Un hombre se ha dedicado a cruzar serpientes y ahora convive con decenas en su palacio

‘LA SALA DE LAS SERPIENTES’, reza un cartel en letras mayúsculas junto a una estancia en el jardín del palacio de Faisal Malaikah, en la ciudad de Yeda (Arabia Saudí). Allí, este director ejecutivo de una compañía financiera de 35 años guarda más de 100 pitones reticuladas. “Hay gente que colecciona piedras preciosas, coches o pinturas clásicas. A mí me gusta coleccionar arte vivo”, cuenta a AFP.

Este empresario creció fascinado por las serpientes y en los últimos años ha invertido mucho dinero, tiempo y esfuerzo en su curiosa afición. Se dedica a cruzarlas para conseguir ejemplares únicos de colores nunca antes vistos. Algunas de las que tienen costarían unos 85.000 euros, pero, pese a que son muy apreciadas en la industria de la moda, no las vende.

Originaria del sudeste asiático, las pitones reticuladas son las serpientes más largas que existen, pudiendo sobrepasar en algunos ejemplares los 8 metros de longitud y los 250 kilos de peso. La mayor de las que tiene Malaikah mide 6 m y pesa 100 kg.

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