Interlagos retrata el efecto contraproducente de las carreras sprint en Fórmula 1

Kevin Magnussen se hizo con una pole cuyos efectos y audiencia se minimizaron a causa del formato del fin de semana (Photo by NELSON ALMEIDA / POOL / AFP)
Kevin Magnussen se hizo con una pole cuyos efectos y audiencia se minimizaron a causa del formato del fin de semana (Photo by NELSON ALMEIDA / POOL / AFP)

El Gran Premio de Brasil de Fórmula 1 es el penúltimo fin de semana de actividad en el calendario de este 2022 y la última cita del año en que se aplica el formato de carreras al sprint. Por ello, el viernes se realizó la sesión de clasificación. Una clasificación que sin duda fue una de las más divertidas e imprevisibles del año pero que sufrió las consecuencias de tener un fin de semana atípico.

La idea de La Fórmula 1 para aplicar el formato de carreras al sprint es que el sábado haya más emoción en pista. Porque, desgraciadamente, entienden emoción por adelantamientos cuando necesariamente no tiene porque ser así. La situación climatológica del viernes implicó que los equipos estuvieran más perdidos a la hora de tomar decisiones. Por ejemplo, Ferrari fue un desastre con Charles Leclerc en la Q3 y a Mercedes les fue de un pelo quedarse en Q2 por no anticiparse a la lluvia. No hubo adelantamientos, pero sin duda había tensión.

Pero sin duda la gran sorpresa fue Kevin Magnussen. En Haas fueron los más avispados. Salieron antes que nadie para evitar la lluvia y no les pudo salir mejor. Primera pole de la historia para los estadounidenses y primera vez que lo consigue un danés. No obstante, parte de la audiencia se perdió el espectáculo porque los viernes la gente suele estar mucho más ocupada que un sábado. Es pura estadística, las audiencias un viernes siempre van peor que un sábado. Y en cambio, más gente va a estar pendiente de una carrera al sprint que, hasta el momento, no ha aportado nada excepcional que nos haga levantarnos de la silla. Los propios pilotos no le ven las ventajas.

Otro gran efecto negativo de este formato en Brasil es la parrilla que nos ha quedado. Si salieran así en la carrera del domingo seria mucho más emocionante. Leclerc, Hamilton y Pérez teniendo que escalar posiciones y Magnussen defendiéndose de la embestidas de Verstappen en la primera curva. En cambio, los coches más potentes tienen 24 vueltas para recuperarse del varapalo de la clasificación. Porque seamos claros, mucho tiene que pasar para que Max no salga en pole el domingo y Pérez y Leclerc recuperen tres puestos cada uno como mínimo.

Así pues, no habrá mucha tela que cortar porque el intento de poner más emoción a los Grandes Premios justamente tendrá un efecto contrario al deseado. Ya vivimos una situación similar en Imola este mismo 2022. O sin ir más lejos el año pasado también en Interlagos. Hamilton fue sancionado y lo obligaron a salir último. Pero claro, la sanción se aplicaba en la carrera al sprint. En unas 20 vueltas recuperó 15 posiciones y terminó 5º. Acabo saliendo décimo por otra sanción pero el fin de semana se le simplificó muchísimo. De hecho, ganó en una de sus mejores actuaciones en el Gran Circo.

Por lo tanto, en este 2022 podemos esperar algo muy similar. Una clasificación de lo más emocionante que pierde interés por la búsqueda excesiva de nuevos formatos que más que ayudar son contraproducentes. Ahora bien, la Fórmula 1 no piensa tirar la toalla: en 2023 pasamos de tres fines de semana con formato al sprint a seis.

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