La imagen de Boris Johnson se hunde por completo justo cuando se las prometía felices

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Reino Unido lleva semanas sumido en el caos y el desabastecimiento de alimentos y combustible ha recordado a los británicos que, cinco años después del referéndum que dijo sí a la separación del país del resto de la UE, el Brexit aún no ha terminado. Más bien, acaba de empezar.

El estallido de la crisis provocada por la pandemia de covid-19 parecía que podría tapar, o disimular en parte, las peores consecuencias del Brexit por su coincidencia en el tiempo pero las colas y peleas en gasolineras, la escasez en supermercados y la falta de mano de obra en sectores como el transporte apuntan a la salida del Reino Unido de la UE como principal causante del desastre.

Boris Johnson vive un momento delicado al frente del Reino Unido. (Photo by Christopher Furlong/Getty Images)
Boris Johnson vive un momento delicado al frente del Reino Unido. (Photo by Christopher Furlong/Getty Images)

En esta situación, el ratio de aprobación del primer ministro, Boris Johnson, se desploma: solo un 35% de los británicos valora positivamente su gestión frente a casi un 60% que suspenden su labor y tan solo un 8% que se muestran indecisos, según las últimas encuestas.

Su imagen se hunde cuando parecía que en el 10 de Downing Street iban a poder dormir tranquilos después de los esfuerzos en la campaña de vacunación, donde se ha convertido en uno de los referentes mundiales, la reapertura de la economía y el levantamiento de prácticamente todas las restricciones desde julio, que apuntaban a una recuperación paulatina de la normalidad. Todo estaba encaminado a que Johnson viviera su periodo más plácido desde que se convirtió en primer ministro.

Pero el Brexit no abandona a quien primero aupó en el poder y, en este caso, le muestra su cara más amarga. Johnson respaldó los argumentos populistas de los euroescépticos que ahora van cayendo uno a uno por su simpleza y que destapan los costes de la salida de la UE, ante los que parece que no existía ningún plan de contingencia. 

En sus discursos se señalaba que el Brexit acabaría con todos los problemas de los británicos pero lo único que ha hecho es acentuarlos. Entre las proclamas tramposas a favor del “Sí” estaba la afirmación de que los trabajadores europeos estaban quitando el empleo a los británicos. 

Sin embargo, si bien es cierto que muchos empleados de la cadena de suministro procedían del continente, estos ya no tienen permisos para trabajar en Reino Unido y, en esta situación, los británicos están lejos de llenar el vacío que han dejado: no están tan interesados en trabajos mal pagados con horarios largos e intermitentes.

Largas colas en una estación de servicio de Londres para echar gasolina. (Photo by Vuk Valcic/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
Largas colas en una estación de servicio de Londres para echar gasolina. (Photo by Vuk Valcic/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

A muchos restaurantes, así como a empresas de la industria del transporte, les está costando permanecer abiertos por la falta de trabajadores y por la escasez de suministros, de manera que, en el mejor de los casos, se están viendo obligados a ofrecer salarios más altos para atraer personal lo que, unido a la recuperación y los altos precios del petróleo y el gas, está impulsando una inflación rampante que podría llevar a una espiral que mine la competitividad de ciertos sectores y que tenga efectos en toda la economía.

En realidad las consecuencias ya se llevan notando desde el verano. A principios de agosto, la Asociación de Transportistas de Carretera de Reino Unido (RHA, por sus siglas en inglés) lanzó la alerta: se necesitaban 100.000 conductores de camiones para cumplir con la demanda del mercado.

Sin embargo, la pandemia –que envió a muchos trabajadores a casa por el cierre de la economía– y el Brexit –que imposibilitó que regresaran– han provocado que la recuperación en Reino Unido haya sido agridulce.

Por su parte, la Asociación Británica de Productores Independientes de Carnes ha pedido al Ministerio de Justicia que amplíe el cupo de presos con permisos para ser contratados en las tareas de procesamiento de carnes para poder cumplir con sus pedidos.

El país acaba de dejar atrás todas las restricciones frente a la covid-19 y la economía ha comenzado a reactivarse pero no se ha podido cumplir con las exigencias de demanda y, lo que es peor, están provocando disrupciones e incluso conflictos en las áreas más tensionadas. 

El Gobierno británico ha levantado casi todas las restricciones de la pandemia. (Photo by Vuk Valcic/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
El Gobierno británico ha levantado casi todas las restricciones de la pandemia. (Photo by Vuk Valcic/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

La falta de profesionales en el sector logístico, agroalimentario o sanitario en Reino Unido no son problemas que haya creado el Brexit, ni la pandemia, pero la nefasta gestión de Boris Johnson sí los ha agravado. Algo que ya empiezan a reflejar las encuestas. 

De momento, el Gobierno –que había descartado previamente la concesión de visados a los trabajadores extranjeros– ya ha dado marcha atrás: extenderá más de 10.000 visados a extranjeros para trabajar en los sectores logístico y agroalimentario hasta navidad. Veremos si estos problemas desaparecen de un plumazo a partir del 25 de diciembre o si seguirán poniendo parches tardíos para contener el caos post Brexit.

EN VÍDEO I Surrealismo puro en el Reino Unido: ciudadanos llenando bolsas de gasolina en medio del caos

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