Los hombres detrás de Carmen Mola: "Las novelas no tienen sexo"

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De izquierda a derecha, Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez, los escritores tras el pseudónimo Carmen Mola, después de ganar el Premio Planeta de Novela 2021. (Photo: Europa Press News via Getty Images)
De izquierda a derecha, Jorge Díaz, Antonio Mercero y Agustín Martínez, los escritores tras el pseudónimo Carmen Mola, después de ganar el Premio Planeta de Novela 2021. (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Jorge Díaz (Alicante, 1962), Antonio Mercero (Madrid, 1969) y Agustín Martínez (Lorca, 1975) están cansados, pero se les nota liberados. Tras cuatro años de mentiras a todo el mundo en su círculo más íntimo, por fin pueden decir que Carmen Mola, la escritora superventas de novela negra, son ellos. Son los ganadores del Premio Planeta 2021, dotado con un millón de euros, por la novela La Bestia.

Se acostaron un poco más ricos y se han despertado, aunque dicen no saberlo, con el enfado de muchos que ven en la resolución del misterio de la Elena Ferrante española una historia de oportunismo e incluso un ejemplo nítido de heteropatriarcado. Son las 9 de la mañana en Barcelona, y no han tenido tiempo todavía para poner sentimientos en común entre ellos, mucho menos, dicen, para atender a la polémica que ha rodeado su galardón.

“No hemos visto nada y no sé si tendremos tiempo en los próximos tres meses”, reconoce Jorge Díaz, “pero sabíamos que iba a pasar, porque hemos llegado a un punto en la sociedad en el que, hagas lo que hagas, siempre va a haber alguien en contra”. El mayor de los integrantes del triumvirato que ideó y da aliento a Carmen Mola sostiene además que “las novelas no tienen sexo”. “¿Te gusta la novela? Pues no pienses en quién la ha escrito. ¿No te gusta la novela? Pues tampoco pienses en quién la ha escrito. Una novela es una novela y no importa quién la ha escrito”, defiende.

Las novelas no tienen sexo. ¿Te gusta? No pienses en quién la ha escrito. ¿No te gusta? No pienses en quién la ha escrito.

Lo que para casi todo el mundo era una autora envuelta en misterio y un fenómeno superventas, para ellos ha sido un ejercicio literario de origen un tanto azaroso (“se llama Carmen Mola porque el nombre de Carmen mola”) que les ha hecho crecer como autores y, dicen, romper prejuicios en el mundo de la literatura.

“Yo creo”, apunta Mercero, “que con Carmen Mola hemos conseguido, con una enorme naturalidad, derribar el prejuicio de que la autoría de una novela tiene que ser única”. Díaz le refuerza. “Yo leo a Carmen Mola ahora”, confiesa, “y ya no sé qué era mío, qué de Antonio o qué de Agustín”. “Hemos hecho creo una reivindicación del trabajo colectivo en un mundo cada vez más individualista. En un mundo donde en teoría el ego cuenta mucho, es bueno que en algunos momentos hayamos podido renunciar a él para decir: “bueno, pues tienen razón los otros dos, y yo me callo”, asegura.

Esa defensa de la autoría colectiva la lleva Martínez hasta el final, cuando asegura que las novelas de Carmen Mola no podrían haberlas escrito ninguno de los tres sin los demás. “Todo es fruto de esta combinación”, defiende vehementemente, “porque los tres llevamos al menos veinte años escribiendo para televisión y yo, personalmente, donde he aprendido ha sido con mis compañeros. Siempre. Me he formado con el talento de los demás”.

El desenmascaramiento de Carmen Mola no va a significar, de momento, la muerte de Elena Blanco, la protagonista de La novia gitana (2018), La red púrpura(2019) y La Nena (2020) sus tres novelas publicadas en Alfaguara, sello rival de Planeta. “Hay una nueva novela, Las madres, a la que estamos dando los últimos retoques”, explica Díaz y Martínez le habla directamente a la parroquia que ya se ha creado en torno a la protagonista de sus historias. “Mientras haya lectores, por un lado, y mientras nosotros nos lo pasemos tan bien como hasta ahora, habrá Carmen Mola y habrá Elena Blanco”, asegura. ¿En Alfaguara? “En Alfaguara. Ahí estará Elena Blanco”.

En Planeta, la andadura de Carmen Mola comienza con La Bestia, una novela de otro género y más ambiciosa, distinta a lo que las seis manos de la autora ficticia habían escrito hasta ahora. “Queríamos que Carmen Mola creciese”, explica Martínez. El resultado es un thriller histórico ambientado en el Madrid de 1834, una ciudad cercada por la Primera Guerra Carlista y por el cólera y conectada con la ciudad contemporánea azotada por el coronavirus.

“En cuanto encontramos ese año y todo lo que estaba pasando”, recuerda Díaz, “dijimos ‘Aquí’. Teníamos una situación terrible, teníamos además esos puntos en los que la Historia está a punto de cambiar pero no ha cambiado y tenemos esa lucha entre el mundo antiguo que no muere y el nuevo que no nace... Hay ahí un terreno de nadie en el que hay conflicto, y el conflicto es oro para escribir”.

Mientras haya lectores y mientras nosotros sigamos pasándonoslo también como lo hemos pasado, seguirá Carmen Mola y seguirá habiendo Elena Blanco

En La Bestia, que va cambiando de protagonista a medida que avanza, se entrecruzan dos historias después de que una niña aparezca descuartizada. Por un lado, la de un periodista “que quiere ser como Larra y que empieza a hurgar en un tema al que nadie está mirando y por el otro, la de Lucía, una niña pobre que acaba de quedarse huérfana porque su madre ha muerto de cólera y cuya hermana pequeña desaparece y teme que pueda ser la próxima víctima”.

“Una vez visto el resultado de la novela”, reflexiona Mercero, “me da por pensar cómo no se nos había ocurrido antes, porque el tema recurrente de Carmen Mola es el del retrato de la violencia, y no hay siglo más violento que el siglo XIX. Es tremendo. Estaban amotinándose todo el rato, revueltas sangrientas, una violencia brutal en las calles... Y nosotros que buscamos la violencia en el mundo actual con Elena Blanco... ostras, en el siglo XIX no había que ir a buscarla, la violencia te salta a la cara a nada que te pones a documentarte”.

La Bestia, que se publicará el próximo 4 de noviembre, está poblada por una amplia galería de personajes pero es el nombre de uno de ellos el que provoca una sonrisa especial en los autores: Donoso. “Es un policía que ayuda a la niña huérfana… Tuerto, amargado… “, lo esboza Mercero. ¿Es Donoso el próximo Elena Blanco? “La posibilidad está ahí”, se reservan.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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