PISA: China hace todo esto bien para liderarlo, pero el informe incurre en vicios que alteran la clasificación

Sus resultados siempre son analizados con mucha atención y muestran las competencias de los niños de 15 años en Lectura, Matemáticas y Ciencias en más de 70 países. El último informe PISA, publicado por la OCDE, acaba de ver la luz (sale cada tres años) y deja varias conclusiones llamativas.

La principal es que China arrasa en las tres temáticas, mientras que potencias como Francia o Estados Unidos quedan muy alejadas de la cabeza. En el caso de España, se han invalidado las pruebas de lectura al obtener “unos resultados inverosímiles”, pero en las otras dos competencias los números han sido malos.

España vuelve a obtener malos resultados en el informe PISA (EFE/Manuel Bruque/Archivo).

El éxito chino es total porque más allá de que la parte continental ha quedado en primer lugar (representada por Shanghái, Pekín, Jiangsu y Zhejiang), territorios suyos con estatus especiales como Macao o Hong Kong también han ocupado las primeras posiciones (tercero y cuarto respectivamente). La gran pregunta que surge es qué tiene de especial el sistema educativo de China para lograr estos resultados.

Lo primero que hay que señalar es que las cuatro regiones continentales que se han presentado son de las más ricas y desarrolladas del país, por lo que los resultados no reflejan fielmente la realidad de toda la nación. Pero la victoria del gigante asiático es incontestable y se basa en varios pilares.

El primero de ellos es la importancia que se le da a la escolarización en China. A lo largo de los estudios hay varios exámenes de una gran dureza (zhongkao, gaokao…), que actúan como filtro. Así, la preparación para ellos es dura e intensa y se convierte en un objetivo de toda la familia.

Un reto en el que normalmente no se escatiman esfuerzos siempre dentro de lo que las posibilidades permitan. Además del aprendizaje en la escuela, muchos optan por clases complementarias de temáticas tan variadas como matemáticas o inglés. Una formación muy intensiva y exigente que muestra sus resultados en PISA.

Los padres esperan la realización del gaokao, el examen de acceso a la universidad.(REUTERS/Stringer)

El segundo es la cultura del esfuerzo, la obediencia y la disciplina que se les transmite a los niños desde que empiezan su educación. Una vez más, las cifras en el informe señalan que los chinos estudian de media unas 55 horas semanales, muy por encima de las 44 que tiene de media la OCDE. La presión por cumplir las expectativas en los exámenes es muy alta y la responsabilidad de conseguir labrarse un buen futuro profesional hace que los estudiantes dediquen mucho tiempo y logren unos grandes resultados.

Finalmente, no se puede obviar que el sistema educativo chino fomenta un método de aprendizaje basado en la memorización, lo que tiene sus ventajas y sus desventajas. Las primeras son evidentes y tienen que ver con puntuaciones altas en test internacionales o la defensa del esfuerzo por encima de las capacidades. Por contra, las habilidades son bajas y no terminan de desarrollarse.

No es la única crítica que se le hace al sistema educativo del país. Su excesiva competitividad, el trato que los profesores profesan a sus alumnos (son figuras muy reverenciadas) o la falta de tiempo libre para los niños son muy cuestionadas internacionalmente.

No se puede dejar de lado tampoco el estrés que generan los exámenes y que hacen que muchos estudiantes estén continuamente agobiados. Se estima además que un porcentaje muy alto de los suicidios de jóvenes están relacionados con temas académicos.

Entrada al gaokao. (REUTERS/Stringer).

Las deficiencias del PISA

El informe es una herramienta útil para medir la capacidad de los alumnos, pero también recibe muchas críticas. La principal es que utiliza los mismos métodos de análisis (para unificar criterios), pero no tiene en cuenta las características culturales de cada país, lo que distorsiona los resultados, tal y como cuenta BBC Mundo.

Además, en ocasiones tiene enunciados confusos e inadecuados, hace cambios en cuestionarios de una edición a otra o aborda de una manera incorrecta los resultados inesperados. En lugar de dar explicaciones coherentes y bien estructuradas, PISA normalmente recurre a generalidades y no investiga por qué se han producido.

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