El descenso escalonado de contagios convierte la Navidad en una peligrosa meta

Agencia EFE
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Madrid, 18 nov (EFE).- El descenso escalonado de los contagios de coronavirus en España, que al ritmo actual podría prolongarse casi dos meses, mantiene en alerta a los epidemiólogos, que advierten de los peligros de una lenta reducción de tan alta incidencia con el temor añadido de unas fiestas eminentemente sociales como las de la cercana Navidad.

Los nuevos positivos notificados este miércoles, 15.318, 2.159 más que ayer, han vuelto a hacer bajar los casos acumulados por cada 100.000 habitantes durante los últimos 14 días de 465,86 a 452,57 (-13,29), con Castilla y León por encima de los 800, el País Vasco y Ceuta de los 700 y La Rioja, Aragón, Asturias y Murcia de los 600.

Las muertes consignadas (351), entre tanto, siguen poniendo el efecto más dramático a la pandemia. La media diaria de este mes se sitúa por encima de las 370, más del doble que en octubre y el triple que en septiembre, atendiendo siempre a los datos oficiales, ya que el exceso de mortalidad, según los datos del INE, sobrepasa los 23.000 desde el pasado mes de julio.

En la pausada caída de los contagios que se registra desde hace nueve días, las principales amenazas son el llamado efecto meseta, que tiende a ralentizar el ritmo de descenso, y lo que se denomina efecto rebote, debido a la persistencia de muchos casos durante mucho tiempo.

Las medidas restrictivas próximas al confinamiento domiciliario o el confinamiento mismo permiten doblegar la curva de forma más decidida, como se comprobó en la primera ola o como se ha visto ahora, primero en Israel o Irlanda y, más tarde, en Holanda, Bélgica.

En España las restricciones han sido modulares, sucesivas y asimétricas, bordeando el confinamiento, en función de los distintos territorios, aunque al final muchos de ellos han optado por algunas tan expeditivas como el cierre perimetral, el toque de queda o la clausura de la hostelería y las actividades culturales.

CAUTELAS, PRÓRROGAS Y PULSOS RENOVADOS

Esa dinámica se traduce en una desescalada de la curva más lenta, ante lo que los expertos aconsejan mantener cautelas suficientes incluso más allá de la frontera de los 30 casos de incidencia de junio, tras el duro confinamiento de primavera, para que no repita la historia en una tercera ola, mientras llegan y se generalizan las vacunas.

La prórroga de esas medidas o su moderación ponderada es la tónica en casi todas las comunidades autónomas, muchas de las cuales han decidido ya alargar sus prohibiciones hasta después del puente de la Constitución, antesala de las Navidades.

Falta saber qué hará la Comunidad de Madrid, que sólo ha cerrado su territorio durante los dos puentes de noviembre y que centra ahora su renovado pulso con el Gobierno en que se permita a las farmacias hacer test de antígenos a la población con la vista puesta en Navidad.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, se ha limitado de momento a pedir a las comunidades que plantean esta posibilidad (también Cataluña y Murcia) que presenten un plan y aclaren "cómo quieren hacerlo", tras recordar que la Comisión Europea exige personal cualificado que siga las instrucciones del fabricante.

La dureza de las medidas para hacer frente a situaciones como las de esta la segunda ola las comparte la mayoría de los ciudadanos, pero no así su duración. Según el último barómetro del CIS, tres de cada cuatro españoles (73,6 %) las apoya, si bien la generalidad cree que no deben exceder de un mes, frente a un 9 % que aprueba su vigencia hasta los seis meses del actual estado de alarma.

El barómetro recoge también que siguen aumentando los españoles que no se vacunarían inmediatamente: así lo afirma el 47 % de los encuestados. El Gobierno, por su parte, tiene previsto diseñar de inmeiato con las autonomías un plan nacional de vacunación gratuita.

LA CARRERA DE LAS VACUNAS

Apenas 48 horas después de que Moderna anunciara que su prototipo de vacuna tiene una eficacia del 94,5 %, Pfizer, que una semana antes había tomado la delantera y había cuantificado la suya en el 90 %, ha informado este miércoles de que ha alcanzado el 95 % al concluir el ensayo clínico y de que se dispone a pedir una aprobación de emergencia.

Guerra de cifras en la gran carrera de las vacunas, con las dos corporaciones estadounidenses -Pfizer junto a la biotecnológica alemana BioNTech- pugnando por la primera posición en la parrilla de salida con una tecnología inédita en el mercado, la del ARN mensajero de doble dosis y ultracongelación.

De nuevo a través de un comunicado, Pfizer ha avanzado que su efectividad es del 95 % a partir de los 28 días después de la primera inyección tras identificar, en la fase 3 de la experimentación con 43.000 personas, 170 casos de COVID-19, 162 en el grupo de placebo y 8 en el grupo al que se administró la vacuna.

"La eficacia fue constante según la edad, el género, la raza y la etnia (...) en adultos mayores de 65 años, superior al 94 %, y no se observaron problemas de seguridad graves", según el comunicado del líder farmacéutico mundial con más de 16.000 millones de beneficios en 2019, que espera producir unas 50 millones de dosis este año y 1.300 millones en 2021.

En esa carrera participa también Janssen, de la multinacional estadounidense Johnson & Johnson, cuyo ensayo clínico, igualmente de doble dosis, ha autorizado este miércoles la Agencia del Medicamento para llevarlo a cabo en nueve hospitales españoles junto a los de otros ocho países como Alemania, el Reino Unido o Francia.

El proyecto de Jansen, denominado Ad26.COV2-S, busca como el de Moderna o Pfizer generar inmunidad frente a la proteína S del coronavirus, en este caso con un adenovirus que ya ha sido ensayado frente a otros virus como el del ébola. Mil millones de dosis es su objetivo para 2021.

Esperanza y cautela.

Jaime Castillo

(c) Agencia EFE