La huella de Margarita Salas: La escuela de los 'margaritos'

Ana M. Abril Gallego, Directora del Departamento de Didáctica de las Ciencias, Universidad de Jaén
Margarita Salas con algunos de sus discípulos el 15 de diciembre de 2017 en la celebración del 50 aniversario de Phi-29

Mucho se ha escrito, y se seguirá haciendo, de la gran influencia que Margarita Salas ha tenido en la ciencia actual. Su influencia se centra en el campo de la biología molecular, tanto en el ámbito nacional como internacional. Pero desde estas líneas quisiera destacar su gran efecto en la formación de científicos, algo en muchos casos olvidado por el foco mediático.

El mayor legado que, para mí, ha dejado Margarita Salas, es la gran red de personas que responden al apodo de “margaritos”. Están diseminados por toda España, por todo el mundo, en múltiples campos del conocimiento y en muy diferentes ámbitos.

Ante todo, Margarita Salas ha sido maestra, con mayúsculas, en el más amplio sentido de la palabra. La definición que ofrece la RAE recoge lo que fue la bioquímica:

“Dicho de una persona de mérito relevante entre las de su clase, persona que enseña una ciencia, arte u oficio”.

Margarita Salas ha enseñado ciencia, arte y oficio. Enseñar, una de las actividades más generosas, pero a veces la más difícil. Enseñar no tiene por qué implicar aprender, aunque con mucha frecuencia se conectan las dos palabras (enseñanza-aprendizaje), con un guion que parece unir las dos acciones irremediablemente. Pero no, hay maestros que enseñan, pero sus discípulos no aprenden. No es el caso. Con Margarita se aprende, se aprende de ciencia y se aprende sobre ciencia.

Guía para enseñar sobre ciencia

Actualmente la enseñanza de las ciencias en niveles obligatorios de educación tiene dos objetivos. Uno es formar personas que se dediquen a desarrollar ciencia de élite. El otro es alfabetizar científicamente a la población. En ambos casos es importante la enseñanza de contenido científico, pero más importante si cabe es la enseñanza de cómo se desarrolla la ciencia y cuál es su naturaleza.

La afirmación anterior resulta evidente si pensamos en la facilidad con la que se puede acceder a través de internet a fuentes (fidedignas) de contenido científico. Pero lo difícil es comprender cómo se hace ciencia, cómo ha evolucionado o cuál es la naturaleza del conocimiento científico. Es con esta segunda forma de acercarse a la ciencia como los aprendices se motivan, ya no a hacer ciencia, sino a ser investigadores.

La mejor forma de aprender sobre ciencia es haciéndola con buenos profesionales. La necesidad de una hipótesis de partida basada en conocimiento previo, de un experimento cuidadosamente diseñado en función de las variables a estudiar, la inclusión de los controles adecuados, la extracción de conclusiones pertinentes y la extrapolación de los resultados de tu sistema estudiado a otros sistemas son acciones que te capacitan para abordar casi cualquier problema que se plantee en el ámbito científico.

Margarita Salas siempre se ha esforzado por guiar y acompañar el camino en el desarrollo de tu conocimiento sobre ciencia. Desde el mismo momento de plantear tu investigación su puerta estaba abierta para discutir el resultado de cualquier experimento, debatir cuál podría ser la mejor forma de confirmar ese resultado y avanzar en el planteamiento de nuevas hipótesis. Desde ese momento inicial, hasta la revisión de la coma que le faltaba a tu texto final, ejercía de guía en tu desarrollo profesional sobre ciencia.

Incrementar el nivel de autoeficacia

Otro aspecto muy importante en la enseñanza ofrecida generosamente por Margarita Salas está relacionado con el nivel de autoeficacia de sus discípulos.

Haciendo de una historia larga una corta, el nivel de autoeficacia es un concepto que indica cómo de capaz se ve un aprendiz para aplicar lo aprendido. Este nivel de autoeficacia influye sobre sus creencias, y a su vez modifica su forma de proceder. Es decir, si aprendo a hacer algo con un nivel alto de autoeficacia, seré más capaz de aplicarlo en la práctica. Además, si esta práctica evidencia una ganancia con respecto a mi forma de proceder anterior, modificaré mis creencias, lo que seguirá aumentando mi nivel de autoeficacia.

La terminología anteriormente expuesta se utiliza en el campo de la formación de docentes, aunque puede trasladarse al ámbito de la formación de investigadores. Aprender al lado de Margarita Salas incrementa los niveles de autoeficacia de sus aprendices. Así, éstos han sido capaces de transferir su conocimiento a ámbitos muy dispares, dentro de la biología molecular, o fuera, con esa convicción de ser capaces de hacerlo.

Consecuencias personales y sociales

Enseñar sobre ciencia y proporcionar niveles elevados de autoeficacia son dos aspectos que han tenido un gran efecto en los “margaritos”. Pero, aunque el desarrollo profesional experimentado ha influido en la persona, también ha incidido sobre la sociedad en la que han aplicado su conocimiento.

Desde que Margarita Salas llegó a España a finales de los 60 del siglo pasado, ha participado en la formación de decenas de personas. Si nos fijamos solamente en las tesis doctorales dirigidas directamente, estas rondan las 40. Si contabilizamos las personas con las que ha compartido trabajos de investigación publicados, podemos estimar por lo bajo en unas 250. Si atendemos a la distribución geográfica, han accedido a su maestría investigadores de todo el territorio nacional y de otros muchos países tanto europeos como no europeos.

Pero la dispersión de su proceder como maestra a la sociedad no queda aquí. Cada uno de sus discípulos ha hecho escuela. Margarita Salas ha formado a varias generaciones de científicos, y estos a su vez a otros muchos (a veces bromeaba diciendo que algunos de nosotros éramos ya no hijos, sino nietos o biznietos de Phi-29).

El 15 de diciembre 2017 se celebró en el Centro de Biología Molecular “Severo Ochoa” el 50 aniversario de Phi-29, y allí nos encontramos algunas personas de diferentes generaciones. Pude admirar la gran red de científicos que Margarita había formado. Allí se encontraron directores (o personas que lo habían sido) de varios de los centros o institutos de investigación punteros en España. Estaban además los líderes de grupos de investigación potentes en el ámbito nacional e internacional, o investigadores que están formando parte de ellos. Y también había descendientes de esta formación científica que han aterrizado en diversos campos del saber algo más alejados de la biología molecular.

Los caminos profesionales de las personas formadas por Margarita Salas pueden ser más o menos afines a la biología molecular aprendida en su laboratorio, pero lo que está claro es que, el conocimiento adquirido sobre ciencia, o la autoeficacia desarrollada para su profesión, les han permitido abordar cualquier reto con la ilusión y la convicción de éxito transmitidos por la maestra Margarita Salas.