El Instituto Cervantes muestra grabados de Fernando de Szyszlo en Fráncfort

El artista peruano Fernando de Szyszlo. EFE/Archivo

Fráncfort (Alemania), 6 dic (EFE).- El Instituto Cervantes inauguró hoy, en cooperación con el Consulado General del Perú, la exposición de grabados del artista peruano Fernando de Szyszlo "Elogio de la sombra", que constituye el primer homenaje tras su reciente desaparición.

El Instituto Cervantes de Fráncfort informó hoy de que Fernando de Szyszlo (1925-2017) "es uno de los artistas contemporáneos más importantes del Perú y que su obra, concebida como una búsqueda permanente del ideal estético, se compromete con la recuperación de la herencia prehispánica y se consolida desde los años 60, convirtiéndose en testigo de la modernidad".

La exposición se compone de 21 grabados originales del padre del arte abstracto americano, en primicia tras su fallecimiento.

El Cónsul General del Perú en Fráncfort, Luis Escalante, recordó en la inauguración la biografía de Szyszlo, que estudió arquitectura y al principio consideró que sus dibujos eran "torpes, sin vida".

Szyszlo, que desde niño había sido un lector voraz, viajó a Europa, donde aprendió de la obra de Rembrandt, Tiziano y Tintoretto y posteriormente del cubismo y del arte abstracto.

"Posteriormente regresó a Perú y renovó la pintura peruana mediante una unión de la abstracción europea y el arte prehispano, de lo moderno y andino", dijo Escalante.

El Cónsul General del Perú en Fráncfort añadió que Szyszlo pintó más de 3.000 obras y que esta exposición "forma parte de la búsqueda del cuadro soñado".

La comisaria y directora de la Galerie Am Park, Sarit Lichtenstein, destacó que Szyszlo fue "el primer pintor abstracto en Perú y cómplice de la llegada de la abstracción al Perú a través de la pintura y las artes".

Lichtenstein dijo que Octavio Paz definió su pintura como "una pintura que no se entrega, replegada sobre su propia intimidad, que desdeña la complicidad sensual y exige al espectador una contemplación más ascética".

Szyszlo, que fue un gran grabador, vivió en París entre 1949 y 1955 y ahí conoció a André Breton con quien estuvo "ligado afectivamente como artista", añadió Lichtenstein.

"Sus telas se transforman y nos ponen en contacto con una dimensión ignorada que parece extraer sus seres de las zonas más secretas de las tinieblas humanas: el instinto, el subconsciente y los sueños", según la experta en Arte Moderno y Contemporáneo.

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