¿Qué rostros están detrás de una nueva Internacional Progresista que pretende cambiar el mundo?

El actor, Gael García Bernal, y Rafael Correa, expresidente de Ecuador.

Más de 40 políticos, intelectuales, activistas y gente del mundo del espectáculo, entre los que se encuentran el expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, el actor mexicano Gael García Bernal o personalidades como Noam Chomsky o Naomi Klein, han unido sus fuerzas para la creación de una iniciativa que lleva el nombre de Internacional Progresista. La razón de esta unión es, primordialmente, hacer frente al auge de los partidos de ultraderecha que están afianzándose en varios países no sólo de Europa, sino también del mundo. Por ello, el objetivo de este nuevo movimiento es el de crear un liderazgo que se sustente sobre una base “democrática, descolonizada, justa, igualitaria, solidaria, liberada, solidaria, sostenible, ecologista, pacífica, post-capitalista, próspera y plural”, tal y como dictan sus preceptos

La Internacional Progresista fue originalmente convocada en diciembre de 2018 por Bernie Sanders (a través del Instituto Sanders) y Yanis Varoufakis, el ex ministro de finanzas de Grecia, aunque su lanzamiento como ente organizado se produce en plena crisis del Covid-19, mientras crecen los llamamientos de ciertos sectores de la sociedad para alterar el status quo económico y político mundial, ya que la pandemia sigue exponiendo la brecha entre clases, la desigualdad y la pobreza. Sobre esta argumentación, ambos políticos, junto el Movimiento de Democracia en Europa, extendieron una invitación abierta a todas las fuerzas progresistas para formar de un frente común con el siguiente mensaje: 

“Llegó el momento para que las visiones progresistas del mundo se unan. Nosotros unimos, organizamos y movilizamos a las fuerzas progresivas que están detrás de la visión compartida de transformar el mundo”, apuntaron sus organizadores. 

Hay varias personalidades detrás de esta organización además de Sanders, candidato a representar al Partido Demócrata de EEUU en las dos últimas elecciones primarias, senador del Estado de Vermont y conocido por su tendencia de izquierdas, y Varoufakis, ministro de Finanzas en Grecia durante 2015, miembro del partido de extrema izquierda, Syriza y actualmente es el fundador del Frente de Desobediencia Realista Europea (un partido que aglutina a la izquierda, los verdes y liberales griegos). 

Noam Chomsky es una de las voces más críticas contra el capitalismo. (Getty Images)

Noam Chomsky

Es una de las figuras más controvertidas de nuestro tiempo y, al mismo tiempo, uno de los pensadores más prolíficos. Considerado como el padre de la lingüística moderna, este filósofo, científico cognitivo, historiador, autor de más de cien libros y crítico social estadounidense, levanta pasiones de todo tipo debido a su activismo político. Se opuso energéticamente a la participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam, fue contrario al presidente Richard Nixon, ferviente opositor de la presencia estadounidense en la Guerra de Iraq y gran defensor del movimiento Occupy. Destaca su crítica a la política exterior de EE.UU., al neoliberalismo, toma partido por Palestina en el conflicto israelí-palestino y cuenta con unas ideas que influyen en los movimientos anticapitalistas y antiimperialistas como los de la Internacional Progresista que está respaldando. No le importa lo más mínimo que le acusen de antiamericano, e incluso recientemente ha sido especialmente crítico con Donald Trump, al que ha culpado de las miles de muertes relacionadas al coronavirus en su país. 

“Trata de encontrar chivos expiatorios para tratar de encubrir los ataques criminales que ha estado realizando contra el pueblo americano durante todo este tiempo”, afirmó a The Guardian

La primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir (Getty Images)

Katrín Jakobsdóttir

La primera ministra de Islandia forma parte del movimiento Verde de Izquierdas que gobierna en el país escandinavo es también la presidenta del Consejo de Mujeres Líderes Mundiales. Es la segunda primera ministra que ha gobernado en su nación y representa una política de izquierda nórdica que aglutina el socialismo democrático, el ambientalismo, el feminismo y el antimilitarismo. 

