Incertidumbre ante las primeras columnas de humo que alcanzan el Polo Norte

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Imagen de satélite obtenida por el sistema MODIS de la NASA. Los puntos naranja representan puntos detectables de humo sobre el polo norte

Crédito: NASA
Imagen de satélite obtenida por el sistema MODIS de la NASA. Los puntos naranja representan puntos detectables de humo sobre el polo norte Crédito: NASA

Que haya incendios forestales en verano no es noticia. Que cada vez se estén haciendo peores ya ni siquiera es novedad. Pero que el humo de los incendios lleguen al Polo Norte, sí que lo es. Porque el humo de los últimos incendios en Siberia ha llegado hasta, literalmente, el polo norte, hasta en polo norte geográfico.

La temporada de incendios en el hemisferio norte está siendo dramática. Pero el caso de Siberia es bastante especial. Para que nos hagamos una idea de cómo de dramática es la situación, los incendios de este año en Siberia superan los de Grecia, Turquía, Canadá y Estados Unidos, juntos.

Es cierto que la zona donde se están produciendo los incendios no es ajena a que esto ocurra. El ecosistema de taiga se quema de manera habitual, en gran parte debido a su estructura y funcionamiento ecológico. Pero es evidente que el cambio climático está empeorando las cosas.

Los fuegos están arrasando una superficie enorme, que tardará mucho tiempo en recuperarse, si es que lo hace por completo. Y eso de por sí ya es una mala noticia. Pero en este caso la columna de humo ha sido tan poderosa que ha llegado hasta el polo norte, y eso genera un nuevo problema.

En primer lugar, porque el humo puede caer al suelo. O mejor explicado, si mientras el humo cubre la atmósfera por encima del polo norte cae lluvia, el agua arrastrará las partículas - hollín, compuestos de azufre y demás sustancias - que contiene el humo.

Pero también porque cambiará la dinámica atmosférica local. Durante poco tiempo, seguro, pero lo hará. El aire mezclado con humo no permite pasar la radiación solar igual que si el aire está limpio, y también modifica el escape de radiación desde el terreno. Y dado que el verano dura tan poco tiempo en polo, las consecuencias no están muy claras, pero no parece que vayan a ser muy positivas.

Porque, además, es la primera vez que nos enfrentamos a esta situación. Nunca, desde que tenemos registros, el humo de los incendios forestales ha llegado hasta el polo norte. Nos encontramos, literalmente, frente a una situación desconocida sobre la que sólo tenemos hipótesis.

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