Un inventario del siglo XVI muestra importantes cambios en la naturaleza en España

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Investigadores españoles analizan los cambios en la naturaleza de España gracias a unos inventarios de fauna y plantas del siglo XVI
Investigadores españoles analizan los cambios en la naturaleza de España gracias a unos inventarios de fauna y plantas del siglo XVI

Se suele decir que en tiempos de Felipe II en el imperio español nunca se ponía el Sol. No es una frase exagerada ya que, a mediados del siglo XVI, las posesiones del monarca se extendían buena parte de Europa, colonias en África, vastos territorios en América y lugares estratégicos para el comercio de especias en el Índico. Conociendo la personalidad moderada, exhaustiva y burocrática del (mal llamado) rey prudente no es de extrañar que, a mediados de su mandato, quisiera conocer el estado de sus territorios, con un especial interés en la península ibérica.

De esta manera, a mediados de la década 1570, el rey Felipe II envió emisarios a recorrer España con el objetivo de inspeccionar la fauna y la flora de los pueblos del centro y sur del país. Estos funcionarios tenían una ardua tarea por delante puesto que debían peregrinar por todos los pueblos y aldeas, hablando con sus habitantes y pidiendo como mínimo a dos personas en cada lugar que describieran la tierra, la flora y la fauna típica de esas localidades. El rey también quería saber cómo se ganaban la vida sus súbditos, con qué recursos naturales (como madera, ríos, pozos) contaba cada lugar o cuántas casas había en cada pueblo. El trabajo de estos improvisados censistas-naturalistas resultó del agrado del rey que terminó ordenando estos cuestionarios en los siguientes años (1574, 1575, 1578).

En total se recogieron más de 7300 registros que incluían árboles, plantas, animales silvestres, cultivos o animales domesticados. Por supuesto, la intención del rey aún no tenía nada que ver con la biología o la ecología, tan solo quería saber exactamente cómo eran sus territorios. Sin embargo, en la actualidad el estudio detallado de esos documentos sí que podría ser de gran utilidad… y eso es precisamente lo que han hecho un equipo de investigadores españoles de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).

El estudio de estos inventarios reales de fauna y flora se ha publicado recientemente en el journal Ecology y supone un ejercicio de análisis curioso, sorprendente y bastante esclarecedor puesto que nos muestra una imagen de primera mano de la evolución de nuestra naturaleza en los últimos cinco siglos, de los animales que han desaparecido, de las especies que se han desplazado a otros terrenos o del cambio de vegetación y espacios forestales de nuestro país.

Imagen de un caballo de Przwaskii (Equus ferus przewalskii) que los biólogos creen muy parecido a lo que pudo ser un “cebro ibérico” | Wikicommons
Imagen de un caballo de Przwaskii (Equus ferus przewalskii) que los biólogos creen muy parecido a lo que pudo ser un “cebro ibérico” | Wikicommons

Entre las docenas de notas interesantes del estudio destacan las especies que ya no existen, como por ejemplo el “cebro”, (cebro ibérico) un antiguo “caballo burro” que mostraba rayas similares a las cebras de hoy en día. Los autores del estudio compararon las menciones de cebros en cuestionarios naturales similares pero del siglo XVIII y se dieron cuenta de que el animal ya no se cita en esos documentos posteriores, señal de que el cebro ibérico ya empezaba a escasear en esas épocas hasta su final extinción.

Otros animales, frecuentes y habituales en el centro y sur de la península en aquel siglo, ya no se encuentran en esas regiones en la actualidad. El oso pardo cantábrico, que hoy se encuentra amenazado y muy limitado a algunos bosques de hayas y robles de la cordillera cantábrica, aparece frecuentemente mencionado en los cuestionarios reales en la meseta castellana. Algo similar ocurre con el lobo ibérico o con la anguila europea (Anguilla anguilla) que “se distribuía habitualmente por todos los cuerpos de agua, pero los proyectos de construcción en estos cuerpos de agua significaron que las anguilas de hoy han quedado atrapadas y confinadas solo a los estuarios de España”.

Otros hallazgos de los biólogos de la estación de Doñana han servido para resolver algunas dudas y equívocos que se han mantenido durante años. Por ejemplo, algunas especies que se pensaban que eran nativas de la península, como el cangrejo de agua dulce, no parecen estar presentes en el siglo XVI, lo que indica que se introdujeron en España mucho más tarde.

En definitiva lo que hace unos siglos tan solo representaba el interés de un monarca por escriturar y censar sus dominios, hoy se ha convertido en una jugosa fuente de conocimiento, una instantánea de la naturaleza hace cinco siglos y un compendio de pistas sobre cómo ha cambiado el clima, las especies y hasta las costumbres durante ese tiempo.

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Referencias científicas y más información:

Viana, Duarte S., et al. «A 16th‐century Biodiversity and Crop Inventory». Ecology, (2022) DOI:10.1002/ecy.3783.

Viviana Flores “Surveys Commissioned by 16th Century Spanish King Provide Unprecedented Ecological Snapshot” Science (2022) DOI: 10.1126/science.ade2699