Irak y Arabia Saudita reabren su frontera cerrada desde hace 30 años

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El cruce fronterizo de Arar entre Irak y Arabia Saudita, el 18 de septiembre de 2020

Irak y Arabia Saudita reabren su frontera cerrada desde hace 30 años

El cruce fronterizo de Arar entre Irak y Arabia Saudita, el 18 de septiembre de 2020

Irak y Arabia Saudita reabrieron este miércoles su principal puesto fronterizo, Arar, cerrado desde hace 30 años, en una nueva etapa en la mejora de relaciones diplomáticas entre Riad, gran enemigo de Irán, y Bagdad, vecino de la República islámica

En 1990, cuando Sadam Hussein invadió Kuwait, Arabia Saudita rompió relaciones diplomáticas con Irak, y solo las restableció con Bagdad en 2017, cerca de 15 años después de la caída del dictador iraquí.

Arabia Saudita trata de retornar al mercado iraquí, un país en crisis industrial y agrícola, inundado de productos turcos e iraníes.

Prueba de ello es que este miércoles, en medio de responsables de ambos países, modestas filas de camiones esperaban a ambos lados de la frontera.

Las condiciones políticas son propicias: el primer ministro iraquí, Mustafa al Kazimi, chiita como todos los primeros ministros de Irak desde la invasión de Estados Unidos en 2003, es amigo personal del príncipe heredero Mohamed Bin Salman de Arabia Saudita, gran país sunita de la región.

El premier iraquí debía hacer su primera visita al extranjero --tras asumir el cargo en mayo-- a Riad, pero el viaje fue anulado debido a los problemas de salud del rey Salman de Arabia Saudita.

Y desde agosto de 2017, los dos Estados miembros de la Organización de países exportadores de petroleo (OPEP), reúnen de forma regular una Comisión de coordinación.

El objetivo con Arar, en la provincia de Anbar, rodeada al oeste por Jordania y al sur por Arabia Saudita, es dejar pasar mercancías y personas y crear una nueva puerta de entrada para las importaciones, que ahora llegan en gran parte a Irak procedentes de Irán, segundo suministrador comercial de Irak.

- Las amenazas de los pro-Irán -

Semejante decisión provocó naturalmente el rechazo de las importantes facciones proIrán existentes en Irak, y con notable influencia en la política local. Uno de los nuevos grupos, "Ashab al-Kahf", condenó con dureza este acercamiento con Arabia Saudita, país sunita al que estas facciones chiitas califican de "enemigo".

Los proIrán acusan a Riad de querer "colonizar" Irak bajo la excusa de inversiones y comercio.

"¡Dejen que inviertan! ¡Bienvenidos a Irak!" respondió en rueda de prensa, el martes por la noche, el primer ministro Kazimi. "Los acuerdos con Arabia Saudita van a crear miles de empleos" agregó, lo que sería una bocanada de aire en un país que cada mes paga a sus funcionarios con varias semanas de retraso, pues es dramática la falta de fondos.

Hasta ahora, Arar abría solamente para dejar pasar a los peregrinos iraquíes que se dirigían hacia la Meca.

Los dos países intentan igualmente reabrir un segundo puesto fronterizo, Al-Jemayma, menos importante y ubicado al sur de Irak.

Este país ocupa geográficamente una posición central en la región: al oeste, linda con Jordania y Siria en guerra, con Turquía al norte, con Irán al este y con Arabia Saudita y Kuwait al sur.

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