegrecidos, tanto que tuvieron que ser descartados por el grupo de doctores de la imagen como no aptos en caso de trasplante. Pertenecían a un fumador que falleció muy joven, a los 52 años. Sin embargo, el tabaco los dejó completamente inutilizados. Esta sustancia nociva provoca múltiples enfermedades y problemas de salud, ocasionando daños en prácticamente todos los órganos del cuerpo y disminuyendo el bienestar general de la persona fumadora.

Uno de sus principales efectos malignos, es su afectación a los pulmones y las vías respiratorias. Está comprobado que el tabaco produce enfermedades pulmonares de diferentes tipos, actuando a través de distintos mecanismos y produciendo inflamación y daño pulmonar a corto y largo plazo. Se han identificado al menos 98 sustancias en el humo del tabaco con capacidad para ser tóxicas a nivel pulmonar, siendo las más dañinas los oxidantes, la acroleína, el formaldehído, el óxido de nitrógeno, el cadmio y el cianuro.

La dosis total de tóxico de cada cigarrillo recibido por el pulmón es distinta en función del tipo de tabaco, el volumen y número de caladas y las características anatómicas del pulmón, variando así la afectación en las vías respiratorias de la persona, pero causando siempre un perjuicio en su salud. El trastorno respiratorio más frecuente vinculado al tabaco es la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, también conocida como EPOC. Esta afección obstruye la circulación del aire y causa problemas relacionados con la respiración, haciendo que circule menos aire por las vías respiratorias y provocando una notable inflamación y engrosamiento de los pulmones.

En este caso, los pulmones de la imagen reflejan un caso grave de EPOC: las paredes que se encuentran entre las bolsas de aire están totalmente destruidas, las vías respiratorias han perdido su capacidad para estirarse y contraerse y el pulmón muestra un tamaño totalmente desmesurado por la inflamación del mismo. Según los estudios, el 50% de personas fumadoras desarrollan a lo largo de su vida una EPOC, siendo el riesgo proporcional al consumo acumulado de tabaco. Si no cesa la exposición al humo del cigarro, el trastorno se comporta como una enfermedad progresiva, provocando que los bronquios estén cada vez más obstruidos y el pulmón más destruido y congestionado.