Una impresionante multitud acude al funeral de un clérigo radical en Pakistán

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Una multitud congregada en Lahore, al este de Pakistán, el 21 de noviembre de 2020, para el funeral de Khadim Hussain Rizvi, fundador del grupo islamista radical Tehrik-e-Labbaik Pakistan
Una multitud congregada en Lahore, al este de Pakistán, el 21 de noviembre de 2020, para el funeral de Khadim Hussain Rizvi, fundador del grupo islamista radical Tehrik-e-Labbaik Pakistan

Miles de personas salieron a las calles de Lahore, al este de Pakistán, este sábado para despedir al fundador de un partido islamista radical, instigador de la cólera contra Francia y otros países occidentales por la divulgación de caricaturas de Mahoma.

La policía indicó a la AFP que cerca de 300.000 personas acudieron al homenaje, aunque los organizadores afirmaron que eran muchos más. La gran mayoría de los participantes no portaban mascarilla, a pesar de que es obligatoria.

Khadim Hussain Rizvi, de 54 años, fundador del importante movimiento islámico extremista Tehrik-e-Labbaik, falleció el jueves en un hospital, tras sufrir graves problemas respiratorios y fiebre. Las causas de su muerte se desconocen ya que no se le practicó un test para saber si sufría coronavirus, ni una autopsia.

"¿Ya vieron funerales así para un político?", preguntó Farhad Abbasi, que participó en el homenaje.

Rizvi había liderado desde septiembre las manifestaciones contra la republicación de las caricaturas del profeta Mahoma en Francia, por parte de la revista satírica Charlie Hebdo.

Varios altos responsables públicos, entre ellos el primer ministro Imran Khan, enviaron un mensaje de pésame a la familia del clérigo, lo cual muestra su influencia en la sociedad paquistaní.

"De alguna manera, era más peligroso que los talibanes, ya que sus partidarios no se limitan a las zonas tribales alejadas sino que están presentes en las principales ciudades del país", dijo Omar Waraich, de Amnistía Internacional.

Durante mucho tiempo, Rizvi era un desconocido en Pakistán, pero en pocos años, este hombre, que estaba en silla de ruedas tras haber sufrido un accidente de tráfico, logró movilizar a multitudes y se convirtió en una de las personalidades más temidas del país.

Con sus discursos plagados de obscenidades y sus gestos teatrales instrumentalizó la cuestión de la blasfemia, un tema candente en Pakistán, donde incluso ofensas al islam no demostradas pueden provocar asesinatos y linchamientos.

Su movimiento lideró violentas manifestaciones en el país contra las blasfemias, instó al asesinato de jueces del Tribunal Supremo y a la sublevación de los militares y aseguró que aniquilaría a países como Francia y Holanda.

"Es una ideología extremista peligrosa (...) liderada por jóvenes radicales que han visto que el poder de las calles es más fuerte que el de las instituciones democráticas para lograr sus objetivos", dijo Arsla Jawaid, experta paquistaní de la organización Control Risks.

"Todo esto lleva a una tendencia peligrosa, que podría radicalizarse aún más con un nuevo líder del movimiento radical", agregó la investigadora.

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