Indignación popular en Vietnam tras varios casos de pederastia

Por Tran Thi Minh Ha
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Escritorio de una niña de ocho años víctima de una agresión sexual, en Hanói, el 15 de marzo de 2017

La policía de Vietnam no suele prestar demasiada atención al abuso sexual a menores, pero después de varios casos que han hecho estallar la indignación en las redes, el Gobierno ha debido tomar cartas en el asunto.

Las lágrimas brotan sin parar, sobre todo por la noche. La hija de Nga sigue atormentada por el recuerdo de la agresión sufrida a manos de un amigo de la familia cuando jugaba en casa de su tía en Hanói, explica su madre, desconsolada.

Su historia se suma a una larga lista de agresiones de pederastas desveladas recientemente y que han enfurecido a los internautas vietnamitas.

Porque, como suele ocurrir, la denuncia presentada en enero por la familia de Nga no había obtenido respuesta de las autoridades, haciendo suponer que el sospechoso había logrado evitar mediante algún soborno la apertura de una investigación.

No obstante, miles de comentarios en las redes sociales llamando a castigar a los agresores y también a quienes los protegen obligaron a un vice primer ministro a intervenir. Todo se aceleró y el sospechoso fue detenido el pasado jueves.

Se trata de una situación excepcional en este país autoritario donde es poco frecuente ver a las autoridades responder a la presión popular, especialmente cuando viene de las redes sociales, a las que normalmente tratan más bien de silenciar.

"Es desolador oírla llorar en sueños, ver que sigue teniendo tanto miedo", explica a la AFP Nga, cuyo nombre real ha sido modificado en este artículo. En pocas semanas, varios casos más han sido reabiertos.

En la ciudad costera de Vung Tau (sur), varios padres habían denunciado a un hombre de 76 años, acusándolo de haber agredido a siete chicas de un mismo edificio entre 2012 y 2016.

La policía archivó el caso considerando que no había suficientes pruebas, pero ante la creciente presión ciudadana, los fiscales anunciaron la semana pasada que reexaminarían el expediente.

Hace unos años, Vietnam saltó a las noticias por varios casos de pederastia, incluido el de la estrella del pop británica Gary Glitter, condenado a tres años de prisión por actos obscenos a dos menores.

Sin embargo, a diferencia de otros países de la zona como Tailandia o Camboya, este conservador país comunista había logrado hasta la fecha evitar los grandes escándalos.

- Cultura del silencio -

Según las cifras de la policía, cada año se producen unos mil casos de abusos sexuales cada año en el país, pero esta es solo "la punta del iceberg", considera Vijaya Ratnam Raman, de Unicef Vietnam.

Numerosos niños no se atreven a denunciar debido a la fuerte presión cultural. En Vietnam, no existen cursos de educación sexual en la escuela y muchos prefieren callar para proteger la reputación de la familia.

"El sexo es un tabú profundamente anclado en nuestra cultura. La gente duda en hablar de violación, relaciones sexuales forzadas o abusos sexuales", cree Khuat Thu Hong, directora de la ONG Instituto para Estudios de Desarrollo Social. "Tenemos que romper con esa cultura" del silencio, añade.

No obstante, de los que se atreven a hablar, hay quienes se preguntan si vale la pena.

Un padre luchó durante tres años para que la policía investigara la agresión de un vecino a su hija de tres años, en vano. "Vivo en una indignación total", explica entre lágrimas este hombre, que pide no ser identificado.

Según el código penal vietnamita, las agresiones sexuales pueden conllevar hasta 12 años de prisión y la violación, la pena de muerte.

Aun así, "los crímenes relacionados con la pederastia con frecuencia son tratados con lentitud", considera Le Luan, abogado de la hija de Nga.

Para que la policía inicie una investigación, debe haber signos de lesiones físicas en el cuerpo de la víctima, una norma considerada "ridícula" por el letrado. Como resultado, la mayoría de casos nunca llega a juicio.

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