Para Irán y Turquía, la llegada al poder de los talibanes en Afganistán supone un quebradero de cabeza

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Un combatiente talibán en las calles de Kabul, en Afganistán, el 17 de agosto de 2021

La rápida llegada al poder de los talibanes en Afganistán podría terminar convirtiéndose en un verdadero quebradero de cabeza para Irán y Turquía, dos pesos pesados de la región.

Ambos países lo ven como una oportunidad para aumentar su influencia, pero ninguno quiere una nueva llegada masiva de refugiados, sobre todo en el contexto actual de pandemia.

Según los analistas, todo dependerá de si los talibanes adoptan una postura más moderada, propicia para la cooperación internacional, o vuelven al extremismo desenfrenado que resultó en su derrocamiento tras los atentados del 11-S.

"La situación supone un enorme riesgo para Turquía (...) Irán también puede perder si los talibanes vuelven a sus andadas y proporcionan un refugio" a los extremistas islamistas, dijo a la AFP Asli Aydintasbas, investigadora del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR).

Asimismo, tanto Irán como Turquía podrían ver una llegada masiva de refugiados, muchos de los cuales buscan ir hasta Europa.

Ambos acogen ya a muchos refugiados -3,6 millones de sirios en Turquía; 3,5 millones de afganos en Irán- y la tolerancia de sus propias poblaciones se está agotando.

Además, la pandemia de covid-19 ha golpeado duramente a Irán, empujando un poco más a este país, ya golpeado por sanciones internacionales, a una mayor crisis económica.

Mientras que en Turquía se ha frenado el crecimiento económico, que era la base de la popularidad del presidente Recep Tayyip Erdogan.

La semana pasada, Erdogan dijo que estaba dispuesto a reunirse con los líderes talibanes para tratar de lograr la paz, mientras que el nuevo presidente de línea dura de Irán, Ebrahim Raisi, sostuvo que la "derrota" militar de Estados Unidos en Afganistán era una oportunidad para llevar la paz al país.

El martes, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, habló de "mensajes positivos" de los talibanes sobre la protección de civiles y extranjeros, y expresó su esperanza de que esto se refleje "en sus acciones" en el futuro.

- "Bomba de relojería" -

Sin embargo, los analistas estiman que la llegada al poder de los talibanes ha privado a Erdogan de una valiosa carta estratégica que esperaba jugar, con la esperanza de mejorar las relaciones con el presidente estadounidense Joe Biden: garantizar la seguridad militar del aeropuerto de Kabul.

"Toda la misión turca está en peligro, así como la idea de utilizar el aeropuerto de Kabul como palanca para reavivar las relaciones de Turquía con Washington", explica Asli Aydintasbas, para quien era "difícil de imaginar" que los talibanes dejarían a Turquía controlar el aeropuerto.

"Hace unos días, parecía una oportunidad dorada para Turquía. Ahora es una enorme bomba de relojería", señala la investigadora.

Y "la cuestión más acuciante" para Erdogan es la posible llegada de refugiados procedentes de Afganistán, mientras que la presencia de sirios en el país en los últimos años ya está causando revuelo.

- "Modus vivendi" -

Para Irán, la agitación en Afganistán puede no ser del todo bienvenida, incluso si Teherán ha logrado su objetivo de que las fuerzas estadounidenses abandonen la región, señala Rouzbeh Parsi, jefe del programa de Oriente Medio y Norte de África del Instituto Sueco de Asuntos Internacionales.

"El apoyo de Estados Unidos a los gobiernos afgano e iraquí ha sido útil para Irán en el sentido de que ha proporcionado cierta estabilidad y Estados Unido ha hecho el trabajo pesado", estima.

Pero Irán, que es mayoritariamente chiíta y comparte una frontera de más de 900 kilómetros con Afganistán, parece querer lograr un "modus vivendi" con los talibanes sunítas, añade.

"Hace tiempo que Irán, pragmático como siempre, aceptó que los talibanes no van a desaparecer y que ningún extranjero podrá derrotarlos militarmente", afirma.

"Irán es un país fuertemente golpeado por el covid, la corrupción y una economía tambaleante. Su capacidad y disposición para acoger a más refugiados afganos probablemente no sea grande".

Para Marc Pierini, investigador invitado del Carnegie Europe y ex embajador de la UE en Turquía, Europa observa nerviosa los posibles flujos migratorios después de que un millón de personas llegaran a sus costas, principalmente en 2015, cuando el conflicto sirio estaba en su apogeo.

"Hacer frente a esta emergencia requerirá cooperación humanitaria y confianza entre la UE, Irán y Turquía, que será difícil de lograr", dice a la AFP.

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