El huracán Iota devasta comunidades indígenas del Caribe norte de Nicaragua

Agencia EFE
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Managua, 17 nov (EFE).- El huracán Iota devastó la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN) de Nicaragua, la zona más pobre y vulnerable del país, con una población de 505.424 habitantes, en su mayoría indígenas miskitos y mayagnas, muchos de los cuales habían sido evacuados antes de la llegada del ciclón, ya degradado a tormenta tropical.

Las autoridades nicaragüenses aún no ofrecen un balance del paso del huracán por la RACN, golpeada desde anoche por Iota en categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de 5, debido a que la zona ha quedado incomunicada, sin servicio de energía eléctrica ni telecomunicaciones.

Las autoridades siguen esperando se restablezcan esos servicios, así como mejores condiciones climáticas para llegar a ese territorio caribeño, compuesta por ocho municipios.

La RACN es una zona pantanosa, boscosa y despoblada para sus 33.106 kilómetros cuadrados de extensión -un poco más grande en tamaño que Bélgica, El Salvador e Israel-, y sus suelos se hallaban saturados tras ser embestido por el huracán Eta, también en categoría 4, el pasado 3 de noviembre.

ZONA AFECTADA, AISLADA

Bilwi o Puerto Cabezas, la principal ciudad de la RACN, se encuentra incomunicada y sin energía eléctrica desde anoche tras las torrenciales lluvias y los huracanados vientos provocados por Iota, que también averió los servicios de telecomunicaciones, según confirmó el estatal Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor).

Iota, clasificado como un huracán "extremadamente peligroso", dejó sin techo algunos de los principales edificios de Bilwi, donde se habían refugiado 38.000 de las 40.000 personas evacuadas en 250 centros de albergue.

Uno de los edificios que quedó a la intemperie fue el Hospital Provisional de Bilwi, lo que obligó a las Fuerzas Armadas a trasladar a un lugar más seguro a los pacientes, así como al personal de salud.

Sedes religiosas, escuelas que fungían como centros de albergue y viviendas también perdieron sus techos, algunos de los cuales amenazaron la vida de personas que se arriesgaban a andar en la calle en medio del vendaval, según informaron diferentes pobladores de Bilwi, en sus redes sociales.

Algunas de las viviendas que habían sido reparadas 13 días antes, tras el paso de Eta, fueron tumbadas por Iota, y la misma suerte corrieron decenas de árboles, igual que el tendido eléctrico y de telefonía, indicó el Sistema Nacional para la Prevención Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred).

ZOZOBRA POR AFECTADOS

El colapso de las telecomunicaciones en el Caribe mantiene en zozobra a las familias del Pacífico, debido a que no se sabe nada de las poblaciones caribeñas afectadas por Iota.

"Tenemos serias afectaciones con los servicios de telecomunicaciones en la zona debido a que Columbus Networks, proveedor de servicio de telecomunicaciones de banda ancha, realizaron corte terrestre, se encuentra fuera de servicio por inundación en su central, ubicada en Puerto Cabezas (jurisdicción de Bilwi)", explicó Telcor, en una declaración.

Según el ente rector de las telecomunicaciones en Nicaragua, el corte se sumó a otros daños que afectaron a los operadores que brindan el servicio en la RACN.

Las otras afectaciones citadas por Telcor fueron la "falta de suministro de energía, corte de fibras ópticas por los vientos fuertes y caídas de postes (de luz), radios enlaces desalineado por la fuerza de los vientos".

Al menos 34 localidades de la RACN y del norte de Nicaragua, zona afectada por Iota, permanecen incomunicadas, además sin acceso por la vía terrestre por daños en la infraestructura y crecidas de los ríos, según el informe preliminar.

GOLPEÓ COMUNIDADES VULNERABLES

El ojo de Iota tocó tierra el lunes a las 22.00 hora local (04.00 GMT del martes), en Haulover, al sur de Bilwi, donde habitan unas 350 familias con 1.750 personas, en su mayoría indígenas de origen miskito.

Haulover es una comunidad dedicada a la pesca artesanal y al turismo, y hasta el momento se desconocen los daños que dejó el huracán que golpeó esa zona con vientos de 250 kilómetros por hora.

La RACN es habitada por indígenas miskitos, mayagnas, creoles y mestizos, que hablan español, inglés criollo y lenguas autóctonas, y en sus comunidades rurales sus habitantes viven principalmente en casas construidas a base de madera, levantadas sobre pilotes para protegerse de las inundaciones debido a que es una zona donde llueve hasta nueve de los doce meses del año.

Iota, ya degradado a tormenta tropical, también causó inundaciones en la zona Pacífico de Nicaragua, debido a la crecida de ríos, como producto de la circulación de sus vientos, en contra de las manecillas del reloj.

Las autoridades mantienen la alerta roja para el Caribe de Nicaragua, y la amarilla para el resto del país, ya que no descarta un desastre mayor.

(c) Agencia EFE