La historia detrás de las viñetas más virales de Instagram

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Una de las viñetas de 'Un libro contigo', de 72 kilos. (Photo: PlanB)
Una de las viñetas de 'Un libro contigo', de 72 kilos. (Photo: PlanB)

Si no eres parte de los casi dos millones de seguidores que 72 kilos tiene en Instagram, es muy posible que en algún momento vagando por esa u otra red social te hayas topado con alguna de sus coloridas viñetas con monigotes pequeñitos en negro.

El nombre artístico del ilustrador Óscar Alonso (Bilbao, 1983) surgió de un reto con sus amigos hace 13 años: “Me aposté que era capaz de bajar 20 kilos en un año. Pesaba 92 porque llevaba una vida un poco desordenada en cuanto a nutrición y ejercicio”. Sus amigos no creían que lo conseguiría, pero él se ayudó de un blog que llamó como su meta, 72 kilos, para contar con viñetas diarias su “camino”.

Lo consiguió, pero como le había gustado ese proceso de dibujar todos los días las cosas que le pasaban, siguió haciéndolo. “Hablé de correr, de la bici, y ahí empecé a tener un poco más de visibilidad. Cuando empecé a hablar de relaciones humanas, llegaron más y más seguidores y hasta ahora”.

Su éxito es tal que ahora vive de ello. Como recuerda, estudió Publicidad y Comunicación audiovisual y aunque siempre le había gustado dibujar, no tenía formación, solo afición: “Entrar en una papelería era como entrar en un casino, un sueño, y siempre salía con algo”.

“Empecé a trabajar en una agencia de publicidad y estuve como creativo 15 años. En enero de este año decidí que el proyecto de 72 kilos estaba funcionando bien y que podía dedicarme a ello y dejar la agencia”, cuenta sobre su giro vital. “En las agencias hay una jerarquía, un cliente, y un proceso muy largo en el que el 1% de las ideas que a mí me gustaban terminaban saliendo. Esa frustración se veía equilibrada por este proyecto”, añade.

Ahora no solo colabora con marcas y publica en revistas, sino que acaba de lanzar su tercer libro, una propuesta de lo más especial porque está ‘a medio hacer’. En Un libro contigo (PlanB) Alonso propone y el lector puede escribir, dibujar, completar, volcarse... lo que cada cual decida.

Como él resume, es una especie de “cuaderno de trabajo” para “embarcarles en esa aventura de tener ideas y de preguntarte a ti mismo cosas que sientes”. Su comunidad es parte activa del libro y, de hecho, sus seguidores fueron quienes escogieron la portada definitiva. Además, ya está recibiendo fotos que algunos lectores han hecho de las páginas que han completado y quieren compartir con él: “Planteas algo desde un libro, que es algo analógico, y de repente se convierte en una conversación muy interesante”.

En el libro trata temas como la muerte, el orden de las prioridades o el autoconocimiento. Todo el contenido lo ha creado él, apoyado en su experiencia personal: “Desde hace un año estoy asistiendo a terapia con un psicólogo porque lo creía necesario. Estas preguntas que él me ha hecho son claves para que yo pudiera contestarme, conocerme mejor y resolver algunos de mis problemas. Y eso lo he puesto de una forma parecida en este libro, con dibujos y viñetas”.

Se confiesa defensor del ‘todo va a salir bien’, como plasma en una de las páginas: “A veces es un poco irreal que todo va a salir bien, pero estar predispuesto a que salga bien ayuda. La gente negativa existe y no va a cambiar porque está configurada de esa forma; que haya un contrapeso y un equilibrio”.

Para inspirarse, lleva siempre consigo un cuaderno para apuntar lo que se le ocurre “o en el propio móvil”, cuenta. “Cuando me siento a plasmar eso que he ido recolectando, dibujo en un iPad. Cuando tengo mucho más tiempo, tengo folios y colores y hago collages, e intento coger de aquí y allá y tener en mi estudio un montón de herramientas que me ayudan a no siempre pensar lo mismo. Es un poco como un recreo donde no hay nada que está mal y pod ir viendo qué cosas raras se pueden incorporar, como un pequeño laboratorio”.

En aras de esa creatividad, señala que no intenta “encontrar la tecla” de qué viñetas generan más likes, porque sería “un poco un círculo vicioso”, y es su hermano quien le ayuda a gestionarlas: “Intentar que todo fuera existoso te llevaría a no decir cosas que te gustan a ti o contar estados de ánimo... Intento alejarme de las redes sociales en ese sentido para no caer en ser un esclavo de ellas”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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