¡HOLA! entra en exclusiva en la gran boda del año: el 'sí, quiero' de Ana Boyer y Fernando Verdasco

Ha sido una boda tan discreta que aún está rodeada de magia y misterio... Las cábalas sobre el cómo, el dónde y el cuándo han ocupado a los medios de comunicación desde que ¡HOLA! anunciara la noticia. Y será sólo en ¡HOLA! donde podrá verse, el próximo martes, el reportaje más completo con todas las imágenes de la romántica y divertida celebración... el 'sí, quiero' de Ana Boyer y Fernando Verdasco. Ahora, en exclusiva, en Hola.com, te comenzamos a contar algunos de los detalles más esperados sobre el cómo, dónde y cuándo fue la gran boda del año.

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En ¡HOLA!, Ana Boyer y Fernando Verdasco nos anuncian su boda

Dónde

En la isla de Mustique, un paraíso tropical de propiedad privada al que sólo puede accederse en avioneta o en barco. Aquí Pippa Middleton, hermana de la Duquesa de Cambridge, pasó su viaje de novios.

Ana Boyer y Fernando Verdasco alquilaron para su boda una villa preciosa, de estilo caribeño, situada al norte de la isla, en lo alto de una colina desde la que se disfruta de unas preciosas vistas y que tiene siete suites, chef privado, dos enormes terrazas y está protegida por cuatro acres de jardines tropicales. El día de la boda, en la terraza principal, alrededor de la piscina infinita y mirando al mar, se dispusieron dos grandes mesas alargadas para 30 personas cada una. Cuando cayó la noche, para la fiesta, se desplegaron guirnaldas de luces, como las de las ferias, con una carpa imaginaria bajo la que bailaron a la luz de las estrellas de la noche caribeña.

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En ¡HOLA!, Ana Boyer nos descubre los detalles de su boda en una isla privada del Caribe

Cómo

Como quisieron. Por la iglesia, en familia y en una ceremonia y celebración llenas de romanticismo. A miles de kilómetros, en un lugar donde todo tenía sentido porque allí Ana guarda algunos de los recuerdos de las vacaciones más felices junto a su padre, Miguel Boyer, al que lógicamente echó mucho de menos en este día.

Fue una boda muy personal... no había nada estereotipado y todo se hizo al gusto de los novios, con su sello y su personalidad. Las flores se hicieron traer desde una isla cercana, los tarjetones estaban escritos por Isabel Preysler, parte de la decoración de la mesa se trajo desde Madrid, el coche nupcial fue un divertido y pequeño Fiat 500 descapotable y las familias se sentaron entremezcladas, dejando claro que la relación es buenísima.

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Y fue también una boda con mucho encanto. La iglesia no era precisamente una catedral... era diminuta, de bambú, prácticamente invisible por estar cubierta de vegetación, con bancos de mimbre y madera en el que un sacerdote amigo de los novios, que viajó desde España, ofició el matrimonio.

Cuándo

Ni se habían casado antes en secreto, ni tuvieron que adelantar la boda por aviso de mal tiempo. Lo cierto es que el jueves 7 de diciembre siempre fue la fecha elegida para el 'sí, quiero'. No son, por tanto, ciertas las informaciones que han salido publicadas y que apuntaban a que se vieron obligados a alterar sus planes. El plan nunca varió, el jueves a las tres en punto de la tarde, como así fue. Y tampoco hubo temporal: amaneció un día radiante, con algo de viento pero con una temperatura muy agradable.

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