Inflación en EE. UU. respira en octubre, pero sigue siendo la más alta en cuatro décadas

El Índice de Precios al Consumidor en Estados Unidos subió 7,7% interanual en octubre de 2022, marcando una desaceleración significativa frente a meses anteriores, pero todavía en máximos desde 1982. El mercado espera ahora señales de la Reserva Federal.

Muchos en Wall Street esperaban que en octubre la inflación estadounidense se desacelerara frente al noveno mes del año, pero pocos le apostaban a que estaría bien por debajo del 8%.

El resultado, 7,7% anual, sorprendió al mercado y avivó las esperanzas de que la Reserva Federal haya encontrado un motivo para relajar su campaña de aumento constante de las tasas de interés para frenar las alzas de precios de la canasta familiar.

Según el Departamento de Trabajo, el avance de los precios en octubre, si se comparan con septiembre, fue del 0,4%, por debajo de lo que esperaban analistas consultados por Reuters.

Es la primera vez desde febrero de este año que el incremento anual del IPC estuvo por debajo del 8%, aunque el ritmo de aumento sigue siendo solo comparable con el de hace cuatro décadas y está muy lejos del objetivo del 2%.

El mercado financiero pone sus esperanzas sobre tasas de interés más bajas

El IPC anual en Estados Unidos alcanzó un máximo de 9,1% en junio, el mayor avance desde noviembre de 1981, y la Reserva Federal respondió subiendo agresivamente las tasas de interés para frenar el consumo y enfriar el alza galopante de los precios.

Aunque la inflación se ha venido desacelerando, el presidente del Banco Central, Jerome Powell, ha enviado señales de que el encarecimiento del costo de los préstamos está lejos de llegar a su fin.

Este nuevo dato, espera el mercado, podría servir de incentivo para que la FED moderara esos aumentos, que tienen, entre otros, las tasas de los créditos hipotecarios en niveles históricamente altos.

En plena época electoral en Estados Unidos, los opositores republicanos han culpado a Joe Biden de la disparada de precios, por el estallido del gasto de los consumidores que alimentó la millonaria ayuda federal entregada para minimizar el impacto de la pandemia.

Uno de los principios básicos de economía reza que, a mayor demanda, mayores precios. Y miles de millones de dólares en los bolsillos de los ciudadanos pudieron contribuir a ese repunte.

El mandatario, a su vez, se defiende culpando de la aceleración de la inflación a la escasez de suministros y mano de obra después de la pandemia y a la guerra rusa en Ucrania, es decir, una inflación que viene más del lado de la oferta que de la demanda.

En lo que va del año, la FED ha aumentado su tasa de interés de referencia seis veces, muchas de ellas considerablemente, lo que aumenta el riesgo de que hipotecas, automóviles y otros bienes más caros lleven a la economía más grande del mundo a la recesión.

Con Reuters y AP