La nueva investigación que reconstruye las atrocidades rusas en Bucha

Soldados rusos conducen a civiles ucranianos hacia un centro de detención y torturas en Bucha el 4 de marzo. (Photo: Ukranian Goverment via AP)
Soldados rusos conducen a civiles ucranianos hacia un centro de detención y torturas en Bucha el 4 de marzo. (Photo: Ukranian Goverment via AP)

Soldados rusos conducen a civiles ucranianos hacia un centro de detención y torturas en Bucha el 4 de marzo. (Photo: Ukranian Goverment via AP)

Tras el inicio de la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero, las fuerzas de de Vladimir Putin tuvieron que frenar su avance a las puertas de la capital ucraniana, Kiev. Los pueblos y pequeñas ciudades que la rodean se convirtieron en las bases improvisadas del ejército ruso.

Uno de esos lugares, Bucha, fue escenario de un terror sin igual que a día de hoy es investigado por los tribunales internacionales de justicia para llevar ante la justicia a los responsables de estos crímenes de guerra.

Ahora, una investigación periodística de Associated Press, Frontline y Situ Researchs, ha reconstruido las atrocidades que los rusos llevaron a cabo en las calles de Bucha, que incluyen una reconstrucción en 3D de todo el pueblo, videos de cámaras de seguridad y testimonios de supervivientes.

Advertencia: algunas imágenes pueden herir sensibilidades su sensibilidad.

Las tropas invasoras dejaron un rastro de pillaje, destrucción y muerte. Durante cerca de un mes las tropas del Kremlin sometieron aquellos municipios a un régimen de terror bajo el que murieron cientos de civiles, muchos de ellos ejecutados con las manos atadas a la espalda.

El Gobierno ruso negó en todo momento la responsabilidad de sus uniformados en la masacre, sin embargo, una investigación del New York Times, que analizó las imágenes captadas por los satélites para desmontar los argumentos del Kremlin, da al traste con los intentos de Moscú de lavarse las manos.

El resultado del trabajo demuestra también el pillaje de las tropas rusas con los vienes de la población civil, ya que algunas cámaras de seguridad en viviendas particulares dan fe de cómo la tropa aprovechó la situación para robar todo lo que pudieron de los domicilios que habían sido abandonados a toda prisa por sus dueños.

A lo largo del metraje se entrecruzan las historias de una abuela que narra entre lágrimas los instantes en los que vio cómo se llevaban a su marido y a su nieto, que vivía con ellos. Y también cómo aparecieron semanas después ejecutados. O la de un taxista que sobrevivió por los pelos al centro de tortura del número 144 de la calle Yablunsnka.

Sin embargo, Bucha no es un capítulo aislado. En otras zonas de Ucrania reconquistadas por Kiev, como Járkov, también han sido descubiertas recientemente fosas comunes con hasta 600 cuerpos, algunos de ellos con indicios de tortura y ejecuciones sumarias.

Cambio de iniciativa en el conflicto

En la actualidad, Rusia ha perdido la iniciativa en el campo de batalla. A finales de agosto las tropas ucranianas iniciaron una contraofensiva que en cuestión de días hizo colapsar las defensas del Kremlin en Járkov, lo que se tradujo en la práctica recuperación de toda la provincia homónima.

El teatro principal de las operaciones militares se ha trasladado durante las últimas semanas al sur del país, donde los rusos aún controlan la capital provincial de Jersón, aunque Ucrania sigue empujando y estrechando el cerco y hay señales que indican que los rusos se están retirando a la otra orilla del río Dniéper.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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