La infanta Cristina nos da una lección de madurez con Iñaki Urdangarin

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Infanta Cristina of Spain attends a preview of the the exhibition
La infanta Cristina deja su dolor a un lado y trata cordialmente a Urdangarin (Photo credit should read NICHOLAS KAMM/AFP via Getty Images)

Hay momentos en la vida en los que hay que saber echar el dolor a un lado y tirar de templanza y madurez. La infanta Cristina ha demostrado con creces que es capaz de ello y lo ha hecho dejando ser públicamente junto al padre de sus hijos.

Una mujer a la que su esposo le ha sido presuntamente desleal no tiene porque mirarle a la cara en su vida si no quiere. Sin embargo, en el perdón y en la consciencia de tener unos hijos en común hacen que Cristina pase por alto lo acontecido y siga tratando con cordialidad y cierto cariño a Inaki Urdangarin.

La hija del rey emérito Juan Carlos I ha pasado su luto y, según dijo Pilar Eyre, ni olvida ni perdona. No quiere ver a Urdangarin ni en pintura en el terreno sentimental quizá, pero ha ocasiones en la vida en las que deben coincidir y ella no va a montar una escenita.

Se publicó que Iñaki y Ainhoa Armentia siguen juntos, que han pasado parte juntos el verano mientras que Cristina se refugiaba en Mallorca junto a su familia siendo sus grandes apoyos su madre, doña Sofía, y su hermana, la infanta Elena.

Pero ahora le ha tocado vivir uno de esos momentos en los que ha coincido con su expareja y ha sido en la despedida final de un amigo íntimo de la familia Real que ha fallecido a los 83 años a causa de una enfermedad degenerativa.

Evidentemente el funeral de Eduardo Roldán no era el momento de poner malas caras o de hacer drama, estaban allí por él y su memoria y ambos estuvieron visiblemente emocionados por su fallecimiento.

El acto se celebró en la Catedral de Jaca, en Huesca, y el ‘Heraldo de Aragón’ recoge según ‘Chic’ que Cristina e Iñaki se mostraron “amigables en todo momento y mantuvo conversaciones con sus hijos”. De hecho, además de esto que es lo normal entre dos adultos maduros (aunque, ojo, Cristina estaría en todo su derecho de girarle la cara se ser cierta la traición a su matrimonio), las infantas, Urdangarin y los críos fueron a tomar algo después del funeral.

‘Semana’ recoge que "Llegaron sobre las 6 y media al local. Tomaron cerveza y Coca-Cola en la barra, no se sentaron en ningún momento. Había muchos curiosos que querían ver qué hacían y cómo se comportaban. Estuvieron cerca de dos horas en el interior del local. No estuvieron solos, había otras personas con ellos, entre otras, la Infanta Elena", dice al medio el dueño del bar.

Han pasado ya ocho meses desde que anunciaron su separación y parece que las aguas se han calmado, al menos, a nivel público. Me imagino perfectamente el cabreo y la decepción seguido de un dolor enorme cuando se publicaron las fotos de Urdangarin de la mano por la playa con Ainhoa pero a día de hoy Cristina da una lección de madurez brutal.

Al final el amor se acaba y siempre queda el respeto familiar y la cordialidad cuando hay hijos de por medio, o al menos, hay que intentar que así sea para que la ruptura (y más siendo celebridades) les afecte lo menos posible a los jóvenes que no tienen culpa de nada.

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