El impacto económico que dejó la pandemia en América Latina está lejos de desaparecer

América Latina vive una enorme desigualdad en la recuperación económica tras la pandemia. La emergencia sanitaria causó en la región pérdida del valor de las principales monedas, índices históricos de inflación, informalidad y una mayor deuda pública para las economías emergentes, entre otros efectos colaterales.

Rebote, no crecimiento. Pese a que muchos gobiernos intentaron vender la idea de que la recuperación ha sido abrumadora en la región, no se trata más que de un efecto rebote, que los economistas describen como un repunte de la actividad económica tras una caída abrupta, como la recuperación tras una recesión como la vivida en la pandemia de Covid-19.

El Producto Interno Bruto, PIB, mundial no se contraída desde la crisis de 2008, aunque daba signos de desaceleración. Pero tras los cierres provocados por la pandemia en el mundo que obligaron a bloquear casi todas las actividades económicas, el PIB mundial se contrajo un 3,1 %, afectando a las economías más avanzadas.

Luego de un año de la llegada del virus, la pregunta era cuándo terminaría el sufrimiento económico y se darían signos de recuperación. Pero fue hasta a mediados de 2021 cuando muchas restricciones comenzaron a ceder y las grandes misiones de vacunación generaban la confianza para hablar de un retorno a la normalidad. Los índices económicos comenzaban a mostrar índices de crecimientos producto del efecto rebote.

"Cuando se reabre la economía, las cifras de aparente crecimiento aparecen como muy espectaculares, pero en realidad rebotaron. Es decir, cuando la economía cae mucho y en el momento en el que se reabre esa economía vuelve haber producción, consumo, etc. Pero hablamos de eso, de rebotar, no de crecer", aclara Daniel Lacalle Fernández, economista, profesor y gestor de inversiones.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, la región crecerá un 5,9 % en 2021, luego de una caída del 6,8% anotada en 2020. El informe basa el crecimiento principalmente en la demanda externa y el aumento de los precios de los 'commodities' que exportan. Países como Venezuela, Panamá y Perú cayeron en los índices más altos, mientras que otros como Paraguay, Guatemala y Nicaragua salieron bien parados del desplome.

"Por supuesto los gobiernos están intentando dar una imagen muy optimista de la recuperación y están utilizando el concepto de crecimiento para una cosa en que la inmensa mayoría de las familias o los agentes económicos no es más que recuperar parte de lo perdido durante la pandemia", dice Lacalle.

El economista agrega que en América Latina "hay mucho de propaganda, de insuflar optimismo, pero claramente y, sobre todo, en Latinoamérica, ese porcentaje de rebote dejan a la economía muy lejos de donde estaba en el cuatro trimestre de 2019".

Además, Lacalle explicó a France 24 que "el problema es que el PIB es la suma de gasto público, más el gasto de las familias, más la inversión, más las exportaciones menos las importaciones. Esto significa que el PIB se puede haber recuperado, pero no las riquezas de las familias ni de las empresas". Para el economista español, se podría hablar de verdadera recuperación hasta en 2023.

La Cepal documentó el impacto de la pandemia en el mercado laboral de la región.

"En 2020 la pandemia desencadenó la mayor crisis que han experimentado los mercados laborales de América Latina y el Caribe desde 1950. A nivel mundial, los mercados del trabajo de la región fueron los más afectados por la crisis generada por el Covid-19 -el número de ocupados cayó 9,0% en 2020- y la recuperación esperada para 2021 no permitirá alcanzar los niveles pre-crisis", agrega el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2021.

Problemas en la cadena de suministros

Pero la reapertura económica trajo nuevas consecuencias. La acelerada salida de las restricciones trajo cuellos de botellas en la cadena de suministros globales, los fabricantes y transportistas no pudieron responder de forma eficiente a la demanda mundial, acumulada tras meses de encierro.

Los principales puertos del mundo sufrieron atascos que pusieron en riesgo el inicio de la temporada de compras navideñas y aumentó el precio del transporte marítimo a niveles históricos afectando la economía del consumidor final.

La Organización de Naciones Unidas estima que, si el aumento del costo de fletes de contenedores se mantiene, los precios de las importaciones a nivel mundial se elevarían hasta en 11%. La mayoría de sectores e industrias se vieron afectados por estos atascos globales, desde fabricantes de juguetes navideños, la industria automotriz y productores de cemento.

2021, el año de las bolsas

Aunque las economías globales comenzaban a reportar elevados índices de inflación, en parte provocados por el aumento de los precios que ocasionaron los retrasos logísticos en la cadena de suministros, los mercados globales vivieron un buen año.

Los tres principales índices de la Bolsa de Nueva York acumularon ganancias desde el inicio de la pandemia. El Dow Jones aumentó un 14% hasta el 30 de noviembre, mientras que el Standard & Poor´s y Nasdaq rondaron un 23%. Las bolsas europeas siguieron la tendencia alcista en medio de un año turbulento para muchas economías.

"En este momento las bolsas no tuvieron un comportamiento igual en el mundo. Estados Unidos y Europa llegaron a máximos históricos. Están en una burbuja, todos buscando menor riesgo", aseguró Andrés Moreno, asesor financiero y analista económico y bursátil.

Al ser consultado por el comportamiento de América Latina, el asesor dijo que en los mercados de la región ocurrió lo contrario. "Las bolsas de América Latina tuvieron recaída en sus bolsas, todavía la recuperación económica no es creíble por algunas agencias calificadoras y adicionalmente hay unos riesgos políticos. Los capitales están migrando a refugios más sólidos como el dólar estadounidense y algunos activos", comentó.

Uno de los casos más curiosos es la bolsa de Buenos Aires, Argentina, que repuntó en medio de una fuerte crisis económica y una inflación interanual superior al 50%. "Las monedas devaluadas son atractivas para capitales extranjeros dado que abarata mucho más los activos que hay en el país, y adicionalmente son países emergentes con tasas de crecimiento más altas que el promedio", explicó Moreno.

"Las bolsas son una de las pocas oportunidades que tienen los inversores para protegerse del efecto inflacionista, así como los cripto-activos, activos inmobiliarios, los fondos de capital de riesgo. Todo esto tiene un factor de refugio del inversor para intentar buscar rentabilidad", agregó Lacalle.

América Latina impulsó las remesas globales

En 2021 las remesas globales aumentaron un 7,3 %, llegando 589.000 millones de dólares y motivado principalmente por un crecimiento en América Latina y El Caribe del 21,6 %, según informó el Banco Mundial.

Entre los principales receptores de remesas del mundo se encuentra India, China, México, Filipinas, Egipto, Pakistán y Bangladesh. Pero solo América Latina recibió en 2021 un aproximado de 126.000 millones de dólares, de los cuales México acaparó un 42% con 52.700 millones de dólares.

"Los flujos de remesas de migrantes han complementado en gran medida las transferencias de efectivo de los Gobiernos en apoyo de las familias que sufrieron las adversidades durante la crisis", aseguró Michal Rutkowski, director mundial del Departamento de Prácticas Mundiales de Protección Social y Trabajo del Banco Mundial.

Entre los principales emisores de remesas está Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Suiza.

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