En el inicio de su segundo mandato, Emmanuel Macron ya no es el dueño de los tiempos

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Tensas negociaciones para las elecciones legislativas, unión de la izquierda, dificultades para elegir un primer ministro: Emmanuel Macron, que será investido oficialmente el sábado para su segundo mandato, da la impresión de andar a tientas ante la recomposición del paisaje político.

Puede que Emmanuel Macron no haya respirado aliviado, ni mucho menos, a pesar de todo. Tras llegar a un pacto para las elecciones legislativas del 12 y 19 de junio con el Movimiento Demócrata de François Bayrou y el partido Horizontes de Édouard Philippe, el presidente francés y su partido, La República en Marcha, cuyo nombre oficial es ahora Renacimiento, ha cerrado el acuerdo de unión dentro de una confederación denominada Ensemble (Juntos).

El partido presidencial estará representado en unas 400 circunscripciones. François Bayrou, aliado decisivo de Macron en las elecciones presidenciales de 2017, volvería a ganar alrededor de 100 escaños. Por su parte, el ex primer ministro Édouard Philippe presentará 58 candidatos.

Aunque esta alianza era esperada, se logró sin embargo con mucho sufrimiento. Las discusiones fueron especialmente tensas con Édouard Philippe, que esperaba al principio de las conversaciones obtener hasta 140 candidatos para contar con la mayoría para los próximos cinco años.

"¡No hay circunscripción para Horizontes, son unos imbéciles! ¿Me debe todo y cree que somos iguales? Se fumó los gases del puerto de Le Havre...", llegó a decir Emmanuel Macron a finales de abril, según comentarios recogidos por Europe 1, aunque desmentidos por el Elíseo.

Muy consciente de que es imposible, tras un primer lustro convulso, obtener con su partido en solitario, como en 2017, la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, Macron ha concedido finalmente un reparto de circunscripciones que satisface a todos sus aliados, aunque Edouard Philippe haya tenido que replantear sus ambiciones a la baja.

El presidente también tuvo que conceder a cada componente la posibilidad de obtener un grupo parlamentario en la Asamblea Nacional.

El líder de Renacimiento, Stanislas Guérini, anunció este viernes 6 de mayo en la cadena francesa RTL que aspiraba a conseguir 340 diputados para Ensemble, es decir, tantos como el número actual de diputados de la mayoría presidencial.

La unión de la izquierda tomó por sorpresa a la mayoría

¿Se logrará el objetivo? El panorama político ha cambiado en cinco años y, con él, la estrategia del presidente.

En 2017, el objetivo era claro: tras haber arrasado con el Partido Socialista durante la campaña presidencial, era necesario fracturar a la derecha de cara a las elecciones legislativas.

Los nombramientos de Édouard Philippe como primer ministro, de Bruno Le Maire como ministro de Economía y de Gérald Darmanin como ministro de Hacienda respondieron a este propósito.

Pero este año, y casi dos semanas después de su reelección, Emmanuel Macron da la sensación de andar a trompicones con la recomposición en curso del paisaje político.

El presidente ha ocupado tanto espacio político en la derecha durante cinco años que la candidata de Los Republicanos, Valérie Pécresse, sólo obtuvo el 4,78% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Los Republicanos es ahora un territorio en ruinas que está a punto de vivir unas sufridas elecciones legislativas.

Por otro lado, el gran porcentaje de apoyos al progresista Jean-Luc Mélenchon (21,95%) ha creado una dinámica en la izquierda que ha llevado esta semana a una unión sin precedentes entre La Francia Insumisa, Los Verdes, el Partido Comunista y el Partido Socialista.

Esta Nueva Unión Popular ecológica y social (Nupes) se ha fijado como objetivo ganar las elecciones legislativas, que los 'insumisos' han rebautizado como "tercera vuelta de las elecciones presidenciales".

A juzgar por los numerosos ataques que ha provocado esta alianza, el macronismo da, al menos, la sensación de haber sido tomado por sorpresa.

Dos ejemplos, entre otros: "Increíble toda esta gente supuestamente llena de principios, dispuesta a abandonar toda convicción -y nuestra independencia energética- por un puñado de circunscripciones", comentó en Twitter, el lunes 2 de mayo, el diputado de la mayoría Sacha Houlié.

"La unión de la izquierda es un acontecimiento triste para muchos franceses. Ver que el Partido Socialista (PS) está de acuerdo en firmar el fin de todo lo que han hecho y querido hacer, por ejemplo sobre Europa, es una desesperación para muchos", dijo François Bayrou, líder del Movimiento Demócrata el martes, 3 de mayo, en la cadena France Inter.

El regreso reforzado de la izquierda y el giro ideológico dado por el PS en esta ocasión podrían permitir a Emmanuel Macron reforzar su ala izquierda acogiendo a algunas figuras socialistas que hasta ahora se habían resistido a dar el paso. El ex primer ministro de François Hollande, Bernard Cazeneuve, que dejó el PS tras la validación del acuerdo el jueves por la noche, podría así heredar el Palacio de Orsay, según la publicación local 'Journal du Dimanche'.

La difícil búsqueda de un primer ministro

El acuerdo con La Francia Insumisa provoca disensiones en todos los niveles del Partido Socialista, ya que algunos ven a Jean-Luc Mélenchon, ya sea por su imagen o por sus ideas, como "un harapo rojo", según el director general de Ifop Frédéric Dabi, citado por la agencia AFP.

El martes 3 de mayo, los ministros y varios centenares de cargos electos locales de Territorios de Progreso, otro de los partidos de centro-izquierda más mayoritarios, publicaron un artículo en el medio 'L'Opinion' en el que llamaban a todas las "personas de izquierdas" a unirse a ellos.

El único problema es que, aparte de que la mayoría de los socialdemócratas y social-liberales del Partido Socialista ya se han unido a Emmanuel Macron desde hace mucho tiempo, es un ambicioso acto de equilibrio acercarse a la izquierda mientras se persigue una política de derecha.

Y aunque el presidente hizo un guiño al progresismo durante la campaña de la segunda vuelta de las presidenciales al decir que "este quinquenio será ecológico o no será", su programa está sobre todo marcado por sus propuestas sobre la jubilación a los 65 años y la Renta de Solidaridad Activa (RSA) condicionada a la jornada laboral.

Esta ecuación, a priori imposible de resolver, explica, sin duda, sus aparentes dificultades para encontrar un primer ministro que cumpla todos los requisitos. Dos mujeres ya han rechazado el puesto, según la prensa.

Abordada al día siguiente de la segunda vuelta, Véronique Bédague, ex directora de gabinete del primer ministro Manuel Valls y actual directora general del grupo inmobiliario Nexity, se desentendió de la oferta, según información del periódico 'Le Parisien' confirmada a la AFP.

Al igual que la presidenta del grupo socialista en la Asamblea Nacional, Valérie Rabault, que declaró al digital 'HuffPost' que le habría sido imposible defender la jubilación a los 65 años.

Así que la búsqueda continúa. El portavoz del Gobierno, Gabriel Attal, anunció el miércoles 4 de mayo que Jean Castex, actual primer ministro, permanecería en Matignon, la residencia oficial del 'premier', al menos hasta el día 13 de junio.

Mientras tanto, este último se impacienta. "Este no era el trato", habría respondido, según 'L'Opinion', a la propuesta de Emmanuel Macron de permanecer en el cargo hasta las elecciones legislativas.

*Artículo adaptado de la versión original en francés

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