Historia del auge y caída de la mayor fábrica de genios matemáticos de Alemania

La pequeña y preciosa localidad alemana de Gotinga (Göttingen en lengua germana), con alrededor de 120,000 habitantes – buena parte de ellos universitarios – fue una vez la mayor fábrica de genios matemáticos de la historia. Desde su fundación en 1734, en las aulas de su afamada universidad impartieron clase algunos de los hombres de números más dotados del siglo XVIII, XIX y XX. Hablamos de Gaus, Riemann, y Hilbert, por citar a los más conocidos.

Imagen actual de las calles de Gotinga. (Crédito imagen: Wikipedia).

Pero vayamos al comienzo de la historia. ¿Recodáis cuando hace unos meses os hablaba de Jorge I, el rey británico que hablaba alemán? Bien, pues fue precisamente su pariente Jorge II, también de la casa Hanóver y así mismo rey de Gran Bretaña (y de buena parte del norte de Europa) quien fundó en 1734 la Universidad de Gotinga.

En aquel tiempo la Ilustración estaba en su máximo apogeo en el norte de Alemania. Buena prueba la tenemos en la figura de Gottfried Leibniz, quien desarrolló el cálculo matemático a menos de 150 kilometros de Gotinga medio siglo antes de que se fundara la citada universidad.

La Ilustración permitió por primera vez que los académicos de esta universidad de la Baja Sajonia disfrutasen de una libertad científica nunca antes vista. Cuando se les fichaba, se les prometía una total libertad (no supeditada a controles religiosos) y una verdadera autonomía intelectual. Si estaban allí era porque se esperaba de ellos que hicieran avanzar el saber humano, solo se les pedía llevar a cabo investigaciones originales. Además, se alcanzaron niveles de admisión de alumnado igualitarios, lo importante eran las capacidades de los aspirantes, no su nivel económico.

Gracias a esta política, a finales del siglo XVIII el centro ya era famoso por su nivel científico. Sin embargo su hegemonía matemático comenzó con Carl Friedrich Gauss, para muchos el matemático más brillante de nuestra era, padre de la campana que lleva su nombre y dinamizador de campos como la artimética, astronomía y la estadística. Entre 1795 y 1855, Gauss revolucionó con sus investigaciones materias como el álgebra o el magnetismo.

Carl Friedrich Gauss. (Imagen vista en Wikipedia).

Sus descubrimientos hicieron crecer la reputación de la Universidad de Gotinga atrayendo a matemáticos de toda Europa. En 1859, y hasta 1866, el liderazgo matemático en la pequeña ciudad bajasajona pasó a manos de Bernhard Riemann. Suyo el es desarrollo de la geometría que lleva su nombre, herramienta sin la cual Einstein tal vez no hubiera podido regalarle al mundo su teoría de la Relatividad.

Más adelante, el testigo lo recogió Felix Klein, que dirigió el departamento de matemáticas en Gotinga desde 1886 a 1913. Él fue el primero en descubrir la botella que lleva su nombre, un objeto tridimensional que solo tiene un lado, similar a la banda de Möbius. Klein tuvo un papel primordial en la contratación de la siguiente generación de matemáticos en Gotinga, entre los que se incluían Carl Runge, quien coodesarrolló el método de Ringe-Kutta, una herramienta de análisis numérico sin el cual no se entenderían las predicciones climáticas que vemos cada día en nuestros noticieros.

Klein fichó así mismo a Hermann Minkowsi (que destacó por sus estudios sobre la Relatividad) y a David Hilbert, que realizó importantísimas contribuciones en áreas como teoría de números, geometría algebraica, ecuaciones integrales, etc.

David Hilbert. (Imagen Creative Commons vista en Flickr).

La obra más famosa de Hilbert es tal vez su lista de 23 problemas, enunciados en 1900 y que en su opinión debían centrar la atención de los matemáticos del siglo XX. Lo logró, buena parte de los trabajos de la primera mitad del siglo pasado se centraron en resolver los deberes de su célebre lista.

Además de dirigir el departamento de matemáticas en Gotinga, Hilbert tuvo tiempo para actuar como mentor de una sorprendente cantidad de estudiantes de doctorado: 76, muchos de los cuales terminaron a su vez por hacer descubrimientos importantísimos.

Desde los tiempos de Gauss y hasta 1930, la universidad de Gotinga había logrado sobrevivir a varios conflictos armados terribles, incluyendo las guerras napoleónicas, la guerra franco prusiana y la primera guerra mundial.

Desafortunadamente, el auge de la fábrica de genios de Gotinga, que se había sostenido en el tiempo durante generaciones, solamente necesitó una década para venirse abajo y desaparecer. En 1933 se instauró la “ley de restauración del servicio profesional civil ” promulgada por los nazis que impidió que cualquier no ario (en especial los judíos) pudiera dar clase en Alemania.

Los hechos posteriores, el exilio y la persecución, son por todos sabidos. Para salvar sus vidas prácticamente todos los profesores de Gotinga tuvieron que huir. Muchos de aquellos genios encontraron refugio en las mejores universidades de Estados Unidos y Reino Unido, y desde entonces el peso académico mundial en el campo de las matemáticas basculó hacia estas dos naciones, haciendo que la historia de Gotinga y su increíble universidad, escuela de genios, cayese en el olvido.

Me enteré leyendo un interesantísimo artículo de David Gunderman publicado en LiveScience.