Imprescindible para la ciencia, desconocido para la gente: por qué debería importarte que se extinga el cangrejo de herradura

La sangre de los cangrejos de herradura (<i>Limulus polyphemus</i>), de color azul por la hemocianina, se emplea en biomedicina para comprobar la seguridad de ciertas prácticas. Crédito: wired.com
La sangre de los cangrejos de herradura (Limulus polyphemus), de color azul por la hemocianina, se emplea en biomedicina para comprobar la seguridad de ciertas prácticas. Crédito: wired.com

Poca gente conoce a los límulos o cangrejo de herradura (Limulus polyphemus). Y sin embargo, este fósil viviente que lleva en el planeta cerca de 450 millones de años y ha sobrevivido todo tipo de extinciones masivas, es fundamental para nuestra vida moderna. Un componente de su sangre resulta imprescindible para los ensayos médicos y las pruebas quirúrgicas.

Por eso resulta tan preocupante escuchar que está en serio peligro de extinción. En parte se debe a su uso en la industria biomédica, en parte al cambio climático, pero también por su uso como cebo en la pesca de especies como la anguila. Y si desaparece, o sus números siguen disminuyendo, el problema puede resultar muy grave.

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Para entenderlo, vamos a explicar un poco de quién hablamos. A pesar del nombre “cangrejo de herradura”, no se trata de un crustáceo. El límulo, también conocido como Cacerola de las Molucas, es un animal único, cercano a escorpiones y arañas pero sin parientes vivos.

Este hecho lo hace interesante para la biología evolutiva y la zoología. Pero no para la biomedicina. Su importancia en esta disciplina proviene de su sangre. En concreto de unas células denominadas amebocitos, similares a los leucocitos que tenemos los mamíferos y que cumplen una función similar: reaccionar frente a infecciones.

Pero lo hacen de manera mucho más veloz. De hecho, el tiempo de reacción entre el contacto con una bacteria patógena y la coagulación – que es lo que se busca – tarda aproximadamente 45 minutos. En mamíferos el tiempo es del entorno de los dos días. La diferencia es notable. Además de este hecho, la sangre de los límulos también se emplea para detectar contaminaciones ambientales, tanto en aire como en agua.

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Y no es que se use la sangre directamente del animal. Se le extrae la sangre, y sobre ella se trabaja. La mortalidad debida a esta práctica es del entorno al 10-30%, dependiendo de la técnica que se use. Preocupante, sí, pero no como para abocarla a la extinción.

Es la suma de los factores lo que genera el problema. Algunos límulos mueren por la extracción de sangre, otros durante la captura o cuando son liberados. Y los que sobreviven ven afectada su capacidad reproductiva, principalmente por el estrés al que se ven sometidos. Luego están los que se capturan como cebo, y los que se están quedando sin hábitat.

El resultado es una especie muy afectada y amenazada. Y una industria, la biomédica, que hoy en día no tiene alternativa para la sangre de la Cacerola de las Molucas. Deberíamos empezar a preocuparnos todos.

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