La innovación mejora en Europa pero España aún se queda atrás

Borja Santos Porras, Director Ejecutivo - IE School of Global and Public Affairs, IE University
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Shutterstock / GarryKillian

El fondo Next Generation EU debe fomentar en España un espacio de análisis que, más allá de la covid-19 y la polarización política, permita desarrollar reformas estructurales necesarias en el medio y largo plazo.

Uno de esos espacios de diálogo debe centrarse en la innovación y en cómo dirigir el país “hacia una economía basada en el conocimiento”. Esa frase es parte del título del Plan de choque para la ciencia y la innovación presentado por el Gobierno en julio de 2020. Dicho plan se articula en tres ejes principales:

  1. Investigación e innovación en salud.

  2. Transformación del sistema de ciencia y atracción y retención del talento.

  3. Impulso a la I+D+i empresarial e industrial de la ciencia.

Una economía basada en el conocimiento es necesaria, entre otras cosas, porque la base del crecimiento económico de un territorio radica en las capacidades productivas con las que cuenta para producir mayor variedad de bienes y bienes más exclusivos. Es lo que se conoce como complejidad económica, que en España es cada vez menor (en comparación con otros países), debido, especialmente, a la falta de innovación y a la falta de capacidades productivas.

Uno de los marcos más interesantes para el análisis de España es el “European Innovation Scoreboard” (EIS), la clasificación en innovación que publica cada año la Unión Europea.

El EIS hace referencia a las mejores prácticas en investigación e innovación en Europa, detectando aquellas áreas que requieren mejoras en cada país y fomentando la convergencia entre ellos.

El EIS 2020 revela que la innovación crece a un ritmo constante desde 2012 en los países de la UE.

Las columnas coloreadas muestran su desempeño en innovación en 2019 en relación a 2012 (en gris). Los guiones horizontales muestran el desempeño en 2018 y las líneas discontinuas los valores umbral entre los grupos.

Los Estados miembros están clasificados en cuatro grupos de rendimiento en innovación que, según sus puntuaciones, pueden ser: líderes, fuertes, moderados o modestos. Aunque España mejoró su posición en los últimos años se sitúa en el tercer grupo, el de los innovadores moderados (en amarillo), lejos de las posiciones de cabeza.

Para entender la situación española es necesario saber cómo establece la Comisión Europea estas comparativas. Comienza utilizando un marco principal que desagrega 4 tipos de actividades, 10 dimensiones de la innovación y 27 indicadores. El rendimiento de los sistemas de innovación de cada país se mide como la media de los 27 indicadores.

Tabla 1 - Marco principal

Las dimensiones de innovación más fuertes de España son:

  • Los recursos humanos.

  • Un entorno favorable para la innovación.

  • El impacto en el empleo.

Los indicadores con puntuación baja y en los que España debe mejorar son:

  • Las exportaciones de servicios intensivos en conocimientos (I.26).

  • PYMES que innoven en sus procesos internos (I.16).

  • PYMES con innovaciones de productos o procesos (I.14).

  • El gasto privado en I+D (I.11).

  • El emprendimiento impulsado por las oportunidades (I.8).

Y los indicadores españoles peor valorados por el EIS son:

  • Innovadores.

  • Inversiones empresariales.

  • Vínculos o esfuerzos de colaboración.

El EIS presenta un segundo marco de indicadores contextuales con 4 categorías y 19 indicadores que se explican en la siguiente figura:

Tabla 2 - Marco de indicadores contextuales

En este segundo análisis, España está peor posicionada respecto a la media de la UE en:

  • El número de grandes empresas que invierten en I+D por cada 10 millones de habitantes.

  • El porcentaje del PIB proveniente de la industria de fabricación.

  • El bajo valor añadido de las empresas controladas por extranjeros.

Algunos de los puntos débiles expuestos en el Informe sobre España 2020 son:

  • La dependencia de las importaciones energéticas y su impacto en la balanza comercial de mercancías.

  • Que las exportaciones compitan mayoritariamente en costes y el bajo porcentaje de exportaciones de alta tecnología.

Suecia, país puntero en innovación europea

El European Innovation Scoreboard (EIS) proporciona una evaluación comparativa del rendimiento en investigación e innovación de los Estados miembros de la UE, así que es interesante ver los resultados de otros países.

Según este índice, el país de la UE líder en innovación es Suecia. Empresas como Spotify (plataforma de música) o Skype (comunicaciones), y creadores de videojuegos como King (Candy Crush) o Mojang (Minecraft), han nacido dentro de la industria tecnológica sueca.

Según el EIS 2020, el éxito de las empresas emergentes suecas, motor de la innovación, se debe a factores como la alta capacitación de su mano de obra o las infraestructuras digitales. También son indicadores fiables:

  • El número de empresas que invierten en I+D por cada 10 millones de habitantes.

  • La educación y capacitación empresarial desde la escuela básica.

  • El porcentaje del PIB proveniente de la industria de servicios intensivos en conocimiento.

Otro caso interesante es el de Portugal. Es uno de los países que más ha aumentado sus puntuaciones este último año y ya forma parte del grupo de innovadores fuertes. Entre sus puntos fuertes está el número de PYMES que innovan internamente, la penetración de la banda ancha, las PYMES con innovaciones de productos o procesos y el número de estudiantes extranjeros de doctorado.

La innovación también va por regiones

La Comisión Europea también refleja el estado de la innovación a nivel regional dentro de los Estados miembros.

En España, destacan País Vasco y Cataluña, ambos como innovadores moderados (+), el País Vasco por:

  • La colaboración de las PYMES innovadoras.

  • El gasto privado en I+D.

  • Las PYMES con innovaciones de marketing u organizativas.

Mientras que Cataluña destaca gracias a:

  • Las PYMES con innovaciones de productos o procesos.

  • Las solicitudes de patentes PCT.

El camino a seguir

Es crucial que el entorno sea favorable a la innovación. España debe realizar cambios profundos que le permitan seguir el ritmo a países como Suecia, que lidera la innovación en Europa gracias a la capacitación de sus recursos humanos y su infraestructura digital, o Portugal, que ha ido mejorando hasta convertirse en un innovador fuerte y líder en innovación en PYMES.

Entre los deberes pendientes están facilitar la financiación a las empresas emergentes y mejorar la capacitación técnica de alto nivel.

Estas comparativas deben ser contextualizadas pero pueden servir a España para fijar metas que le permitan aprovechar los fondos que Europa ha puesto a disposición de sus Estados miembros a raíz de la crisis de la covid-19. Esta una gran oportunidad para impulsar una economía basada en el conocimiento y la innovación.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Borja Santos Porras no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.