Entrenador de tenis de los Obama implicado en el fraude universitario que sacude a EEUU

Jesús Del Toro

Uno de los acusados principales en el escándalo de fraude masivo en el acceso a universidades en Estados Unidos tuvo, años atrás, un vínculo muy directo con la Casa Blanca.

Gordon Ernst ha sido un entrenador universitario de tenis de muy alto perfil. Tanto que trabajó por años en esa posición atrayendo prospectos destacados en ese deporte en varias universidades estadounidenses de enorme prestigio y tuvo, al mismo tiempo, clientes y conexiones extra de enorme magnitud.

Entre ellas la exprimera dama Michelle Obama y sus hijas, a quienes dio clases privadas de tenis cuando ellas, y el entonces presidente Barack Obama, residían en la Casa Blanca y Ernst era el coach de tenis de la Universidad de Georgetown, en Washington DC.

Gordon Ernst. (University of Rhode Island)
Gordon Ernst. (University of Rhode Island)

Pero ahora, Ernst es una de las 50 personas acusadas por el gobierno federal de participar en un esquema ilegal para lograr que estudiantes sin los méritos requeridos fueran admitidos en universidades estadounidenses de élite. Ernst, en realidad, sería uno de los más implicados pues, de acuerdo a la acusación federal, habría recibido unos 2.7 millones de dólares en sobornos a cambio de propiciar fraudulentamente la admisión de 12 estudiantes en la Universidad de Georgetown.

Entre los otros acusados figuran potentados y celebridades del mundo del espectáculo, otros coaches de equipos deportivos universitarios, empleados de entidades que aplican exámenes y operadores de centros de tutoría para el acceso a la educación superior.

Los Obama ciertamente no tienen conexión alguna con esos hechos y ninguna de sus hijas habría participado en equipos universitarios de tenis manejados por Ernst ni ha sido admitida en las universidades en los que él ha laborado. Pero que Ernst haya sido entrenador de la familia presidencial muestra que los implicados en el presunto megafraude de acceso a la universidad eran figuras reconocidas y, presumiblemente por ello, con una influencia importante en las decisiones de admisión de sus universidades, al grado de que habrían sido capaces de torcer fraudulentamente ese proceso.

En el caso de Ernst, como se comenta en Yahoo News, él habría logrado entre 2012 y 2018 que al menos 12 estudiantes fueran admitidos en la Universidad de Georgetown al hacerlos pasar, con afirmaciones falsas, como tenistas de alto rendimiento. De ese modo, torciendo el esquema muy extendido en las instituciones de educación superior estadounidense de atraer talentos deportivos de alto nivel, esos estudiantes lograron entrar a esa universidad pese a que, al parecer, no cumplían los requisitos académicos para ser admitidos en esa universidad y a que, inclusive, varios de ellos ni siquiera habían practicado tenis a nivel competitivo.

A cambio de aceptar a esos tenistas en el equipo de Georgetown y facilitar con ello su admisión a esa universidad, Ernst recibió muy fuertes sumas de parte de una supuesta fundación caritativa, operada por otro de los acusados, William Singer, que recibía en forma de “donaciones” pagos de los padres de esos estudiantes.

En esta foto del 10 de julio del 2013, prospectos estudiantes visitan la Universidad de Georgetown en Washington. (AP Foto/Jacquelyn Martin, Archivo)
En esta foto del 10 de julio del 2013, prospectos estudiantes visitan la Universidad de Georgetown en Washington. (AP Foto/Jacquelyn Martin, Archivo)

De acuerdo a Fox News, la Universidad de Georgetown suspendió en 2017 a Ernst tras identificar “irregularidades en sus prácticas de reclutamiento… que violaban las reglas de admisión de la universidad” pero esa institución ha señalado que nunca tuvo conocimiento, antes de que se formalizara la acusación, de que se hubiesen cometido los crímenes denunciados por las autoridades.

En todo caso, Ernst renunció a su puesto en Georgetown en junio de 2018, pero luego fue contratado como cabeza del equipo femenil de tenis de la Universidad de Rhode Island en agosto de ese año. No se ha reportado que Ernst haya cometido irregularidades similares en su nueva universidad, pero esa institución ya lo ha colocado en baja administrativa en lo que proceden las investigaciones. La Universidad de Georgetown, por su parte, ha declarado que estar “profundamente decepcionada” por las acciones de Ernst y señaló que coopera completamente con las pesquisas oficiales.

Ernst ya fue arrestado y se le impuso una fianza de 200,000 dólares. Si es hallado culpable, tendría que entregar los 2.7 millones que habría recibido, los recursos de una cuenta bancaria, una propiedad en Massachusetts y una membresía a un country club en Maryland.

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