Igual el dodo no sólo se extinguió por ser tonto

José de Toledo
·3 min de lectura
Portrait of a Dodo, a flightless bird which went extinct on the 17th century. The Museum of Natural History of Toulouse in cooperation with the Natural History Museum of London display an exhibition called 'Extinction: an end to the world ?'on the 6th extinction due to the human species and its activities (farming, grazing, construction, use of biocides, etc.). The Museum exposes extinct species or on the brink of extinction. It will be open to public on October 9th 2019. Toulouse. France. October 3rd 2019. (Photo by Alain Pitton/NurPhoto via Getty Images)
Reconstrucción de un dodo (Photo by Alain Pitton/NurPhoto via Getty Images)

El dodo (Raphus cucullatus) se utiliza muchas veces en Biología como ejemplo de dos cosas: de cómo los seres humanos somos capaces de llevar a una especie a la extinción en muy poco tiempo, y de un animal que se extinguió en gran medida por ser demasiado afable y poco asustadizo. De hecho, la palabra dodo ha pasado a significar “tontorrón”.

Pero ¿y si el dodo no era tan tontorrón, tan simple, como nos han vendido? ¿Y si el motivo de su extinción tuvo mucho más que ver con la acción humana, y muy poco con que el animal tuviese poco miedo a los humanos?

Vamos a empezar recordando cuál es la versión aceptada sobre la extinción del dodo. El dodo era un ave de gran tamaño, que ofrecía mucho alimento, era torpe y no tenía miedo de los humanos. Perfecto para servir de comida a los marinos que recalaban en la isla Mauricio, de donde el dodo era natural. Los marinos fueron cazando a los dodos, de uno en uno, hasta que extinguieron a la especie, que nunca aprendió a huir de su depredador.

Pero, según parece, la imagen del dodo como un ave “gordota” está basada en los ejemplares capturados y alimentados por los humanos. En su hábitat natural, en la jungla, el dodo no sufriría de sobrepeso. De hecho, lo más probable es que fuese un ave atlética.

Y cazarla tampoco sería tan sencillo como acercarse a ella y cogerla. En su hábitat natural, para empezar, el dodo pasaría mucho más desapercibido. Y frente al primer encuentro, sería mucho más capaz de huir de los humanos.

Entonces, ¿por qué se extinguió? Por culpa de los humanos… pero de manera indirecta. Con la llegada de los marinos holandeses llegaron otros habitantes a la isla Mauricio. Principalmente ratas, que son terribles depredadores, capaces de bajar del barco y adaptarse a las condiciones presentes en las junglas de Mauricio.

Allí, las ratas comenzarían a atacar a los dodos. Sobre todo a los polluelos de dodo y los huevos. Parece que las ratas tendrían capacidad de arrasar con las poblaciones de dodos, diezmándolas y reduciendo el número de estas aves de manera significativa.

A esto hay que sumarle que, evidentemente, los humanos cazarían dodos. Menos de lo que estamos acostumbrados a pensar, pero en una cantidad suficiente como para amenazar seriamente a la especie. Mala combinación.

Y aún hay más. En un principio, la isla Mauricio no resultó muy interesante para los marinos. Pero rápidamente descubrieron que podían talar los grandes árboles que encontraron y vender la madera en Europa. Esto provocó una pérdida de hábitat del dodo, que no supo adaptarse suficientemente rápido. Tercer golpe a la especie.

Con estos tres factores en conjunto, la supervivencia de la especie era imposible. Así que el dodo fue arrastrado a la extinción, en menos de un siglo desde que se descubrió su existencia. No desapareció por tonto, pero desapareció de nuestro planeta.

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