India y Reino Unido entablan diálogos con el Talibán para continuar con las evacuaciones

·6 min de lectura

Las conversaciones empezaron el 31 de agosto en Qatar, donde representantes de los tres gobiernos están discutiendo cómo garantizar la evacuación de quienes quedan en Afganistán y se quieren ir del país. Otro de los puntos álgidos sobre la mesa son las consecuencias que podría tener la llegada al poder del Talibán en el histórico conflicto de India con Pakistán.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de India confirmó que ese país comenzó a dialogar el pasado martes con el Talibán en Doha, la capital qatarí. En la mesa están el embajador indio en Qatar, Deepak Mittal; y Sher Mohammad Abbas, uno de los líderes del grupo fundamentalista.

“Los debates se centraron en la seguridad, la protección y el regreso temprano de los ciudadanos indios varados en Afganistán”, como se afirmó en el comunicado publicado por el Ministerio de India.

Reino Unido también está en las conversaciones con el mismo propósito de encontrar una manera segura de evacuar a las cientos de personas que son elegibles para una relocalización, como lo sostuvo un vocero de Downing Street a la cadena pública BBC.

“El representante especial del primer ministro (británico) para la transición afgana, Sir Simon Gass, viajó a Doha y se reunirá con altos representantes de los talibanes para subrayar la importancia del paso seguro de Afganistán para los ciudadanos británicos y los afganos que han trabajado con nosotros en los últimos 20 años”, señaló la fuente anónima.

Estos diálogos conjuntos entre los británicos y los indios con el Talibán parecían una opción lejana hace dos meses. En julio, el secretario de Defensa británico, Ben Wallace, le confesó al diario The Daily Telegraph que Reino Unido estaría dispuesto a trabajar con cualquier gobierno de turno en Afganistán, incluso uno liderado por el grupo fundamentalista, si se adhería a “ciertas normas internacionales”.

Varios voceros del Gobierno de India le afirmaron a medios locales que la postura oficial entraba en contradicción con la afirmación de Wallace, pues India se ha opuesto al Talibán. Su principal temor es que estando en el poder de Afganistán, el grupo respalde a las fuerzas musulmanas que luchan contra India por el control de Cachemira. Esta es la región que históricamente se han disputado los indios y los pakistaníes.

No en vano, uno de los puntos del comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores plantea que “el embajador Mittal expresó la preocupación de India por el hecho de que el suelo del Afganistán, de ninguna manera, debería utilizarse para actividades contra India ni para el terrorismo”. Es decir, la preocupación de que el Talibán pueda respaldar a los eternos rivales del Gobierno indio. Sin embargo, ninguno de los gobiernos que hacen parte de la negociación dieron más información al respecto.

La renuencia de India frente al Talibán está relacionada con el presunto vínculo de los pakistaníes con los fundamentalistas. El gobierno derrocado de Afganistán, por ejemplo, siempre señaló a su país vecino de amparar al Talibán, al punto que el líder político del grupo, Abdul Ghani Baradar, se refugió en Pakistán desde cuando los estadounidenses invadieron el país de Medio Oriente en 2001. Desde Pakistán, Baradar continuó sus operaciones y solo nueve años después las autoridades pakistaníes lo capturaron en la ciudad de Karachi, en 2010. Además, el Talibán ha mantenido sus bases militares a lo largo de la frontera entre Afganistán y Pakistán.

Esto nunca ha caído bien en India, país que ha tenido una confrontación histórica con los pakistaníes, desde lo religioso hasta lo cultural y político. Aún así, tanto India como Reino Unido hoy están sentados en la mesa con el Talibán y los británicos, incluso, están tendiendo puentes para una posible relación política.

Reino Unido quiere una relación diplomática con Afganistán cuando “la seguridad y la protección lo permitan”

“Queremos estar en una posición en la que la seguridad y la protección permitan tener una presencia diplomática de continuidad en Afganistán, pero claramente eso no es posible en este momento”, afirmó este miércoles el secretario de Relaciones Exteriores de Reino Unido, Dominic Raab, en una sesión de emergencia del comité de asuntos exteriores del Parlamento británico. El funcionario fue citado para responder por el papel de su Gobierno en la retirada de las tropas extranjeras de Kabul.

Y ahora que todos los militares de Estados Unidos y de la OTAN salieron de Afganistán, los británicos se alejan de la postura de la Administración norteamericana e intentan acercarse al nuevo gobierno Talibán. “Necesitamos mirar nuestras capacidades en operaciones futuras sin Estados Unidos”, dijo este miércoles el secretario británico.

Esta posición dista del tono que ha tenido el presidente Joe Biden. El mandatario ha enfatizado que si el nuevo gobierno de Afganistán quiere ser reconocido por la comunidad internacional, deberá comprometerse a respetar los derechos de los afganos. El mandatario estadounidense también espera que el grupo fundamentalista cumpla su palabra de que permita la salida de quienes quieren irse del país.

Contrario a las palabras de los británicos sobre la posibilidad de tener en algún momento una relación diplomática, Biden mencionó la diplomacia como la vía de presión para hacer que el Talibán garantice los derechos de las mujeres.

Ni la inteligencia británica ni la estadounidense esperaban que Afganistán cayera tan rápido en manos del Talibán

Sin embargo, sí hubo un tema en el que Reino Unido y EE. UU. coincidieron: su falla al predecir que el Talibán controlaría tan rápido el país. Raab aceptó que tanto las evaluaciones del servicio de inteligencia británico como el estadounidense esperaban que el Gobierno democrático con el que habían trabajado durante los últimos 20 años se mantendría al menos hasta diciembre.

“La propuesta central era que, dado el retiro de las tropas (extranjeras) a finales de agosto, se vería un deterioro constante desde ese punto, y que era poco probable que Kabul cayera este año”, indicó Raab. Pero en últimas, el Talibán controló incluso la capital dos semanas antes de que los militares de EE. UU. y la OTAN se fueran definitivamente de Afganistán.

En su alocución del martes, Biden tuvo una postura similar. “Se suponía que más de 300.000 fuerzas de seguridad nacional afganas que habíamos entrenado y equipado durante las dos últimas décadas serían un fuerte adversario en sus guerras civiles contra el Talibán. Esa suposición, que el Gobierno afgano podría mantenerse durante un período de tiempo más allá de la reducción militar, resultó no ser precisa”, señaló.

Independientemente de qué esperaban las oficinas occidentales de inteligencia militar, la nueva realidad que enfrentan las potencias es que el Talibán tiene el poder en Afganistán. Y ante ese escenario, ya las conversaciones comenzaron para buscar puentes, al menos inicialmente con el propósito de evacuar a quienes quedan en Kabul.

Con AP y Reuters

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente