La importancia de una buena historia clínica electrónica con y sin pandemia

Josep Maria Marco-Simó, Profesor de Information Systems Management, UOC - Universitat Oberta de Catalunya, Vicent Moncho Mas, Profesor colaborador Grado Multimedia, UOC - Universitat Oberta de Catalunya y Josep Cobarsí Morales, Profesor de sistemas de información y ciencia de datos. Estudios de Informática (Universitat Oberta de Catalunya), UOC - Universitat Oberta de Catalunya
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Estos largos meses de pandemia nos han confirmado, entre otras muchas cosas, la importancia de disponer de sistemas digitales de registro de la historia clínica personal de cada ciudadano. Sobre todo porque conocer rápidamente las patologías de base, las medicaciones crónicas, y/o el historial de enfermedades o intervenciones quirúrgicas de un paciente que se enfrenta a la infección, facilita preveer el escenario de su evolución y ayudar a la elección del tratamiento más adecuado de los disponibles".

Afortunadamente, los Sistemas de Historia Clínica Electrónica (SHCE o, en inglés, Electronic Health Record Systems- EHRS) son una preocupación en la que diferentes gobiernos y organizaciones de salud vienen trabajando al menos desde finales de la década de 1990.

Menos errores de tratamiento y menos pruebas redundantes

Una de las principales razones de este esfuerzo unánime es la ventaja que supone que, tanto el titular como los profesionales médicos que lo tratan, tengan acceso a la información sanitaria en cualquier lugar y en cualquier momento. Pero también se le atribuyen otros beneficios:

  • La historia clínica electrónica permite reducir las consecuencias negativas derivadas de errores de tratamiento farmacológico (interacciones entre fármacos, sobremedicación, dosificación incorrecta…)

  • Reduce asimismo los procedimientos y pruebas redundantes, evitando riesgos para la salud del paciente y consiguiendo ahorros de costes.

  • Ofrece una herramienta cómoda de formación a los pacientes para ejercer un mayor control sobre su propia salud, dándoles acceso a sus registros de salud personales y permitiéndoles tomar decisiones integradas sobre las opciones disponibles.

  • Pone a disposición de la investigación epidemiológica datos sanitarios muy valiosos.

El impacto económico de cada uno de estos beneficios es evidente. Por un lado, hay estudios que demuestran que cada año en Estados Unidos hay aproximadamente dos millones de errores de medicación en los hospitales que causan 100.000 muertes y que aumentan los costes sanitarios entre 20.000 millones y un billón de dólares.

Por otra parte, los costes directos en salud disminuyen cuando se tiene una población sana, comprometida en la vigilancia de su salud, la de sus enfermedades crónicas y en seguir un estilo de vida saludable. Nada baladí si tenemos en cuenta que, durante los últimos veinte años, el gasto sanitario per cápita se ha prácticamente duplicado y el envejecimiento de la población sólo puede incrementar este gasto.

La práctica está lejos de la teoría

La realidad de las experiencias de implantación de la historia clínica electrónica, sin embargo, aún está lejos de alcanzar estos beneficios teóricos.

Como en la historia de tantos otros sistemas de información, al principio los EHRS se empezaron a desarrollar en el interior de las organizaciones de salud que los necesitaban. Esto rápidamente generó los clásicos problemas de costes y mantenimiento inasumibles o de incompatibilidad entre sistemas, incluso entre departamentos de las mismas organizaciones (porque se habían ido desarrollando descentralizada e independientemente).

Los responsables de estas organizaciones dirigieron entonces sus miradas hacia los desarrolladores privados, que ya habían comenzado a generar soluciones estándar y bien integradas. Algunos migraron a los productos de estos desarrolladores privados. Sin embargo, no siempre se produjeron los ahorros deseados, principalmente porque las adaptaciones necesarias en muchos casos escondían costes.

En aquel momento surgieron también EHR open source con la intención de reducir y facilitar la transparencia de las inversiones realizadas. El resultado es que en la actualidad nos encontramos con implementaciones en los tres paradigmas.

Aparte de las dificultades técnicas de implantación de los EHRS, han aparecido otras barreras:

  • La percepción de médicos (y otros profesionales de la salud) de que los EHRS les complican la atención al paciente y les quitan tiempo;

  • La aparición de algoritmos que ayudan a las decisiones clínicas a menudo generan fuertes reticenlink text cias;

  • Las dudas en torno a la completitud de la información disponible en los EHRS: los sistemas no siempre consiguen localizar toda la información de los pacientes generada en diferentes especialidades médicas y/o en diferentes entornos de atención (hospitales, centros de atención primaria, sanidad privada…).

  • La disponibilidad de esta información médica sensible se contrapone a las legislaciones y normativas sobre privacidad de los diferentes países.

  • Aún no existe un estándar internacional de interoperabilidad e intercambio de información, lo que aumenta la complejidad del proceso.

  • El mal funcionamiento de un EHRS puede generar errores fatales en la salud de los pacientes.

En cuanto a iniciativas gubernamentales concretas, un análisis preliminar de algunas experiencias de países occidentales apunta que se han focalizado en conectar organizaciones sanitarias y/o en tener almacenes de datos clínicos con el objetivo común de aumentar la calidad de la atención y crear un sistema público más sostenible. Como se puede ver en la tabla, existe una clara diferencia entre los países anglosajones y los europeos en cuanto a la inversión per cápita durante los años de los proyectos. De algunos de estos proyectos, como el británico y el francés, ya se ha admitido que no tuvieron éxito y se acabaron cerrando a pesar de las relevantes inversiones hechas.

En definitiva, los EHRS siguen estando llamados a ser centrales en la estrategia de digitalización de los servicios de salud por los beneficios que pueden reportar. Como cualquier gran sistema complejo que abarca realidades geográficas, económicas, políticas, sociales y profesionales diversas su implantación es siempre un reto. Pero las experiencias que se van acumulando. Y la evolución de las soluciones tecnológicas en cuanto a capacidades y costes, unida a la aceleración de los procesos de digitalización por el escenario derivado de la pandemia, son una oportunidad para su impulso.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente en el blog sobre informática de la UOC. El texto resume la contribución hecha a “The 2021 International Conference on Information Technology & Systems”, que estará disponible a partir de marzo 2021 en https://doi.org/10.1007/978-3-030-68418-1_1.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.