Ignacio Ayllón y Teresa Andrés Gonzalvo, el éxito de una pareja de influencers religiosos con una vida recatada

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No todo son fotos llamativas y en muchos casos provocativas en las redes sociales. Hay unos cuantos infuencers que han logrado llegar a miles de seguidores con un estilo de vida que nada tiene que ver con la provocación o las polémicas. Dos de ellos son Ignacio Ayllón y Teresa Andrés Gonzalvo, que cuentan con más de 69 mil y más de 690.000 followers respectivamente mostrando en sus redes sociales su vida recatada y su fe cristiana sin ningún tipo de complejo.

Igual que otros influencers considerados religiosos, como las parejas formadas por Tomás Páramo y María García de Jaime o María Pombo y Pablo Castellano, esta pareja refleja los valores más tradicionales, católicos y las ideas conservadoras que muchos jóvenes profesan y por lo que también han conseguido triunfar en las redes sociales. Teresa Andrés Gonzalvo es valenciana, tiene 26 años y lleva desde que era apenas una adolescente junto a Ignacio Ayllón, su primer y único gran amor.

La pareja se conoció cuando aún estaban en el colegio y desde ese momento se enamoraron. Durante algunos años vivieron una relación a distancia, ya que Teresa residía en Valencia y él en Alicante. Ella estudió Enfermería e International Business en la Universidad de Valencia. "Estudiaba en aviones y hoteles, antes y después de los eventos. Siempre he priorizado los estudios", explicaba en una entrevista en la revista ¡Hola!. El mundo de las redes sociales siempre formó parte de su vida y desde el principio trató de cuidar al máximo los contenidos que publicaba para ir sumando adeptos poco a poco. Por su parte, Ignacio es profesor de Educación Infantil en Alicante, ciudad en la que ambos viven desde hace varios años aunque viajan a Madrid por trabajo con bastante frecuencia.

Empresaria e influencer top

Además de su trabajo en redes sociales y de haber sido embajadora para marcas de moda y estilo de vida y grandes firmas de lujo como Dior o Moët & Chandon, Teresa siempre soñó con tener su propio negocio y en febrero de 2021 cumplió su gran objetivo: montar una clínica de estética. Se trata de ENEA, un centro de medicina estética que ha abierto en Alicante junto a la doctora Gracia Bañón y su hermana Carmen Bañón. "Siempre he soñado con crear una clínica de medicina estética y por fin mi sueño se ha hecho realidad. El trabajo y la perseverancia durante mis ocho años de formación universitaria, me han hecho llegar a crear @eneaclinica , sin el apoyo de mis familiares, amigos e Ignacio no hubiera sido posible estar hoy aquí", comentaba emocionada tras la apertura del centro.

Para Teresa, el apoyo de su chico es fundamental en todo lo que hace y juntos forman un tándem perfecto en las redes y en la vida 'real'. "Es la persona de mi vida al cien por cien. Nos complementamos en todo. Aunque Ignacio es muy lento y siempre todo lo deja para última hora, cuando ya estoy lista. Salimos siempre de casa discutiendo, aunque luego nos damos un besito y ya está", confesaba en la citada publicación hace seis meses.

Una pedida de mano de ensueño

La pareja vive una vida muy tranquila. Les gusta disfrutar de algunas de las fiestas más glamurosas de la capital y también del mar y de su lugar favorito en el mundo: Formentera. La isla balear es muy especial para ellos y fue allí donde en agosto Ignacio le pidió matrimonio a su novia tras diez años juntos. Estaban de vacaciones con dos de sus grandes amigos, María Pombo y Pablo Castellano, pero Ignacio tenía ya todo planeado para sorprender a su novia. Para la ocasión, Ayllón organizó un picnic al atardecer en una de las playas más paradisiacas de la isla. Cuando ella esperaba que fuera una tarde más frente al mar, él se arrodilló y sacó un anillo del bolsillo para hacerle la gran pregunta: "¿Quieres casarte conmigo?". Por supuesto, ella no dudó en decirle que sí y sus ojos se llenaron de lágrimas nada más ver que algo estaba tramando su pareja.

Como anillo de pedida, Ayllón le regaló un maravilloso diseño de la joyería de lujo Suárez, una preciosa joya de oro blanco con una esmeralda ovalada y engarzada en una corona de pequeños diamantes que recordaba mucho al anillo de compromiso de Lady Di y que hoy luce en su mano Kate Middleton, esposa de Guillermo de Inglaterra. Parece que Teresa le había dado ya alguna pista a su novio y había dicho que ese anillo le gustaba mucho, por lo que él mandó crear uno especial para ella. Curiosamente, el vestido que lucía Teresa era también verde como la esmeralda del anillo.

