No, no son imaginaciones tuyas: hay un 'boom' de tiendas de empanadas argentinas

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Lote de empanadas argentinas de Las Muns. (Photo: IMAGEN CEDIDA POR LAS MUNS)
Lote de empanadas argentinas de Las Muns. (Photo: IMAGEN CEDIDA POR LAS MUNS)

Hace unos días, en Bravo Murillo, una de las calles más transitadas de Madrid, un local de esos que llaman de toda la vida echó el cierre. En el escaparate, uno de los trabajadores recogía del suelo a dos maniquíes que habían vivido tiempos mejores. Donde antes se anunciaban descuentos y rebajas ya sólo quedaba alguna letra que antaño fue pegada con esmero y que ahora costaba más de la cuenta quitar.

En ese ambiente de decadencia y de maniquíes haciendo posturas imposibles en el suelo del escaparate surgió un diálogo esclarecedor:

-¿Qué irán a poner ahí ahora?

-Seguro que una tienda de empanadas argentinas.

“Cada vez hay más sitios de empanadas argentinas. Es evidente que hay un boom de esto”, reconoce al teléfono Mikel Iturriaga, periodista gastronómico y fundador de El Comidista.

Cuenta Iturriaga que hace unos días, justo al lado de su casa, abrió una de estas tiendas de empanadas y había “una cola impresionante” de gente “esperando como loca” a recibir una gratis porque, como regalo de inauguración, regalaban 2.000.

Contigo empezó todo

Hace 12 años, en lo que a empanadas argentinas refiere, en Madrid todo era campo. Yamila Fisbein, del restaurante Buenas y Santas, ubicado en el madrileño barrio de Legazpi, fue la primera en introducir este producto típico de su tierra en la gastronomía de la capital y ahora, más de una década después, se muestra sorprendida por la gran cantidad de comercios de este tipo que han proliferado por la ciudad.

Entrando en materia, Fisbein no tiene ni idea de por qué, de la noche a la mañana, los barrios de Madrid y de Barcelona se han llenado de este tipo de comercios: “Nosotros también nos lo preguntamos”.

Buenas y Santas es un restaurante “para sentarse” donde venden empanadas como parte de la carta, no como plato único: “El volumen de empanadas que vendemos es histórico”. Y tan histórico: suelen hornear unas 300 empanadas al día y unas 500 el fin de semana. A 2,70€ por pieza sale un buen pico. Eso sí, todo esto antes de la pandemia porque ahora “está todo un poco raro”.

Un empleado de 'Buenas y santas' sostiene una caja de empanadas. (Photo: BUENAS Y SANTAS)
Un empleado de 'Buenas y santas' sostiene una caja de empanadas. (Photo: BUENAS Y SANTAS)

Sería imposible abordar la expansión de este tipo de tiendas y hablar de Empanadas Malvón, una empresa fundada en 2017 con 58 locales en España y con la previsión de cerrar el año en 72 y en ciudades como Alicante, Zaragoza, Murcia o Granada.

Alejandro Polo, uno de los socios fundadores, descubrió este producto viviendo en Argentina y le fascinó “su extensa variedad de empanadas”: “Me sorprendió la gran versatilidad y potencial del producto”. Antes de fundar la empresa, en 2016, pusieron en marcha una panadería en la que el 80% de las ventas procedían única y exclusivamente de la venta de empanadas argentinas. Y ahí le llegó la revelación: “Entendimos el mensaje, pivotamos, y en 2017 decidimos crear un concepto único monoproducto: Empanadas Malvón”.

Unos años antes, en 2013, Mariano Najles, fundador de Las Muns, inició el camino de un boom que ha estallado en 2021.

“Muchos nos pintaban de locos porque fuimos los únicos que abrimos una tienda sólo de empanadas argentinas, que antes sólo se vendían en restaurantes. Era raro como monoproducto pero el formato y el tamaño era propicio para llevar a casa”, cuenta Najles al teléfono. Ahora, nueve años después, tienen 14 tiendas y seis franquicias repartidas por España y espera cerrar el año con otras cinco o seis más.

Cuenta Alejandro Polo vía correo electrónico que a ellos casi no les dio tiempo a procesar el éxito de su negocio: “Abrimos las primeras tiendas y crecimos a triple dígito hasta el día de hoy”.

