Inmigración y negocios en la visita del presidente español a Senegal y Angola

Álvaro VILLALOBOS
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El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, visita Angola y Senegal el 8 y 9 de abril para fortalecer la lucha contra la inmigración ilegal y explorar oportunidades de negocio en favor de una España que se siente "infrarrepresentada" en África.

El dirigente socialista viajará acompañado de un nutrido grupo de empresarios con intereses en ambos países. Estarán representadas compañías de ingeniería, logística y energía, así como el consorcio aeronáutico europeo Airbus.

La gira empezará el día 8 por Angola, enfrascada en un proceso de diversificación encaminado a reducir su dependencia del petróleo, y atractivo para las empresas españolas.

Sánchez se entrevistará en Luanda con el presidente angoleño, Joao Lourenço, quien mencionó públicamente a España como uno de los socios prioritarios de su diplomacia económica.

De allí, Sánchez volará a Senegal, un socio de primerísima línea en la lucha contra la inmigración ilegal en dirección de las islas Canarias.

En 2020, las llegadas desde el norte de África se multiplicaron por ocho respecto al año anterior y desbordaron a las autoridades españolas, que tratan de promover una polémica y difícil política de devoluciones de migrantes a sus países de origen.

En la primera visita de un jefe de gobierno español en seis años, Sánchez se reunirá en Senegal con su presidente Macky Sall y con los cerca de 60 agentes policiales españoles desplegados en la lucha contra la inmigración irregular, que ha seguido al alza en este inicio de año.

También se verá con los militares españoles del destacamento Marfil, quienes desde Senegal apoyan la operación francesa Barkhane contra la insurgencia yihadista en Malí.

- Acento económico -

La cuarta potencia del euro atraviesa una profunda crisis económica derivada de la pandemia, con una caída del PIB del 10,8% en 2020. Y con el turismo y el sector servicios profundamente dañados, Madrid busca oportunidades en el exterior.

La visita, en particular a Angola, se presenta como la ocasión de avanzar en un continente donde España se siente "claramente infrarrepresentada", tal como dijo la secretaria de Estado de Comercio Exterior, Xiana Méndez.

Sánchez visitará un continente donde China, EEUU, Francia, Reino Unido y Portugal en el caso específico de Angola tienen una enorme ventaja.

Pero sus ambiciones son grandes, a tenor de lo declarado el 29 de marzo en Madrid en un foro sobre el continente vecino: "queremos convertir esta década en la década de España en África".

- Ambiciones continentales -

Según datos oficiales, África supuso de enero a noviembre de 2020 el 6% de las exportaciones españolas y el 7% de las importaciones. Un guarismo modesto, pero superior a los volúmenes del comercio exterior español con Latinoamérica, tradicionalmente prioritaria (4,3% y 4,8%, respectivamente).

España ve posibilidades en el sector de las energías renovables, donde cuenta con dos gigantes (Iberdrola y Siemens Gamesa) y un nutrido ecosistema de pequeñas y medianas empresas.

Pero también en el sector manufacturero, la banca, las telecomunicaciones y la agroindustria, en un continente donde, antes de la crisis del coronavirus, el 75% de países se estaban convirtiendo en naciones de renta media, según datos de la ONU.

Para apoyar sus ambiciones, España se ha acercado a Ghana, un país pivotal que alberga la secretaría general de la flamante zona panafricana de libre comercio.

Sánchez recibió la semana pasada en Madrid al presidente ghanés, Nana Akufo-Addo, quien hizo un llamado a inversores aprovechando el impulso de la zona panafricana de libre comercio. Un proyecto eso sí incipiente, donde la abolición casi total de aranceles se espera hacia 2034.

"Imaginen las oportunidades de negocio que este gigantesco mercado ofrecerá a las empresas españolas y europeas de manufacturas y servicios", dijo el presidente de Ghana.

- Guiños diplomáticos -

Para preparar el terreno, el gobierno de Sánchez ha venido haciendo guiños diplomáticos al más alto nivel.

En los últimos días, el mandatario español apoyó una nueva y voluminosa emisión de Derechos Especiales de Giro por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI). Un instrumento financiero dirigido a los países más vulnerables, entre ellos africanos, que les permitiría mejorar su liquidez y sin que ello compute como deuda.

Igualmente, España aportó el pasado año 63 millones de euros a la última ampliación de capital del Banco Africano de Desarrollo.

Una institución que desde 2015 financió 59 proyectos con participación española, incluido el puente Senegambia, construido sobre el río Gambia por la española Isolux Corsán y la senegalesa Arezki Group, e inaugurado en 2019.

avl/CHZ/zm