“Si el pasado sirve de guía, tendremos que prepararnos para una reacción nacionalista. Las fuerzas autoritarias y populistas de derecha tratarán de explotar las ansiedades políticas creadas por la crisis económica. Puede ir acompañado de campañas de terror en algunas naciones que imponen nuevos regímenes fronterizos discriminatorios, donde relacionan al Covid-19 con el extranjero, como un peligro externo. Esa respuesta nacionalista a una crisis fundamentalmente transnacional no hará sino ahondar las divisiones entre los Estados y dentro de ellos”, afirmó en un discurso en el que defendió la unión de las fuerzas progresistas para frenar la proliferación de partidos de ultraderecha. 

El expresidente de Ecuador, Rafael Correa. (Getty Images)

Rafael Correa

El expresidente de Ecuador también forma parte de esta iniciativa y sobre el papel cumple con todos los requisitos. Se define a sí mismo como defensor del “socialismo del siglo XXI”, término muy propio del exmandatario venezolano, Hugo Chávez. Sin embargo, en la práctica, su populismo económico de izquierdas no se traslada al apartado social, donde Correa mostró una faceta muy conservadora que apeló al autoritarismo de su aclamado Chávez y admirado Evo Morales. A pesar de prometer una redistribución justa al pueblo, lo cierto es que su “bondad” con China y sus intereses acabaron perjudicando a los pueblos indígenas shuar, cuyas tierras fueron explotadas para abastecer a la minería del gigante asiático. Opositor al matrimonio homosexual durante años, el expresidente no cumple con algunos de los preceptos de la Internacional Progresista, sin embargo, es uno de sus miembros más destacados. 

La preiodista y activista canadiense, Naomi Klein (Getty Images)

Naomi Klein

Es una autora, activista social y cineasta canadiense que ha realizado análisis políticos muy críticos con la globalización corporativa y el capitalismo. Es una de las voces más destacadas que inspiran los nuevos movimientos de izquierda. Feminista confesa y practicante, recientemente ha afirmado que el coronavirus construirá una distopía tecnológica y defiende una justicia social que incluye la condonación del pago de alquileres a familias vulnerables afectadas por el virus en salud o económicamente. Defiende que se está produciendo una “doctrina del shock pandémico”, es decir, “el hecho de que un gran sector de la economía, la industria de la salud, estará experimentando una potencial bonanza debido a la pandemia.. es una victoria para ellos”, afirmó en una entrevista reciente

Elizabeth Gómez Alcorta

Es la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad de Argentina e integrante del partido de izquierdas afín a Cristina Kirchner, Vamos, que forma parte del Frente Patria Grande, una unión progresista que conforma a diferentes organizaciones políticas y sociales. Crítica con el retorno a “sus casas y a sus barrios” de presos por abuso a mujeres liberados, Gómez Alcorta forma parte de un Gobierno muy criticado por gran parte de la sociedad argentina. 

El actor mexicano, Gael García Bernal, en el centro de la imagen. (Getty Images)

También forman parte de esta Internacional Progresista, el actor y activista, Gael García Bernal, quien interpretó al Che Guevara en Diarios de una Motocicleta; el brasileño Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones de 2018 que ganó el ultraderechista Jair Bolsonaro; el exministro brasileño de Exteriores, Celso Amorim; el exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera; la escritora, Arundhati Roy’ el filósofo, Srecko Horvat; Carola Rackete, capitana de barco de origen alemán que se ha convertido en el símbolo de los rescates de migrantes en el Mediterráneo… 

En total, más 40 personas forman parte de este movimiento que esconde muchas esperanzas para ciertos sectores de la población. Pero también aúna los miedos de los ámbitos más conservadores, que contemplan con recelo las intenciones de la Internacional Progresista como una extensión comunista. Está por ver cómo se mantiene a flote la organización con miembros cuyas preferencias caen en contradicciones en un mundo polarizado en lo social y en lo económico que asiste con temor, curiosidad o ilusión a los potenciales cambios del orden mundial que podrían venir con la pandemia. 

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