La nueva pizza

Una de las claves para que hayan florecido este tipo de tiendas por casi todos los barrios de las grandes ciudades es su bajo coste de apertura. “La inversión es baja y la operación es fácil”, explica el fundador de Las Muns, que revela el ambicioso sueño que tuvo en 2012, cuando empezó a rondarle la idea de montar este negocio: ”Que la empanada sea la próxima pizza”.

El producto en sí —pequeño, monodósis, fácil de comer y con infinidad de sabores— también es un factor determinante a la hora de que los usuarios elijan este tipo de alimentos en detrimento de otros más clásicos.

“Si vas a un sitio de empanadas se puede ver que hay mucha variedad, con la misma base las puedes rellenar de mil cosas. Eso es una cosa buena porque puedes llegar a un público muy amplio. Es difícil que llegues a un sitio de empanadas y no encuentres ninguna que te vaya a gustar. Es parecido a lo que pasa con las pizzas”, comenta Mikel Iturriaga.

Así se elaboran las empanadas en 'Buenas y Santas'. (Photo: IMAGEN CEDIDA POR BUENAS Y SANTAS)
Así se elaboran las empanadas en 'Buenas y Santas'. (Photo: IMAGEN CEDIDA POR BUENAS Y SANTAS)

Y Yamila coincide casi a pies juntillas. La empresaria argentina compara las empanadas con la tortilla de patata española y las define como “una comida fácil que mancha muy poco, que alimenta y que es muy fácil de compartir”.

Y qué diferencia a la empanada argentina de la empanadilla española, si es que tal definición existe, pues varias cosas. “En España las suelen vender las marcas de congelados. Tienen otra masa y suelen venderse como un producto frito. En Argentina hay una variedad frita pero lo normal es que esté hecha al horno”, describe la dueña de Buena y Santas. Pero dice más, la “reputación” de la variedad patria no es equiparable a la argentina y comenta que “hay pocos lugares que vendan empanadillas españolas que sean de calidad”.

El dueño de Malvón, más académico, las ve como “un producto versátil”: “Puede servir de tentempié o de comida principal, siendo el único producto de la comida rápida que tiene esta virtud”.

“Tiene muchos momentos de consumo a lo largo del día: te la puedes comer para cenar con una ensalada, puedes desayunarla, comerla a mediodía, merendarla, comerla a media mañana. Es un producto que no está ligado a un momento del día, lo puedes comer a cualquier hora. Y si están bien hechas es un producto que está muy rico”, explica el creador de El Comidista.

Cuestión de Estado

Para los argentinos, los asados y las empanadas son cuestión de Estado. “Significa el encuentro. La publicidad de la cerveza Quilmes decía ‘el sabor del encuentro’ y estaban comiendo unas empanadas. Es una quedada de una noche y decir ‘qué hacemos, pidamos empanadas’”, cuenta la dueña de Buenas y Santas.

Y hacerlas tiene su miga. Habla Yamila Fisbein de “el repulgue”: la manera de doblar la empanada. En los locales más industriales “para no complicarse” le ponen un sello a la pieza con el relleno pero ella en su negocio no lo hace así: “Cada empanada tiene un repulgue, un doblado diferente, y eso es parte de la filosofía argentina de la empanada. Nosotros lo que hacemos es, al vender las empanadas, dar un papel donde te viene el dibujo de cada empanada y qué tiene dentro. Tenemos seis sabores y todas están dobladas de forma distinta”.

Por el momento, parece que el boom de las tiendas de empanadas no tiene freno y los barrios van a seguir experimentando un aumento de este tipo de negocios. La dueña de Buenas y Santas, un negocio más pequeño, tiene dudas de que esto sea sostenible a lo largo del tiempo: “No sé si esto será como las pistas de pádel y otras modas que surgieron que fueron pasando porque yo tampoco sé si hay tanta gente que demande tanto ese producto”.

Pero los máximos representantes de Las Muns y de Malvón no están de acuerdo. Defiende Alejandro Polo que “el segmento de la empanada ha llegado para quedarse” y que, como suele ocurrir siempre, algunas tiendas aguantarán el tirón y otras tendrán que cerrar pero que “como en cualquier sector, todo aquel que ofrezca un valor diferencial prosperará”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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