La inflación cede en EE. UU. y aviva la esperanza de que “lo peor ya pasó”

Este 10 de agosto se conoció que los precios al consumidor en Estados Unidos subieron 8,5% interanual en julio, menos de lo que se habían incrementado en junio. Es una primera señal notable de alivio para los estadounidenses, ya acostumbrados a la inflación más alta en 40 años. Pero no suficiente como para tranquilizar a los mercados.

Las dos economías más grandes del mundo parecen estar dando señales de que lo peor pudo haber pasado, en lo que a inflación se refiere, después de un año de crecimiento inusitado de precios.

En Estados Unidos, el índice de precios al consumidor acumuló un alza del 8,5% en los últimos 12 meses hasta julio, lo que evidencia una clara desaceleración frente al aumento del 9,1% de junio, el más alto en cuatro décadas.

Y en China, los precios al productor subieron 4,2% interanual en julio que, aunque altos, se desaceleraron a un mínimo interanual de 17 meses, mientras que los precios finales al consumidor aumentaron menos de lo que esperaba el mercado.

Los datos recién publicados podrían reavivar el debate sobre si ya se alcanzó un pico de aumento de precios y si las medidas que han tomado los gobiernos para hacerle contrapeso a la inflación han logrado efectivamente enfriar las economías.

También podrían ser, en el caso de Estados Unidos, determinantes para la Reserva Federal (FED), que debe decidir si sigue incrementando sus tipos de interés con la misma agresividad para tratar de controlar el auge de precios.

La FED se ha mostrado más cautelosa después de predecir erróneamente el año pasado que la alta inflación sería transitoria.

Menores precios de la gasolina aliviaron los bolsillos estadounidenses

Después de tocar repetidamente máximos históricos en junio, los precios del galón de gasolina en Estados Unidos lograron estabilizarse e incluso caer con fuerza en julio. También lo hicieron las cotizaciones de materias primas clave como el trigo y el cobre.

Según el Departamento de Estadísticas Laborales, los precios de la gasolina cayeron 7,7% en julio frente a junio. Pero frente al año pasado siguen estando 44% más altos.

Los precios de los alimentos aumentaron 10,9% interanual y los de la energía lo hicieron en 33%.

Si bien algunos analistas pueden consolarse con el hecho de que la inflación fue menos alta en junio que en julio, todavía queda mucho por recorrer de cara a una estabilización real de los precios.

Sin duda, una inflación del 8,5% interanual es mejor que una del 9,1%. No obstante, lo cierto que es ambas se alejan de la meta del 2% trazada por la Reserva Federal y que le sirve de referencia para sus decisiones monetarias.

El presidente Joe Biden lo resumió este miércoles así: el trabajo del Ejecutivo para contener los precios "está lejos de acabar".

Con Reuters, AP y EFE