Incendian un consulado de Irán en el sur de Irak paralizado por manifestaciones y violencia

Por Qassem AL-KAABI
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Manifestantes iraquíes se congregan frente al consulado iraní en la ciudad santa chiita de Nayaf (sur de Irak), el 27 de noviembre de 2019 mientras las llamas comienzan a consumir el edificio

Las protestas en Irak, que ya causaron 350 muertos en dos meses, alcanzaron un nivel excepcional el miércoles con el incendio por manifestantes del consulado de Irán en Nayaf, tras una nueva jornada sangrienta de un movimiento que rechaza el poder iraquí y su padrino Irán.

Manifestantes incendiaron el miércoles el consulado de Irán en la ciudad santa chiíta de Nayaf, en el sur de Irak, que vive desde hace dos meses su peor crisis social desde hace décadas, constataron periodistas de la AFP.

Los iraquíes salen a las calles a diario desde el 1 de octubre para exigir la "caída del régimen", acusado de corrupción. La mayoría de la población iraquí es chiíta, como la iraní.

Por la noche, en medio de las altas llamas que devoraban al emblema de la República islámica en el muro que rodea la representación diplomática, centenares de jóvenes gritaban "Irán fuera" y "victoria a Irak" al interior mismo del complejo diplomático, constataron periodistas de la AFP.

Este incendio en la muy simbólica ciudad santa chiíta de Nayaf, que recibe cada año a millones de peregrinos chiítas, principalmente iraníes, significa un viraje de la situación en Irán.

- Frazadas, cajas de cartón y llantas -

El consulado de Irán en la otra ciudad santa del país, Kerbala, ya había concentrado la furia de los manifestantes a comienzos de mes, pero en esta ocasión las fuerzas de seguridad iraquíes replicaron, causando cuatro muertos.

Esta vez, presionados por centenares de manifestantes, sus granadas lacrimógenas causaron cincuenta heridos, según fuentes médicas y las fuerzas armadas terminaron por retirarse cuando los manifestantes preparaban sus armas.

Llevaron frazadas, cajas de cartón, llantas, todo lo que estaba a mano, los incendiaron, y luego los lanzaron al edificio, visiblemente desierto.

Si los manifestantes atacaron este edificio en particular es porque acusan a Irán de controlar a Irak.

Para ellos, en uno de los países más ricos en petróleo del mundo, pero también uno de los más corruptos, el sistema político concebido por los estadounidenses que derrocaron a Saddam Hussein en 2003 ya está agotado.

Y consideran que cayó en manos de Irán y de su poderoso emisario para los asuntos iraquíes, el general Qassem Soleimani, encargado de las operaciones exteriores del ejército ideológico de la República islámica.

En la calle desde el l de octubre, decenas de miles de iraquíes reclaman reformar el sistema político y la renovación total de su clase dirigente, a la que consideran corrompida.

En Diwaniya, más al sur, donde escuelas y administraciones también cerraron, los manifestantes instalaron piquetes para impedir que los funcionarios intentaran reabrir sus oficinas, según un corresponsal de la AFP en el lugar.

En Kut y Nayaf, el sector público también permaneció paralizado. En Nasiriya y Basora, regiones petroleras en el extremo sur, una sentada bloqueó la sucursal local de la compañía estatal de petróleo de Nasiriya, pero sin afectar a la producción en esas dos provincias ricas en oro negro, única fuente de divisas del país.

- Estados Unidos ausente -

Los dos países que tenían gran influencia en Bagdad, Estados Unidos e Irán, viven tensas relaciones desde el inicio de la revuelta, pero Irán tomó la ventaja pues Estados Unidos está ausente.

Mientras el general Soleimani logra reunir a los partidos en el poder para apoyar al Primer ministro Adel Abdel Mahdi, que estuvo un tiempo en situación difícil, Estados Unidos solo hace escasas declaraciones oficiales.

El vicepresidente estadounidense Mike Pence, quien viajó a Irak esta semana, ignoró a las autoridades iraquíes para visitar únicamente a sus tropas y al gobierno autónomo del Kurdistán.

El país está paralizado desde hace semanas: en el sur las escuelas están cerradas desde hace semanas. Y en las administraciones que no cerraron sus puertas colocan en las fachadas banderines que dicen "Cerradas por orden del pueblo".

El centro de Bagdad, segunda capital más poblada del mundo árabe, se ha vuelto epicentro de escenas de guerra.

Entre una nube de gas lacrimógeno, jóvenes avanzan cubiertos por frágiles escudos de lata ondulada y lanzan piedras contra los elementos de seguridad que llevan cascos y botas.

Ahí dos manifestantes fueron alcanzados por balas el miércoles, indicaron médicos y policías.