La importancia de los Nord Stream, los gasoductos que tienen en vilo a Europa

Vista del gasoducto Nord Stream 1 a su paso por Lubmin, Alemania, en una imagen de archivo. (Photo: picture alliance via Getty Images)
Vista del gasoducto Nord Stream 1 a su paso por Lubmin, Alemania, en una imagen de archivo. (Photo: picture alliance via Getty Images)

Vista del gasoducto Nord Stream 1 a su paso por Lubmin, Alemania, en una imagen de archivo.  (Photo: picture alliance via Getty Images)

Nord Strem 1 y 2. Así se llaman los gasoductos que estaban llamados a mantener la seguridad del suministro en Europa central. Era la planificación de los últimos años, con ampliación de tramos, manos estrechadas entre los líderes de Moscú y Berlín, donde se ubican el principio y el final de las canalizaciones. Pero Rusia invadió en febrero Ucrania, Europa ha impuesto sanciones al Kremlin y es imposible seguir dependiendo de una fuente manchada de sangre (aunque antes ya fuera autoritaria, violadora de derechos humanos y esas cosas).

Los dos gasoductos, parados actualmente, están en el centro de la polémica desde que se ha conocido una fuga, a la altura de Dinamarca, que se entiende como un sabotaje. Por eso toca explicar la importancia de estas tuberías, todo un objetivo estratégico.

Así, el Nord Stream 1 es explotado por un consorcio dependiente del gigante ruso Gazprom y aunque no está operativo por la guerra de Ucrania, pero sigue lleno de gas, cuya presión hay que mantener estable, algo que no ha ocurrido por culpa de este boicot cuya autoría nadie quiere señalar aún. Construido al lado de su antecesor, el Nord Stream 2 debía doblar la capacidad de importación ruso a Alemania, pero su inminente puesta en marcha quedó suspendida por las represalias contra Moscú por la invasión rusa. Fue uno de los primeros pasos que dio la comunidad internacional para presionar a Vladimir Putin, dos día antes de la invasión.

Este ducto de 1.224 kilómetros es un sistema de tuberías construido bajo el mar Báltico, desde la localidad rusa de Víborg hasta Lubmin en el noreste de Alemania. Desde allí, una red de tuberías lleva el gas hasta el resto de Europa. La obra está en uso desde 2011 y puede transportar hasta 55.000 millones de metros cúbicos por año, lo que implica que es una de las fuentes de aprovisionamiento más importantes del viejo continente.

Gazprom, todo un tótem del gas mundial y que está lanzando vídeos amenazantes sobre el crudo invierno europeo sin gas ruso,  tiene un 51% del gasoducto. Empresas como las alemanas EON y Wintershall Dea, la holandesa Gasunie y la francesa Engie también tienen participaciones. El proyecto fue durante mucho tiempo un modelo de la cooperación entre Rusia y la Unión Europea, con lo que países como Alemania e Italia se volvieron muy dependientes del gas ruso, superando incluso el 50% de sus necesidades.

La guerra lo ha cambiado todo: en un giro en 180 grados, Berlín anunció a finales de febrero que iba a suspender la certificación de un segundo gasoducto, Nord  Stream 2, destinado a duplicar los suministros desde Rusia. El túnel enfrentó muchas críticas, incluida la oposición de Ucrania y Polonia, que afirmaron durante años que daba a Moscú demasiada influencia sobre la seguridad energética de Europa. Los tiempos en los que Angela Merkel se fotografiaba con Putin sin problemas y el resto del continente se lo agradecía.

Desde el principio de la invasión, Rusia disminuyó o suspendió la entrega de gas a una decena de países, en una estrategia que es percibida como una represalia por las sanciones occidentales contra Moscú. Un corte abrupto del flujo de gas puede ser un duro golpe para las economías europeas y Alemania es el país más vulnerable de todos. Cualquier nueva crisis presionaría al alza los precios del gas aún más, aumentando la inflación, y puede obligar a cerrar a empresas que sean muy dependientes de la energía. Alemania y otros países europeos podrían tener problemas para llenar sus inventarios antes de que llegue el invierno, lo que alimenta el miedo a que llegue una nueva época racionamiento.

Hasta ahora, Moscú se benefició de la subida de los precios de la energía para llenar sus arcas, a pesar del fuerte descenso de las exportaciones de petróleo y gas.