"Desde el día en que te conocí, supe que quería envejecer a tu lado. Tus valores, tu lealtad, tu forma de cuidarme y quererme tan libre. 10 años después sigo admirando exactamente lo mismo de ti. Prométeme que siempre vamos a mirarnos como lo hemos hecho siempre, que esto es solo el principio y que vamos a amarnos y respetarnos todos los días de nuestra vida. Y ahora sí, amor de mi vida, HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE", comentaba ella junto a la imagen de la romántica pedida frente al Mediterráneo.

Pero la sorpresa no quedó ahí. Tras la pedida, se marcharon a cenar a un restaurante de la isla y él le entrego a Teresa un cofre en el que había escrito todos sus pensamientos y sensaciones desde el día que decidió pedirle matrimonio. Además, a la mañana siguiente, él le preparó el desayuno en el hotel y al llegar la influencer encontró pegados en la pared todos los billetes de tren Alicante-Valencia desde 2010, cuando empezaron a conocerse y vivían en ciudades diferentes. Un gesto que Teresa sintió como algo muy especial y se puso a llorar de la emoción durante varios minutos. "EL AMOR DE MI VIDA. Un amor que llena, que inunda de felicidad, que da vida a cada día. Tú y yo, Ignacio y Teresa, lo que siempre ha sido, lo que siempre será. IT SIEMPRE y ahora sí que sí, IT SIEMPRE, mujer de mi vida", escribía él después de esos días de ensueño.

Casualmente, pocas semanas antes, la mejor amiga de Teresa, la también influencer Marta Lozano, había sido sorprendida con otra romántica pedida. Su pareja, el odontólogo Lorenzo Remohi, le pidió matrimonio tras cuatro años de relación y con un anillo prácticamente idéntico al de su gran amiga y confidente. En las redes, las llaman las princesas prometidas porque además de amigas e influencers, ambas están ya preparando sus bodas que podrían celebrarse con pocos días de diferencia durante este 2022.

Sin complejos para mostrar su fe

Igual que Tomás Páramo y María García de Jaime, Teresa e Ignacio no ocultan su fe cristiana. Hace unos meses, la infuencer llevaba a cabo por segunda vez el Camino de Santiago junto a algunos de sus grandes amigos y explicaba que para ella esos valores tradicionales formaban parte de su día a día. "Aún sigo de resaca del sentimiento de ayer. Si os digo la verdad, pensaba que no iba a poder acabarlo pero mi intención nunca fue rendirme. Y sí, hoy me siento orgullosa de mí, de mi voluntad, de mi fe, de vivir el Camino con el sacrificio y el amor en cada paso. Nos vemos pronto, Santiago, porque realmente estoy devastada pero más nueva que nunca”, escribió en octubre al llegar a la Catedral de la ciudad gallega donde termina el recorrido de esa experiencia única y con fuertes raíces religiosas.

Teresa se considera una mujer muy natural y no sigue al pie de la letra las tendencias. También reconoce que hay cosas que le gustaría cambiar de su personalidad. "Soy súper pesimista, súper, aunque no lo parezca. Todo pienso que me va a salir mal y además súmale que soy muy racional, me lo pienso todo mil veces. A veces me paso noches pensando las cosas, aunque no tengan ningún sentido. Y además este gran defecto mío, tengo que cambiarlo si o si, me lo dice mi hermano y mi novio. Me dicen: “¡No puedes vivir así!”. Y yo ya lo sé, me preocupo muchísimo por todo y es algo que sin duda tengo que cambiar", explicaba en una entrevista en la web Aboutlexymoments.

También ha vivido momentos complicados, como cuando a principios del año pasado tuvo que hacer una mudanza imprevista con su pareja por motivos ajenos a ellos y la ansiedad pudo con ella, por lo que pasó algunos días 'desparecida' de Instagram, algo que provocó la preocupación de sus seguidores. Además de Marta Lozano y María Pombo, en el grupo de amigas de Teresa se encuentran desde Dulceida, Madame de Rosa (el fin de semana pasado estuvo en su fiesta de cumpleaños en el Westing Palace de Madrid) a Laura Escanes o María Fernández Rubíes.

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