Iglesias rectifica con tibieza su postura tras la sentencia del 'procés'

Oriol Junqueras observa a Pablo Iglesias durante la toma de posesión de sus respectivos escaños. (Photo by Angel Navarrete - Pool/Getty Images)

Entre el respeto máximo del Gobierno a la sentencia del ‘procés’ negando el debate de los indultos, o el 'Quien la hace la paga" del PP, y las críticas y rechazo de Esquerra Republicana y el PDeCAT señalando que “la democracia ha muerto” hay opiniones de todos los gustos. Y una de las más sorprendentes ha sido la de Pablo Iglesias, quien ha optado por twitter para desgranar su postura a través de un hilo. No hay más que ver cómo ha comenzado para entender que su conclusión por la sentencia no iba a gustar a todo el mundo, en especial al espectro soberanista. Porque el líder de la formación de Unidos Podemos señala casi al principio: "Antes de consideraciones de otro tipo, quiero mandar un abrazo a los condenados y a sus familias". ¿Se imaginan lo que viene después, no?

"Discrepo absolutamente de ellos, pero en las ocasiones en las que les he visitado en la prisión y cuando he hablado con ellos he podido comprobar su calidad humana y la profundidad moral de sus convicciones. La empatía tiene que ser la emoción que guíe nuestra acción política si queremos vislumbrar algún día escenarios de resolución del conflicto".

Así es. La postura de Iglesias al respecto ha variado. Algo incluso se vislumbró ayer durante la presentación oficial del programa político de Podemos para el 10-N. El partido morado sigue apostando por el "referéndum pactado como solución" para el conflicto en Cataluña, pero no serán inflexibles, no será una línea roja como sí lo fue en otras ocasiones.

El líder morado suaviza en parte su postura remarcando que la sentencia del procés pasará a la historia como "símbolo de cómo no hay que abordar los conflictos políticos en democracia" y ha hecho un llamamiento a "arremangarse" y trabajar por "reconstruir puentes" en Cataluña y buscar "imprescindible reconciliación".

Pero esos gestos no son suficientes para disimular que el 'procés' no está en la agenda de Podemos que mira con recelo los indicadores de recesión económica. Ahí sí están sus líneas rojas como ayer mismo remarcaron al declarar "indispensable" la incorporación al modelo fiscal de un impuesto para las grandes rentas, de aplicación progresiva, con el que buscan recaudar un 1% del PIB.

Este cambio de postura de Iglesias no es el primero. En una rueda de prensa concedida el día después de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, el líder de Podemos señaló: "Absolutamente, lo hemos dicho y que no haya ninguna duda, el referéndum en Catalunya es imprescindible para construir un nuevo compromiso histórico. Nosotros vamos a defender el 'sí' a un nuevo proyecto común, a que Catalunya siga como nación dentro de España y la vía que nos parece imprescindible para eso es que haya un referéndum".

Desde entonces ha ido restando importancia al asunto. Ya en 2016, durante la negociación a cuatro entre PSOE, Podemos, IU y Compromís, señaló que "El referéndum no es una línea roja, es una propuesta y, a nuestro juicio, es la mejor".

Entre medias llegó a señalar en los pasillos del Congreso que “Vamos a una situación en la que en España va a haber presos políticos”. Un término que ya no utiliza.

Y hace menos tiempo, apenas un año, Iglesias reclamó al Gobierno que mediara por los presos tras el 'no' de Junqueras a los presupuestos. Un 'no' que Iglesias trató de convertir en sí durante una reunión en el centro penitenciario.

Habiendo sentencia, y elecciones en unas semanas, Iglesias ha considerado que no es momento de calentar el ambiente ni discutir resoluciones judiciales. Apoyo anímico sí, intelectual también. Pero poco más. Iglesias busca el voto para el 10-N para colocarse como tercera fuerza política del país adelantando a Ciudadanos. Y para eso pisará menos charcos que en otras ocasiones. Le duela a quien le duela. En este caso a partidos independentistas.