Iglesias y su pelea por amarrar los socios de investidura

Agencia EFE
·4 min de lectura

Madrid, 18 nov (EFE).- El juego de presiones dentro del Gobierno por decidir hacia quién arrimarse para sacar los presupuestos ha aumentado con la nueva alianza del vicepresidente Pablo Iglesias con Bildu y ERC a cuenta de los desahucios y ha dejado claro el malestar en parte de los ministros socialistas del Ejecutivo.

Jugada a jugada, Iglesias va avanzando en el objetivo que se marcó hace unos meses de ganarse el favor de los socios de investidura para que Ciudadanos sea irrelevante en los presupuestos. Y ahí se enmarca la enmienda pactada con los grupos independentistas para prohibir los desahucios hasta 2022.

En Podemos creen que están a punto de conseguir su objetivo de escorar a Ciudadanos, mientras del lado socialista apelan a la "geometría variable" y aspiran a repetir la foto del primer trámite parlamentario de los Presupuestos, cuando Ciudadanos votó junto al Gobierno y los socios de investidura.

Iglesias parece haber decidido llevar su batalla hasta el final y por eso visibiliza una alianza que parece además estar basada en cuestiones de derechos sociales, más digeribles que los conflictos territoriales, y en concreto en materia de vivienda.

Fue Iglesias quien hace dos semanas se arrogó la voluntad de presionar dentro del Gobierno para que, mientras durase el estado de alarma, no hubiera desahucios, un asunto sobre el que negocia con el ministro socialista José Luis Ábalos la secretaria de Estado de Agenda 2030, Ione Belarra, de Podemos.

Por si la negociación interna no surtía efecto, Unidas Podemos la ha trasladado al Congreso de la mano de dos de sus socios de investidura con una enmienda a sus propios Presupuestos, presentada a sabiendas de que el PSOE "a priori" rechaza la idea.

Fuentes del grupo socialista explican que conocieron la enmienda el lunes por la noche y que el martes, antes de que se presentase, dijeron a los firmantes que estaban en contra de la propuesta.

De la iniciativa se enteró "por la prensa" el ministro con competencia en la materia, José Luis Ábalos, que ha recordado en declaraciones a los periodistas la sensibilidad del Gobierno ante el drama de los desahucios, pero ha pedido también dar seguridad jurídica para no generar incertidumbre.

Pese a no conocerla, la enmienda no ha sorprendido en la parte socialista del Gobierno por tratarse de una medida que el partido de Iglesias siempre ha defendido.

En cualquier caso, los socialistas recuerdan que 120 escaños -los del PSOE- no son 35 -los de Podemos- e insisten en que es necesario su apoyo para que la iniciativa salga adelante, porque son el grupo que sostiene el Gobierno.

El tono resignado con el que han acogido el envite algunos miembros del Gobierno contrasta con las palabras expresadas por la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que no se ha esforzado lo más mínimo por esconder su tirantez con Iglesias, a quien ha acusado de buscar "visibilidad".

"No veo preciso plantear una especie de conflicto cuando todos estamos de acuerdo en que hay que proteger a las personas vulnerables", se ha quejado la vicepresidenta, que de paso, preguntada sobre los acuerdos con ERC y Bildu, ha reconocido que ella se sentiría más cómoda si los presupuestos los apoyase el PP.

"No nos votaron para hacer amigos, sino para empujar con las fuerzas que tenemos para revertir, aunque sea parcialmente, algunas injusticias", ha escrito por su parte en redes sociales Iglesias, que ha alertado de las presiones de "los poderosos".

En Podemos creen que en los ministros socialistas hay dos almas y que una de ellas, la que representa precisamente Calviño, peleará hasta el final porque Cs entre en la ecuación.

Y la batalla es importante, porque en el entorno de Iglesias creen que quien entre en los presupuestos tendrá el camino abonado para participar en la dirección de Estado durante la legislatura y quizás en los próximos diez años, y Ciudadanos, recuerdan los "morados", ya ha apostado por gobernar con Vox y el PP en las autonomías.

Con unas cuentas en las que Unidas Podemos apenas ha podido dejar su huella, los de Pablo Iglesias buscan desmarcarse en asuntos clave como el derecho a la vivienda, la república o incluso la política migratoria, lo que ha llevado al partido en Canarias a pedir incluso la dimisión del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska.

Lourdes Velasco

(c) Agencia EFE