Rusia cortó el suministro a través del estratégico gasoducto a finales de la semana pasada, alegando que las sanciones por la invasión de Ucrania impedían el mantenimiento de una turbina Siemens en Canadá.

Los occidentales “dicen que Rusia utiliza la energía como un arma. ¡Otra vez una tontería! ¿Qué arma usamos? Proporcionamos lo que sea necesario según las peticiones hechas” por los países importadores, dijo entonces Putin. “Si nos dan una turbina, reactivaremos mañana el Nord Stream”, dijo el presidente ruso el 7 de septiembre. Pero el gobierno alemán rechaza esta explicación y acusa a Rusia de usar la energía como un arma.

Mapa del recorrido del gasoducto. (Photo: EPDATA)
Mapa del recorrido del gasoducto. (Photo: EPDATA)

Mapa del recorrido del gasoducto. (Photo: EPDATA)

Los sabotajes

El Instituto Sismológico Sueco informó que dos explosiones submarinas fueron registradas este 26 de septiembre antes del descubrimiento de tres fugas en los gasoductos.

La Red Nacional Sísmica de Suecia registró “dos liberaciones masivas de energía” poco antes y cerca del lugar de las filtraciones de gas en las costas de la isla danesa de Bornholm, indicó a Peter Schmidt, un sismólogo de la red nacional.

La fuga de gas, al sureste de la isla danesa de Bornholm, “es peligrosa para el tráfico marítimo” y “la navegación está prohibida en un radio de cinco millas náuticas de la posición reportada”, dijo la agencia de tráfico marítimo de Dinamarca. Rusia señaló que estaba “extremadamente preocupada” por las fugas detectadas y añadió que no descarta “ninguna hipótesis”, incluido un sabotaje, indicó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Ucrania dijo el martes que las filtraciones registradas en los gasoductos fueron causadas por un “ataque terrorista” planificado por Moscú contra la Unión Europea. “Las filtraciones de gas a gran escala Nord Stream 1 no son otra cosa que un ataque terrorista planificado por Rusia y un acto de agresión contra la UE”, afirmó en Twitter el consejero presidencial ucraniano Mijailo Podoliak.

Europa tiene la oportunidad de librarse de su dependencia energética de Rusia, que cortó sus suministros de gas, opinó el viernes pasado el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken. “Hay una enorme oportunidad (...) de deshacerse de una vez por todas de esta dependencia de Rusia, de deshacerse de este poder que Rusia tiene sobre Europa utilizando la energía como arma”, agregó.

Estados Unidos está preparado para “apoyar” a sus aliados europeos después de las fugas registradas en los gasoductos, dijo este martes un alto funcionario de la Casa Blanca. “Esto demuestra sencillamente la importancia de nuestros esfuerzos para trabajar juntos para obtener suministros de gas alternativos para Europa, apoyar los esfuerzos para reducir el consumo de gas y acelerar la verdadera independencia energética pasando a una economía de energía limpia”, señaló.

La operadora moviliza todos los recursos

La operadora del gasoducto ha indicado este miércoles que todo sugiere que se han producido “daños físicos” en el mar Báltico en la infraestructura energética, y ha asegurado que ha comenzado a movilizar todos los recursos necesarios para estudiar las causas del incidente.

“La importante caída de la presión provocada por la fuga de gas en ambos hilos del gasoducto Nord Stream registrada el lunes, lleva a una fuerte suposición de que se ha causado un daño físico”, ha señalado en un comunicado la empresa Nord Stream AG, con sede en Suiza.

La operadora ha asegurado que “ha comenzado la movilización de todos los recursos necesarios para evaluar los daños en cooperación con las autoridades locales pertinentes” de Dinamarca y Suecia.

“Actualmente, no es posible prever un calendario para restaurar la infraestructura de gas. Las causas del incidente se aclararán como resultado de la investigación”, ha agregado.

Las autoridades alemanas, por su parte, consideran que las fugas detectadas han dejado inutilizados para siempre el gasoducto ruso, según ha informado el diario Der Tagesspiegel, que cita fuentes gubernamentales germanas.

De acuerdo con las valoraciones en curso, los daños no podrán repararse rápidamente y las aguas marinas se filtrarán en las tuberías, lo que provocará una corrosión irreversible, apunta ese medio. Mientras, el Ejecutivo danés ha advertido ya este miércoles que la investigación puede demorarse varias semanas, hasta que sea seguro llevar a cabo una inspección de la zona.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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