Hong Kong cumple 25 años de su retorno a China, con la promesa de libertades en deuda

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© Servicios de Información de Hong Kong/Vía Reuters

El presidente de China Xi Jinping llegó este 30 de junio a Hong Kong, para conmemorar los 25 años de la devolución de la isla por parte de Reino Unido a Beijing. Pero la fecha llega en momentos en que los hongkoneses ven agotadas las promesas de autonomía y tras recientes años convulsos que detonaron multitudinarias protestas para abogar por los derechos democráticos. Sin embargo, no lograron impedir la ampliación de poderes del Gobierno chino.

Bajo un fuerte dispositivo de seguridad, llegó este 30 de junio el presidente chino Xi Jinping a Hong Kong, la primera salida de su país tras dos años y medio de pandemia. El motivo: la conmemoración de los 25 años de devolución de la isla a Beijing, de manos del Reino Unido.

A su llegada, Xi ofreció un breve discurso en el que aseguró que “en los últimos años, Hong Kong ha atravesado varios desafíos severos uno tras otro, y los ha vencido", en referencia a las protestas a favor de la democracia que desde 2019 sacudieron al territorio.

Algunos simpatizantes del mandatario ondearon banderas chinas y hongkonesas en la estación de tren a la que arribó y corearon frases de bienvenida, mientras él junto a su esposa, eran recibidos por la jefa del gobierno local, Carrie Lam.

Pero para gran parte de los 7,4 millones de habitantes de Hong Kong, el aniversario de su devolución a Beijing dista mucho de ser una celebración. Pese al rechazo al dominio chino, y contrario a las multitudinarias movilizaciones de los últimos años para defender las libertades, los activistas no se manifestarán.

Uno de los más destacados, Avery Ng Man-yuen, de la Liga de Socialdemócratas, publicó en sus redes sociales: "Lo siento. Actualmente estoy en la cárcel", un mensaje retomado por el diario 'South China Morning Post'.

La Ley de Emergencia Nacional impulsada por Beijing y aprobada en 2020 ha privado de la libertad a decenas de manifestantes. Los principales grupos pro-democracia anunciaron que no se expresarán en las calles, pues aseguran que sus integrantes se encuentran vigilados en sus viviendas.

Con la nueva legislación, la Administración de Xi se aseguró de desactivar públicamente las voces de rechazo y dejó a las figuras de activistas más destacadas en el exilio o en prisión.

"Después del viento y la lluvia, Hong Kong resurgió de las cenizas y mostró una fuerte vitalidad", describió el mandatario chino sobre los últimos años en que miles aún marchaban en un intento por frenar el dominio de Beijing.

Las libertades de Hong Kong en el limbo, mientras miles buscan emigrar

Cuando los británicos entregaron Hong Kong a Beijing en 1997, fueron prometidos 50 años de autogobierno y libertades de reunión, expresión y prensa que no están permitidas en China continental, gobernada por el Partido Comunista.

Pero ese período se agota. La plena integración con China de la excolonia británica está prevista para 2047.

Ese camino ha sido forjado especialmente en los últimos años, con los que Beijing ha estado expandiendo su influencia y control. Esos movimientos parecieron acelerarse por las protestas masivas a favor de la democracia en 2014 y 2019.

Ahora, las escuelas deben brindar lecciones sobre patriotismo y seguridad nacional y algunos libros de texto nuevos niegan que Hong Kong haya sido alguna vez una colonia británica, pero estos son solo algunos ejemplos. El dominio se expande en todos los niveles del futuro del territorio.

Las reformas electorales han asegurado que ningún legislador de la oposición, solo aquellos considerados "patriotas" por Beijing, estén en la legislatura de la isla, silenciando debates que alguna vez estuvieron enfocados sobre cómo administrar el gran centro financiero asiático.

Recientemente, China nombró a John Lee, un funcionario de seguridad de carrera, como sucesor de la directora ejecutiva Carrie Lam. Justamente, Xi estará presente en su posesión este viernes 1 de julio.

La prensa tampoco queda por fuera del dominio chino. La libertad de informar ha sido atacada y los periódicos a favor de la democracia abiertamente críticos del gobierno, como 'Apple Daily', se han visto obligados a cerrar. Su editor Jimmy Lai se encuentra en la cárcel.

Antes del traspaso, a muchos en Hong Kong ya les preocupaba que la vida cambiara cuando Beijing asumiera el poder. Miles obtuvieron la residencia en otros lugares y algunos se mudaron al extranjero. Durante la primera década, tales medidas parecían exageradas pues este bastión del capitalismo en la costa sur de China parecía mantener sus libertades y la economía estaba en auge.

Pero ante el nuevo panorama, muchos han acelerado sus procesos para abandonar su lugar de origen.

“Creo que no hay esperanza porque el gobierno tiene el poder absoluto (…) Nosotros, los pequeños ciudadanos, no tenemos mucho poder para oponernos a ellos o cambiar la situación”, dijo Alex Siu, un ingeniero de servicios de construcción, que nació en Hong Kong y se mudó a Manchester, Reino Unido, en 2020.

John Burns, profesor honorario de política y administración pública en la Universidad de Hong Kong, se mostró escéptico de que Beijing alguna vez permitiría a Hong Kong la democracia plena o el sufragio universal, objetivos consagrados en la Ley Básica en el momento de la entrega, en 1997.

“Hong Kong iba a convertirse en parte de un gobierno local de un país autoritario gobernado por un partido leninista. ¿Cómo podría ser una democracia parlamentaria al estilo occidental?” cuestionó Burns.

Los intentos por abandonar la isla no se detienen. Hace solo dos semanas, el Centro de Convenciones de Hong Kong, el lugar escogido por Xi para celebrar el aniversario de la devolución, fue también el escenario de un evento de inmigración internacional en el que participaron cerca de 50.000 ciudadanos. Entre los principales destinos buscados están Australia, Reino Unido e Irlanda.

Kurt Tong, excónsul general de EE. UU. en Hong Kong señaló que los cambios reflejan la creciente insatisfacción de Beijing con las autonomías defendidas en la isla. Un retroceso en las ganancias chinas sobre Hong Kong resulta imposible.

Con Reuters, AP y EFE

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