Iglesias y Montero tienen una pataleta y la intentan vender como un veto de la Ser

EFE

La necesidad de gobernar a golpe de tuit te obliga a ser ingenioso varias veces al día. Si no lo consigues, esos huecos hay que llenarlos con algo. Los avances en comisión del Congreso no son atractivas ni fáciles de vender con 140 caracteres. Así que lo más recurrente es el desagravio en forma de injusticia. El problema es que no todos los días se dispone de material suficiente, así que toca improvisar. O en su defecto convertir la anécdota en categoría. Y si cuela, cuela.

Dentro del proceso de pérdida de competencias de Iñigo Errejón, la cúpula de Podemos decide quitarle a su exsecretario general la ventana semanal que, en forma de contertulio, tenía en la cadena Ser. Su secretario general, Pablo Iglesias, había tomado la decisión hace meses. Si Errejón ya no tiene mando en plaza, para qué va a seguir predicando sus tesis en la radio, se repetía. Pero prefirió dejar pasar un poco de tiempo para que su decisión no fuera tildada de venganza revanchista tras lo acontecido en Vistalegre II.

Así llegamos a la jornada de ayer, martes 25 de abril. Tras la decisión de prohibir a Errejón participar en las tertulias de la cadena Ser, Iglesias se propone ocupar la plaza con su nueva número 2, Irene Montero. Pero confunde sus deseos con la realidad. Y esta no es otra que la decisión de la cadena Ser de no invitar a Montero a sus tertulias. Nada más y nada menos que la decisión del anfitrión de invitar a quien quiere a su programa ‘Hora 25’ y no a quien le sugieren.

La propia la directora del programa, Ángels Barceló, lo explicó en antena señalando que “la Cadena Ser no va a aceptar” que los partidos impongan a sus representantes y que Montero se ha presentado “exigiendo” participar en la tertulia, a pesar de que ya se le había comunicado “insistentemente” que no había sido invitada.

Pero Iglesias y Montero no estaban dispuestos a acatar esa decisión y se han llevado una pataleta infantil de órdago. ‘Cabreado como un mono’, el equipo directivo de Podemos maniobró para intentar convertir a Montero en mártir y le sugirió que repitiera hasta la saciedad que había sido vetada. Como si ‘Hora 25’ fuera un espacio de propaganda electoral de un medio público en el que los partidos se reparten el tiempo en base a su representación parlamentaria.

Así que Montero tiró de móvil para explicar en redes sociales su punto de vista. Lo mismo hizo su jefe Iglesias. Y para tratar de dotar de cuerpo a su queja infundada confundieron churras con merinas. “Aunque nos quieran callar, intenten vetarnos e impedir nuestra participación en las tertulias, siempre estaremos encantados de participar en todos los sitios en los que se fomente el debate democrático. En Podemos mandas tú y no Cebrián”, han señalado.


La idea de Iglesias y Montero era equiparar lo sucedido con el veto que Cebrián impuso a sus periodistas de ‘El País’ para no acudir a programas de ‘La Sexta’ tras publicar esta cadena la involucración del presidente ejecutivo del grupo Prisa en los papeles de Panamá. Un veto que sí existió, pero que de ninguna manera es equiparable a la decisión de Hora 25 de no contar con Montero para sus tertulias. La Ser quiere a Podemos en sus tertulias, pero ellos elegirán a quién invitar. Les guste o no a Iglesias y Montero quienes ayer perdieron la oportunidad de agrandar la herida abierta en el PP por la corrupción por intentar hacerse las víctimas.

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