Sudán dice haber frustrado un golpe de Estado y acusa a partidarios de Bashir

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El gobierno de Sudán aseguró el martes haber "frustrado" un intento de golpe de Estado en el que estaban implicados militares y civiles vinculados al régimen del autócrata Omar al Bashir, expulsado del poder hace dos años por una revuelta popular.

"Un intento fallido de golpe de Estado por parte de un grupo de oficiales de las fuerzas armadas y civiles del antiguo régimen (...) fue controlado al amanecer", declaró el ministro de Información Hamza Balul a la televisión estatal.

"Once oficiales y varios soldados que participaron en el complot fallido" fueron detenidos, dijo el ejército. Balul aseguró que la situación está "bajo control", mientras los medios estatales difundían canciones patrióticas sin parar.

Este intento de golpe de Estado no es el primero que tiene como objetivo el gobierno de transición formado tras la destitución en abril de 2019 de Omar al Bashir, derrocado tras 30 años de gobierno.

Sudán ha sufrido varios golpes de Estado en el siglo XX, el último --un golpe militar con apoyo islamista-- llevó a Bashir al poder en 1989.

Encarcelado en Jartum desde su destitución, Bashir está actualmente siendo juzgado por su participación en el golpe que le llevó al poder.

También lo juzga la Corte Penal Internacional por "genocidio" y crímenes contra la humanidad durante el conflicto de Darfur (oeste).

- Manifestaciones -

Varios altos cargos dijeron que los autores del "complot" habían intentado tomar el control del edificio de los medios de comunicación estatales. "Todos los puestos que los golpistas habían tomado" fueron "recuperados", según el ejército.

En el centro de Jartum el tráfico se mantenía fluido, incluso en los alrededores del cuartel general del ejército, donde los manifestantes organizaron las principales sentadas que provocaron la caída Bashir.

Este martes hubo manifestantes en varias ciudades contra el intento de golpe.

En Puerto Sudán (este), con banderas sudanesas, decenas de ellos gritaban "¡No al poder militar!" y "¡No al golpe!", indicó a la AFP un testigo, Mohamed Hasan.

En Gedaref, también en el este, Amal Husein, otro testigo, informó de manifestaciones de estudiantes para protestar contra el intento de golpe.

Las fuerzas de seguridad bloquearon el principal puente que une Jartum con su ciudad gemela, Omdurman, al otro lado del Nilo.

Los autores del complot "prepararon bien" su plan, dijo el primer ministro Abdullah Hamdok en un discurso televisado, en el que habló del "deterioro de la seguridad (...) el bloqueo de las carreteras, el cierre de los puertos y la continua incitación contra el gobierno civil".

Se trata de una referencia a los manifestantes que desde el viernes bloquean las infraestructuras de Puerto Sudán, el centro económico del país, para denunciar un reciente acuerdo de paz con los rebeldes.

Estados Unidos condenó el intento de golpe, advirtiendo contra "cualquier injerencia externa", y avisó que esta acción pone "en riesgo" el apoyo internacional al país.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió "a todas las partes que sigan comprometidas con la transición y la realización de las aspiraciones del pueblo sudanés de un futuro democrático, inclusivo, pacífico y estable".

La misión de la ONU en Sudán dijo que rechazaba "cualquier llamamiento a sustituir el poder de transición por un poder militar".

- "Una verdadera transición" -

El martes, el poderoso jefe paramilitar y miembro del Consejo de Soberanía, Mohamed Hamdan Daglo, antiguo miembro del régimen de Bashir apodado "Hemedti", declaró en un discurso a sus combatientes: "No permitiremos un golpe de Estado".

"Queremos una verdadera transición democrática con elecciones libres y justas", añadió, según la agencia oficial Suna.

El gabinete cívico-militar --surgido de un acuerdo con los movimientos que lideraron la movilización popular contra Bashir-- lleva más de dos años en funcionamiento y debe llevar a Sudán hacia un poder totalmente civil en tres años.

Su mandato fue prorrogado cuando se firmó un histórico acuerdo de paz en octubre de 2020 con una coalición de grupos rebeldes, lo que le da hasta 2023 para completar su misión.

El intento "de golpe de Estado (...) subraya claramente la importancia de introducir reformas en el ejército y el aparato de seguridad", dijo el primer ministro el martes.

El gobierno de Hamdok también quiere poner fin a la crisis económica, emprendiendo una serie de difíciles reformas para beneficiarse de un programa de alivio de la deuda del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Unas medidas que provocaron recientemente manifestaciones esporádicas.

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