Insultos por llevar mascarilla: la ley de la calle en Suecia

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La llegada de la pandemia hace más de un año cambió muchas de las costumbres europeas. De buenas a primeras, la mayoría de habitantes del continente se vieron sometidos a confinamientos domiciliarios y a medidas de distanciamiento social. En este sentido, la mascarilla se convirtió en un elemento fundamental para frenar los contagios. 

Han pasado los meses y con la velocidad de la vacunación empieza a haber Gobiernos que se plantean su retirada, al menos en exteriores. Sin embargo, hay un país que seguro que no va a pedirles a sus ciudadanos que dejen de usar la mascarilla: Suecia. Y no lo va a hacer porque nunca, ni en los peores momentos de la pandemia, llegó a convertir este complemento en obligatorio. 

Metro de Estocolmo en mitad de la pandemia con la mayoría de pasajeros sin mascarilla. (Photo by Jonas Gratzer/Getty Images)
Metro de Estocolmo en mitad de la pandemia con la mayoría de pasajeros sin mascarilla. (Photo by Jonas Gratzer/Getty Images)

Mientras que millones de personas en todo el mundo han hecho del tapabocas un elemento más de su rutina, en suelo nórdico ver a alguien utilizándolo es algo tan extraño que incluso aquellos que lo llevan se enfrentan a burlas, insultos y acoso.

Es lo que cuenta Business Insider que recoge los testimonios de varias personas que han visto cómo sufrían marginación e inseguridad por el simple hecho de hacer uso de la mascarilla en el país sueco.

Una mujer, de origen alemán, confiesa que ha sufrido insultos xenófobos solo por utilizar la mascarilla. "Eran horribles los abucheos y los comentarios desagradables. La gente se reía de ti en las tiendas", cuenta.

Otra mujer, que no quiere revelar su identidad para no poner en riesgo el trabajo de su esposo, revela lo mal que lo pasó cuando empezó a usar mascarilla en 2020.

“A medida que pasaban los meses la gente se volvía más agresiva. Me miraban enfadados, me gritaban, me tosían. Era ridículo”.

La vivencia de Keith Begg, un hombre de Estocolmo, va por el mismo camino y confiesa algunos malos ratos que ha tenido que vivir solo por usar este complemento.

“Una vez un grupo de adolescentes me arrancó la mascarilla. He tenido a gente tosiendo sobre mí o imitando la tos más veces de las que puedo recordar”, señala.

El uso de la mascarilla en Suecia es muy minoritario. (Photo by TOM LITTLE/AFP via Getty Images)
El uso de la mascarilla en Suecia es muy minoritario. (Photo by TOM LITTLE/AFP via Getty Images)

Andreia Rodrigues, una portuguesa que llevaba viviendo cuatro años en el país, ha decidido marcharse de Suecia ante las situaciones que ha tenido que vivir.

“Ha habido gente que se reía, que me señalaba y gritaba ‘deberías encerrarte en casa si tienes tanto miedo al corona’, gente tosiendo en mi dirección y gritando ‘corona, corona’”, enumera.

Todos ellos y muchos más hacen mención al desamparo que han sufrido simplemente por hacer uso de un elemento que según la OMS sirve para evitar la propagación de los contagios. Burlas, risas, hostigamientos y situaciones desagradables se han convertido en rutinarios durante todos estos meses.

La estrategia sin mascarilla de las autoridades

Lo cierto es que la estrategia para luchar contra la pandemia de las autoridades suecas ha sido muy criticada internacionalmente. En los primeros momentos, en lugar de imponer confinamientos domiciliarios, el país solo recomendó el distanciamiento social, confiando en que sus ciudadanos aplicarían esta sugerencia y así se mantendrían bajo control los contagios. Además, la agencia de salud pública, también ha enfatizado siempre el teletrabajo, la vacunación y las medidas de higiene.

Sin embargo, las mascarillas nunca se llegaron a tener en cuenta. Incluso ni siquiera aparecen entre las recomendaciones de protección de la página web del organismo. No fue hasta enero de 2021, habiendo pasado casi un año del inicio de la pandemia, cuando se recomendó (no se impuso) su utilización en el transporte público y solo en las horas punta.

Cabe recordar que países como Israel, con un porcentaje muy elevado de su población inmunizada, han suavizado las medidas restrictivas a excepción del uso de mascarillas en interiores. Incluso la recomendación de la OMS es que los vacunados sigan haciendo uso de ellas. Sin embargo, en Suecia esta posibilidad ha sido ignorada.

Los expertos en salud pública suecos se defienden diciendo que el uso de mascarillas podría hacer que los ciudadanos ignorasen otras recomendaciones como la distancia social.

Actualmente Suecia tiene una de las tasas de incidencia más altas de la UE. (Photo by JONATHAN NACKSTRAND/AFP via Getty Images)
Actualmente Suecia tiene una de las tasas de incidencia más altas de la UE. (Photo by JONATHAN NACKSTRAND/AFP via Getty Images)

Con estas circunstancias lo lógico sería pensar que el coronavirus ha golpeado duramente a Suecia, pero lo cierto es que el país no ha tenido una incidencia excesivamente mayor que países de su entorno.

Sí que es cierto que actualmente cuenta con una incidencia acumulada alta en comparación con el resto de países de la UE. Suecia está en 158 casos por 100.000 habitantes a 14 días, solo superada por Dinamarca (209) Países Bajos (199), Letonia (190), Bélgica (186), Lituania (181), Eslovenia (169), Grecia (167) y Francia (165). En este sentido, estar por encima de 150 supone un riesgo alto.

En el otro extremo, países como Malta (12), Polonia (22), Hungría (37), Alemania (60), Italia (63) o Portugal (75). España también está por debajo con sus 112. Los dos países que rodean a Suecia, Noruega y Finlandia, también presentan cifras mucho más bajas con 76 y 29 respectivamente.

Los datos de la pandemia

En el total de la pandemia, el país ha tenido más de 1 millón de contagios y 14.500 muertes, ocupando el puesto 11 del mundo en más casos por millón de habitantes (por encima también de España, plaza 33) y el 33 del mundo en fallecimientos por millón de ciudadanos (ahí los españoles se sitúan en el 22).

Un factor que sin duda ha tenido peso a la hora de que no se disparase la pandemia es el alto porcentaje de población que vive sola y la dispersión social. Por ponerlo de relieve la densidad de población en Suecia es de solo 23 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que Alemania tiene 233, Francia 123 o España 93. La gran confianza en el Gobierno también ayuda a que los suecos cumplan las recomendaciones de distancia social del Gobierno.

Mientras tanto, la vacunación avanza y el país ya ha administrado al menos una dosis a un 40% de su población. La pauta completa, por su parte, la tienen el 18,7%.

EN VÍDEO I La denuncia de una española al ser increpada por llevar una mascarilla y pedir que se mantengan las distancias de seguridad en un supermercado de Suecia

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