Hong Kong, hacia su undécimo fin de semana de protesta con marchas prohibidas

Vehículos de la Policía Armada Popular (PAP) reunidos en el Centro Deportivo de la Bahía de Shenzhen en Shenzhen, provincia de Guangdong, China. China ha desplegado un gran número de paramilitares frente al puerto, frontera con Hong Kong. EFE/EPA/Alex Plavevski

Hong Kong / Pekín, 16 ago (EFE).- Hong Kong comienza hoy su undécimo fin de semana consecutivo de protestas en un ambiente de tensión, durante una semana que ha visto movimientos de tropas chinas en la frontera con la ciudad autónoma y cientos de vuelos cancelados en el aeropuerto.

Hasta la noche del domingo (hora GMT +8), hay al menos cinco marchas convocadas, una de ellas de apoyo a Pekín, y al menos tres de las prodemocráticas sin contar con el visto bueno policial en el formato inicialmente propuesto, lo que podría resultar en los ya habituales encontronazos entre asistentes y agentes del cuerpo.

Los enfrentamientos entre policía y manifestantes han ido creciendo en virulencia desde junio y, mientras el sector prodemocrático pide una investigación independiente sobre brutalidad policial en la dispersión de las protestas, Pekín ve "indicios de terrorismo" en la actitud de algunos manifestantes violentos.

El pistoletazo de salida de las marchas de protesta de este fin de semana será hoy viernes a las 20.00 hora local (12.00 hora GMT) con una manifestación convocada por estudiantes universitarios e internautas bajo el lema "Apoya Hong Kong. El poder, para el pueblo".

En ella participarán pesos pesados de la oposición hongkonesa, como el activista Joshua Wong, la abogada Margaret Ng o la cantante y activista Denise Ho.

Una de las peticiones previstas en esa manifestación será que "el Reino Unido declare incumplida la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984, un tratado internacional vinculante" por el que Pekín se comprometió a respetar los derechos y libertades de Hong Kong durante 50 años desde la recuperación de su soberanía (en 1997).

La segunda demanda es que el Congreso de EE.UU. y el Parlamento del Reino Unido, antigua metrópolis de la ciudad autónoma, impongan sanciones a las personas responsables o cómplices en la "supresión de derechos y libertades en Hong Kong".

En la mañana del sábado, a las 11.00 hora local (03.00 GMT), comenzará una marcha de profesores hasta la residencia de la jefa del Ejecutivo hongkonés, Carrie Lam, mientras que a las 15.30 (07.30 GMT) está prevista otra protesta entre Hung Hom y Kwan Wan, zonas populares entre los turistas chinos.

Ninguna de ellas cuenta con autorización policial.

Más tarde, a las 17.00 (09.00 GMT), comenzará un mitin de apoyo a la postura gubernamental de Hong Kong y Pekín.

Según el diario oficialista China Daily, "se espera una gran multitud para decir no a la violencia y sacar la ciudad del filo de una situación peligrosa de la que han alertado muchos".

El código de vestimenta del cartel propone que la gente se vista de blanco o azul, en contraste con el negro por el que optan los manifestantes prodemocráticos hongkoneses.

Blanco fue también el color del que vestían los supuestos miembros de mafias que el pasado 21 de julio apalearon de manera indiscriminada a los viajeros que pasaron por la estación del metro hongkonés de Yuen Long a la hora del regreso de una manifestación.

Ya el domingo a las 14.30 (06.30 GMT), se espera la más multitudinaria de todas las manifestaciones, convocada por el Frente Civil de Derechos Humanos, con el fin de la brutalidad policial como tema central, y que tampoco ha sido autorizada por la policía más que en formato de mitin.

Esta manifestación será el colofón de una semana que comenzó con la ocupación de una terminal del Aeropuerto Internacional de Hong Kong, uno de los más concurridos de Asia, por parte de manifestantes, lo que llevó a cancelar cientos de vuelos durante el lunes y el martes.

Un requerimiento judicial puesto en marcha el miércoles logró que se limitara la entrada de manifestantes al aeropuerto, que ya ha recuperado la normalidad.

Además, poco más allá de la frontera con China, en la ciudad limítrofe de Shenzhen, fueron fotografiados este jueves cientos de vehículos militares chinos.

A pesar de los nervios que estas maniobras han provocado en Hong Kong, la prensa oficial china asegura que no repetirá las escenas de Tiananmen de 1989, cuando cientos de manifestantes perdieron la vida por el fuego de los militares, aunque deja abierta la puerta a la intervención en caso necesario.

Y en medio de la marejada, un par de llamamientos: al amor y a la paz.

Al amor, a través de los espacios de publicidad de los medios impresos hongkoneses por parte del empresario más rico de la ciudad, Li Ka-shing, en los que ha pedido "parar la indignación y la violencia en nombre del amor" ya que -dice el anuncio de manera ambigua- "la mejor de las intenciones puede llevar al peor de los resultados".

Además está el llamamiento a la paz, con la colocación de una bandera en pos del entendimiento entre los manifestantes hongkoneses y las autoridades locales y pekinesas en la cima de un rascacielos hongkonés por el "Hombre Araña" francés Alain Robert, quien trepó hasta la cumbre por la fachada del edificio.

Las protestas en Hong Kong comenzaron en marzo pasado frente a la iniciativa de las autoridades locales de promulgar una ley de extradición que, según sus opositores, podría servir para que disidentes políticos y sectores críticos con el régimen comunista fueran trasladados a China para ser juzgados sin garantías.

Sin embargo, desde que a principios de julio, el Gobierno de Hong Kong declarara "muerta" la tramitación de la propuesta de ley de extradición, las demandas han ido ampliándose.

Éstas son la retirada total de la polémica propuesta ley de extradición que dio inicio a las protestas, la retirada de la calificación de "revuelta" a las manifestaciones del 12 de junio, la liberación incondicional de los manifestantes arrestados, la investigación independiente de la brutalidad policial para disipar las protestas y la introducción del sufragio universal.

Las manifestaciones han movilizado a cientos de miles de personas desde junio y han estado acompañadas de represión policial, para aplacar los intentos de los manifestantes de entorpecer el curso normal de la ciudad con huelgas y ocupaciones de edificios oficiales, comisarías, estaciones de metro o el aeropuerto.