Inspiración en África, evitar demoler: las claves del dúo ganador del Pritzker

Catherine TRIOMPHE
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Los arquitectos franceses Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal posan en su taller en Montreuil, en las afueras de París, el 16 de marzo de 2021

El premio Pritzker, conocido como el Nobel de la arquitectura, fue otorgado el martes a dos franceses, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, maestros en el arte de concebir viviendas espaciosas y modulables a precios asequibles.

¿Cómo nació su filosofía? ¿Cómo controlar los costos? Estas son algunas respuestas de los dos arquitectos, socios en el trabajo y en la vida, en una entrevista con la AFP.

- ¿Cómo surge la idea de una arquitectura asequible y espaciosa? -

"Justo después del diploma de arquitectura, fui cinco años a trabajar a Níger, y Anne se me unió enseguida", explicó Vassal. "Fue como una segunda escuela, porque en ese país muy pobre era extraordinario ver la poesía y la manera astuta, ingeniosa con la que los habitantes fabricaban cosas sin tener ningún recurso, su gran generosidad y su hospitalidad, y los paisajes también.

Nos influyó enormemente. Cuando no tenemos casi nada, cómo hacemos para mantener el ánimo, para ser positivos...

Intentamos trasplantar ese aprendizaje a Europa: cómo trabajar con las complejidades, los problemas, partir de algo que no funciona y transformarlo en algo que funciona.

Por ejemplo, no concentrarse más en la fachada de los edificios diciendo 'Son grandes barras grises de lejos' y en realidad, al ir a los apartamentos, ver que hay miles de viviendas que cada persona intenta arreglar, decorar día tras día, con mucho amor y pasión".

- ¿Hay materiales especiales para lograrlo? -

"No. Lo que es importante es poner la menor cantidad posible de materiales para producir el mayor espacio posible", dijo Vassal. "Vimos eso con los 'case study houses' (casas individuales de estética innovadora, pero baratas, construidas entre 1946 y 1965 en la costa oeste de Estados Unidos): eran unos postes de metal, un techo de azotea por encima, y grandes ventanas que garantizaban la transparencia..."

"Lo que cuesta caro es la complicación", subrayó Lacaton. "Si buscamos simplificar las cosas, racionalizar el uso, es eso lo que crea el ahorro (...) Hay también una clasificación de algunas personas entre bellos materiales nobles y otros que lo son menos. Para nosotros, esa clasificación no existe, lo importante es la generosidad".

- ¿Por qué transformar en vez de reconstruir? -

"Nuestra convicción es que hoy es totalmente estúpido, cuando hablamos de desarrollo sostenible, de ecología, comenzar por demoler", dijo Vassal. "Hay una crisis de vivienda tan grande, tanto 'alojamiento malo', para nosotros es evidente que hay que añadir, transformar (...) Con lo existente, podemos desarrollar ambiciones al máximo siendo lo más económicos y lo más ecológicos posible".

"El esfuerzo que hay que hacer para 'añadir' es menor que para construir desde cero, (que es un esfuerzo) mayor. Son oportunidades muy interesantes para intentar desbloquear ese problema de vivienda que no hace más que empeorar", estimó Lacaton.

"La tendencia hoy, con el enorme costo de los terrenos en las ciudades, es difundir el mensaje de que en el fondo las viviendas deberían ser pequeñitas, porque tenemos tantos servicios cerca, no estamos nunca en casa... Pero para la mayoría de las personas, las familias, la vivienda es lo más precioso que tienen. La pandemia tornó eso aún más visible, pero es un problema que solo empeora desde hace bastantes años.

Hemos visto en los edificios donde hemos realizado cambios situaciones familiares extremadamente tensas, porque el espacio en sí era demasiado apretado... Cuando logramos aflojar eso para dar más espacio a todos, las situaciones se distienden, la gente se torna más creativa, más abierta, invitan a los vecinos, invitan a los amigos de los niños.

No es tan complicado, ¿entonces por qué no lo hacemos?"

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